La desigualdad salarial EEUU marca un nuevo récord. El informe anual Paywatch de la AFL-CIO, publicado este jueves, eleva la ratio ejecutivo-empleado del S&P 500 a 312 veces, frente a las 285 veces de 2024. El extremo lo concentra Elon Musk: cobró 158.000 millones de dólares al frente de Tesla, 2,5 millones de veces el salario medio de un empleado de la compañía.
Me detengo en la metodología porque es clave. La central sindical excluye a Musk del promedio general para evitar que su caso distorsione el conjunto. Aun así, la fotografía que dibuja Paywatch muestra una aceleración visible de la brecha salarial en el corazón del mercado bursátil estadounidense.
Las tres cifras que explican la nueva brecha salarial
- 312 veces: la ratio media director general-empleado mediano en el S&P 500 en 2025, según la AFL-CIO. En 2024 era de 285 veces.
- 22,8 millones de dólares: retribución media de un CEO en 2025 excluyendo a Musk. Supone un 21% más que en 2024 y casi el doble que hace una década.
- 2,5 millones de veces: la diferencia entre Elon Musk y el empleado medio de Tesla. Sus 158.000 millones superan incluso los 94.000 millones de ingresos anuales del fabricante.
Con Musk incluido, la retribución media de un consejero delegado del S&P 500 saltó un 1.700% en 2025, hasta 3.100 millones de dólares. Sin él, el incremento fue del 21%. Esa diferencia de órdenes de magnitud explica por qué cualquier diagnóstico de desigualdad salarial exige excluir los valores extremos.
La pay ratio no es homogénea por sectores. La mayor disparidad está en la manufactura, donde el consejero delegado medio ganó 696 millones de dólares y el trabajador medio, algo más de 93.000. En el ocio y la restauración, el desequilibrio es de 1.057 a uno: 24,6 millones frente a unos 25.000 dólares.
El informe identifica a Amazon, Dollar Tree, FedEx, McDonald’s y Walmart como los mayores empleadores cuyos trabajadores recurren a programas de asistencia social. Es un dato cualitativo contundente: parte del coste laboral se socializa mientras la retribución directiva se dispara.
“Excessive CEO compensation contributes to growing economic inequality. It creates the risk that CEOs will make short-term decisions to maximize their pay, even if it hurts the company’s long-term health.” — AFL-CIO, informe anual Paywatch, 14 de agosto de 2026
La cita importa porque no es un matiz académico: Starbucks, con un empleado medio en 17.279 dólares y un CEO que supera los 30 millones, alcanza una ratio de 1.794 a uno. McDonald’s llega a 1.082 veces y Amazon se queda en 51.
Lo que los datos no resuelven
Las cifras muestran una desconexión entre retribución directiva y economía real. Excluyendo a Musk, la retribución media de un CEO subió un 21%, mientras el mercado laboral pierde 23.000 empleos, la confianza del consumidor cae por tercer mes consecutivo y el 37% de los adultos no puede afrontar un gasto imprevisto de 400 dólares. No es un juicio moral: es una señal de gobernanza corporativa. La propia AFL-CIO advierte de que los incentivos a corto plazo pueden deteriorar la salud de las compañías.
Lo que veo en este informe es un patrón de riesgo financiero, no solo social. El ingreso de Donald Trump subió un 254% en 2025, hasta 2.200 millones de dólares, impulsado por su negocio cripto. La ratio frente al trabajador mediano estadounidense alcanza 43.154 veces. Cuando los extremos de renta se amplían con criptoactivos, recortes de plantilla y ratios ejecutivos récord, la demanda interna se vuelve más frágil. Eso presiona las ventas de las propias compañías. Tesla lo ejemplifica: sus ingresos cayeron un 3% y las ventas, cerca de un 9%. La compañía afrontó, además, once campañas de revisión de 745.000 vehículos.
El próximo informe mensual de empleo será el mejor termómetro de si esta erosión se frena o se contagia.
🌍 El impacto en España y Europa
Para España, el canal es indirecto pero concreto.
- Euríbor: sin cambios inmediatos. La brecha salarial no altera las decisiones de la Fed, aunque la debilidad laboral podría reforzar las apuestas de recorte y, con ello, presionar a la baja al Euríbor.
- Inflación europea: un consumo estadounidense más débil reduce presiones externas sobre precios, pero endurece el escenario exportador europeo.
- Tejido empresarial español: las compañías del IBEX con negocio en EE. UU. vigilan la erosión del poder adquisitivo, porque anticipa márgenes más estrechos.
- BCE: la combinación de menor dinamismo salarial en EE. UU. y menor demanda global respalda una postura prudente, sin forzar giros bruscos.




