Los pasajeros, los vuelos e incluso el gasto en las áreas comerciales no son la única forma en la que Aena genera ingresos en los aeropuertos. La empresa aeroportuaria española comprendió hace tiempo la importancia que tiene el arrendamiento de espacios, pero la llegada de la «nueva movilidad» a España, encabezada por Uber, Cabify y Bolt, ha acabado por convertirse en una gran oportunidad en este aspecto.
En los últimos años, las tres plataformas de VTC han hecho lo posible por conseguir un espacio propio en las instalaciones de los grandes aeropuertos españoles. De hecho, han pagado cantidades millonarias a la empresa aeroportuaria para tener sus propios espacios en las terminales del país, hasta el punto de que solo en 2026 ya han generado casi dos millones de euros para Aena únicamente en el pago por ganar las licitaciones de los espacios. En particular, Uber ha gastado algo más de 1,4 millones de euros para estar presente en los aeropuertos de Sevilla, Palma de Mallorca y Bilbao. Mientras tanto, Cabify ha destinado más de 186 000 euros para tener un espacio propio en Sevilla y Bolt ha hecho lo mismo en Alicante y Bilbao por algo más de 300 000 euros.
Es una estrategia que ha generado malestar en el sector del taxi desde el primer día. Para organizaciones del sector como Élite Taxi, el hecho de que Uber, Cabify y Bolt puedan estar presentes en los aeropuertos constituye una invasión de un espacio que consideran que debería ser prioritario para el taxi. Pero además de que Aena defiende en los pliegos de estos contratos —a los que ha tenido acceso Merca2— la importancia de ofrecer opciones de transporte de última milla para los usuarios, se suma que económicamente representa una vía de ingresos extra.

Las megainversiones de Madrid y Barcelona premian a Aena
Pero lo que han gastado las plataformas de VTC en 2026 no es nada comparado con el precio de tener su propio espacio en los aeropuertos Adolfo Suárez Madrid-Barajas y Josep Tarradellas Barcelona-El Prat, donde en los últimos años las inversiones de las plataformas de VTC han superado los 15 y los 6 millones de euros, respectivamente. Son cantidades que han venido de la mano de algunas controversias, sobre todo en la Ciudad Condal, donde el taxi siempre ha sido más beligerante frente a las nuevas aplicaciones.

En Madrid, la inversión ha sido especialmente elevada. Allí, la aportación de Uber para tener un espacio en el aparcamiento ronda los 9,3 millones de euros, la de Cabify alcanza los 2,2 millones de euros y la de Bolt supera los 3,8 millones. Son cifras que no pueden ser ignoradas dentro de los proyectos de las plataformas y que recuerdan lo importante que resulta la presencia en los aeropuertos para captar a los turistas hacia sus aplicaciones.

Mientras tanto, en Barcelona, solo dos de las tres operadoras han cerrado acuerdos con Aena para estar presentes en el aeropuerto: Uber, que ha pagado algo más de 4,7 millones de euros, y Bolt, que ha cerrado su acuerdo por poco más de 1,5 millones de euros. De nuevo, son montos importantes para invertir, sobre todo en una comunidad autónoma donde existe la posibilidad de que la nueva ley no les permita seguir operando con normalidad.
Uber, Cabify y Bolt defienden su presencia en estos espacios
Aunque la presión del taxi contra la llegada de las plataformas a los aeropuertos se ha mantenido en los últimos años, Uber, Cabify y Bolt siguen considerando que se trata de un espacio clave para su negocio. Además, recuerdan que se debe hacer lo posible por reducir los tiempos de espera de los usuarios en estas infraestructuras, sobre todo porque muchas veces se encuentran alejadas de las zonas turísticas debido a las necesidades operativas de los aeropuertos.
En particular, Cabify ha defendido recientemente sus nuevos puntos de recogida en Sevilla. «La localización de estos puntos hace mucho más fácil la llegada de los vehículos y su localización, facilitando el encuentro entre pasajero y conductor, repercutiendo de manera directa en una bajada de los tiempos de espera de los usuarios», explicaba la compañía en el comunicado donde anunciaba el cierre del acuerdo.
En cualquier caso, la mayoría de los contratos firmados por las plataformas con Aena deben ser renovados en los próximos años. Será interesante seguir de cerca la situación para saber si los usuarios perciben la reducción de sus tiempos de espera y si la empresa aeroportuaria sigue considerando que es un espacio necesario en sus instalaciones. También supone una ventaja para los conductores, que se ahorran problemas como el pago del estacionamiento o las colas para volver a acceder al recinto aeroportuario.
El taxi y su malestar ante estas inversiones
Por su parte, el taxi en varias ciudades ha buscado estrategias para ejercer presión sobre las plataformas y sobre Aena: desde solicitar a la Policía que intensifique las inspecciones sobre los vehículos VTC hasta realizar denuncias particulares cuando las matrículas no coinciden con las licencias urbanas, llegando en algunos casos a situaciones límite con los conductores de Uber, Cabify y Bolt.
En todo caso, esto no ha frenado el deseo de las plataformas por posicionarse en las terminales. A pesar de las críticas, los aeropuertos siguen siendo un enclave central para su negocio en las grandes ciudades y todo apunta a que continuarán buscando cerrar acuerdos con la empresa aeroportuaria española en los próximos meses.




