Galaxy recorta al 10% las opciones de la CLARITY Act: Solana se juega su estatus en EE.UU.

El Senado reanuda su actividad el 14 de septiembre con solo dos o tres semanas hábiles para tramitar la ley. Si no se logra una votación de procedimiento inmediata, la norma quedaría bloqueada hasta el próximo ciclo legislativo.

Galaxy Digital ha recortado al 10% la probabilidad de que la CLARITY Act se apruebe en 2026, una decisión que deja el estatus legal de Solana en el aire. La Digital Asset Market Clarity Act es la pieza legislativa que podría aclarar de una vez si criptoactivos como SOL son commodities (materias primas reguladas por la CFTC) o securities (valores regulados por la SEC).

La ventana de dos o tres semanas que lo condiciona todo

La rebaja llega desde un actor con peso en el ecosistema. Galaxy Digital no solo es una de las firmas de inversión más expuestas al sector cripto, sino que su análisis suele marcar expectativas entre gestores e inversores institucionales. En una nota difundida el viernes, el responsable de investigación global de la firma, Alex Thorn, cifró en ese 10% la posibilidad de que la ley salga adelante antes de que acabe el año.

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Thorn advierte de que el Senado tendrá solo dos o tres semanas, una vez reanude su actividad el 14 de septiembre, para tramitar la norma. Si no se produce una votación de procedimiento inmediata al regreso del receso, la CLARITY Act solo podría aprobarse si monopoliza prácticamente toda la sesión de trabajo.

Detrás hay tres frentes sin cerrar: los dilemas éticos de los activos digitales, las dudas sobre los rendimientos que prometen las stablecoins (monedas estables) y la protección legal de los desarrolladores de software. No son tecnicismos. Son los puntos que han impedido que demócratas y republicanos cierren un texto de de consenso.

El calendario manda. Con una sola comisión o una enmienda de última hora, la ventana desaparece y la norma queda condenada a un nuevo ejercicio legislativo.

Sin una primera votación inmediata el 14 de septiembre, la CLARITY Act se queda sin margen real en el Senado.

Por qué el cálculo cambia para Solana

La CLARITY Act importa especialmente al ecosistema de Solana porque, a día de hoy, no existe una línea clara que separe los activos que son valores de los que se comportan como materias primas. Esa ambigüedad no es un problema académico: condiciona qué regulador supervisa a las plataformas, qué requisitos deben cumplir los exchanges y con qué productos pueden operar los inversores institucionales en Estados Unidos.

Para SOL, la cuestión se arrastra desde hace años. La SEC evitó durante mucho tiempo pronunciarse sobre el activo, mientras que la CFTC ha tratado a criptoactivos comparables como mercancías. Si la CLARITY Act finalmente no avanza, la vía de los litigios y los acuerdos individuales seguirá marcando el camino, algo que desincentiva la llegada de productos regulados como los ETF al contado.

Opciones no faltan. Tiempo, sí. Mientras tanto, la red de Solana sigue sumando validadores (los nodos que confirman transacciones y aseguran la red) y actividad en DeFi (finanzas descentralizadas), pero ese dinamismo contrasta con la inseguridad jurídica que pesa sobre cualquier producto destinado al inversor estadounidense.

El mercado no espera a los legisladores. De poco sirve que Solana procese miles de transacciones por segundo si la puerta de entrada al mercado estadounidense sigue entreabierta por una decisión legislativa.

Análisis: el estatus de SOL, de hilo técnico a decisión política

Hay que recordar el punto de partida. Después del colapso de FTX en noviembre de 2022, Solana cargó con el estigma de ser uno de los activos favoritos del entramado de Sam Bankman-Fried. Eso no cambió la arquitectura de la red ni deshizo su comunidad de desarrolladores, pero sí contaminó durante meses la conversación regulatoria en Washington.

Desde entonces, el ecosistema ha madurado: los pagos con USDC sobre Solana se han ampliado, los clientes validadores se diversifican y los protocolos DeFi manejan volúmenes que ya rivalizan con los de Ethereum en jornadas concretas. Sin embargo, la clasificación legal de SOL sigue sin resolverse, y los avances técnicos no sustituyen a un marco normativo claro.

El riesgo de que no se apruebe la CLARITY Act es doble. Estados Unidos mantendría un mosaico de posiciones de la SEC y la CFTC, y Solana seguiría dependiendo de interpretaciones caso a caso. A su vez, los emisores de ETF podrían retrasar sus planes hasta que haya más certidumbre, aunque la demanda siga ahí por debajo.

La fecha clave es el 14 de septiembre. Si el Senado arranca con una votación de procedimiento, el calendario vuelve a estar vivo; si no, el mercado tendrá que esperar al próximo ciclo legislativo. Esa es la verdadera señal, más que cualquier estimación de probabilidad.


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