BIS revela el enigma del USDT en Ethereum: solo el 10% del capital llega a DeFi

El informe del organismo que coordina a los bancos centrales reconstruye en qué tipo de direcciones se guarda el USDT en Ethereum y Tron. La caída del porcentaje en contratos no prueba que el dinero haya salido de DeFi, porque la emisión creció más rápido.

El USDT creció en Ethereum mucho más rápido que el dinero que llega a los contratos inteligentes. Lo documenta un informe del Banco de Pagos Internacionales (BIS), el organismo que coordina a los bancos centrales, y el hallazgo obliga a revisar una idea muy repetida: más stablecoins emitidas no equivale, por sí solo, a más capital desplegado en finanzas descentralizadas.

La distinción no es menor para quien tiene ether. Durante años, el crecimiento de las stablecoins se ha presentado como termómetro del interés real por la red. El informe del BIS matiza esa lectura: el dinero estable que se acumula puede quedarse quieto durante meses sin pasar por ninguna aplicación.

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Qué dice exactamente el informe del BIS sobre el USDT

El estudio, publicado en la web oficial del Banco de Pagos Internacionales, reconstruye dónde están los tokens de Tether en Ethereum y Tron según el tipo de dirección que los custodia. En Ethereum, la proporción de USDT alojada en contratos inteligentes superó el 20% durante parte de 2021 y 2022 y después bajó a un rango del 10% al 15% conforme la emisión se expandía. En Tron, esas mismas cuentas apenas concentraron alrededor del 1% durante buena parte de la serie.

En términos absolutos, el gráfico del documento sitúa los saldos de USDT en contratos de Ethereum entre 10.000 y 15.000 millones de dólares al final del periodo representado. En Tron, la cifra equivalente ronda los 1.000 millones o menos. Son valores aproximados, leídos de la figura del informe, y no deben tomarse como mediciones exactas ni actualizadas a hoy.

El método importa. Los investigadores siguieron los registros de eventos de transferencia del token en ambas redes, identificaron las cuentas de contratos a partir de sus despliegues y clasificaron el resto como cuentas de propiedad externa. Después contrastaron el suministro con los eventos de acuñación y quema de tokens vinculados a direcciones sancionadas.

Una stablecoin puede estar dentro de un contrato sin estar trabajando: puentes, custodios y tokens envueltos también ocupan esas direcciones.

El informe insiste en el matiz. En Ethereum, la proporción de USDT en contratos bajó mientras la emisión total se expandía. Pero un porcentaje es una parte sobre un denominador. Si el total crece y los nuevos tokens se acumulan fuera de los contratos, la participación de estos puede caer aunque sus saldos absolutos se mantengan cerca de niveles anteriores. Leer ese descenso como una retirada de dólares de DeFi sería ir más allá de lo que muestran los datos.

El documento delimita además lo que no puede afirmarse. No prueba que las stablecoins se usen más para pagos, ni que el crecimiento del USDT haya impulsado la demanda de ETH o de TRX. Y no permite saber si cada token sirve para préstamos, ahorro, remesas, custodia, o simplemente para aparcar dinero en un exchange. La ubicación de las direcciones es una señal de distribución, no una etiqueta de actividad económica.

Qué significa esto para quien tiene ether

Conviene separar dos indicadores que suelen confundirse. El valor total bloqueado en DeFi, lo que el sector llama TVL, mide cuánto capital declaran tener asignado aplicaciones concretas. El trabajo del BIS hace otra cosa: sigue el rastro del USDT por direcciones en dos redes, incluso cuando esos tokens están fuera de cualquier aplicación. Puedes consultar la evolución agregada de ese TVL en el agregador DefiLlama. Ninguno de los dos indicadores verifica por sí solo para qué se usa cada saldo.

Hay una segunda limitación, esta temporal. El eje del gráfico del estudio termina antes de 2026, así que sus porcentajes no son una fotografía de septiembre de este año. La oferta actual de USDT no actualiza por sí sola la distribución histórica reconstruida por los investigadores. Para afirmar cuánto USDT está hoy desplegado en DeFi haría falta un desglose actualizado, con los contratos identificados como DeFi separados de los que pertenecen a puentes o a servicios de custodia.

stablecoins Ethereum DeFi

La lección de fondo: emitir no es lo mismo que usar

Este debate tiene precedentes en Ethereum. En el verano de 2020, el conocido como DeFi summer, el TVL se disparó porque una oleada de incentivos animó a depositar capital en protocolos nuevos, y buena parte de ese dinero se marchó cuando los incentivos dejaron de pagar. Algo parecido ocurrió tras The Merge, en septiembre de 2022, cuando Ethereum pasó a validar bloques con staking —los validadores bloquean 32 ETH y cobran por asegurar la red— y el rendimiento atrajo capital que no siempre se quedó.

Con Dencun, en marzo de 2024, se abarataron las comisiones de los rollups —las redes de segunda capa que procesan transacciones por su cuenta y luego resumen el resultado en Ethereum— y el foco pasó a medir qué tráfico generaba actividad real. La emisión de tokens y el uso efectivo son cosas distintas.

Eso no significa que Ethereum esté vacío de actividad, y el propio informe evita extraer conclusiones sobre el uso. El sector arrastra un problema estructural reconocido: buena parte del capital que entra lo hace atraído por incentivos, y cuando estos bajan, el dinero se va. El resultado es una métrica que se infla durante meses y se deshincha después. La lectura razonable es que la oferta de stablecoins es un punto de partida, no una conclusión.

Queda una pregunta pendiente y con fecha. Para saber si el USDT se usa de verdad en DeFi hará falta un desglose que separe contratos DeFi de puentes y custodios, con una ventana temporal que llegue hasta 2026. Quien afirme hoy que una stablecoin está trabajando en Ethereum —o que solo está aparcada— estará opinando, no midiendo.


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