La próxima batalla por invertir en IA no se libra en el bolsillo, sino delante de los ojos. El Economista ha seleccionado cinco valores cotizados para posicionarse ante la tecnología que aspira a relevar al móvil como interfaz principal de nuestra vida digital: Meta Platforms, EssilorLuxottica, Qualcomm, Snap y Xiaomi.
Claves de la operación
- Cinco valores y cinco papeles distintos en la cadena. Meta y EssilorLuxottica empujan el producto final; Qualcomm vende los chips; Snap es la apuesta más arriesgada; Xiaomi encarna la vía asiática y de precios bajos.
- Las gafas con IA pretenden ver y escuchar por nosotros. El objetivo es asistir al usuario sin obligarle a mirar una pantalla, lo que reordena el gasto en electrónica de consumo.
- El IBEX 35 no ofrece exposición pura a esta categoría. El ahorrador español que quiera subirse a la tendencia depende hoy de Wall Street, Euronext París y la bolsa de Hong Kong.
Del bolsillo a las cejas: la pelea por el siguiente interfaz
Durante los últimos quince años, el teléfono móvil ha sido la puerta de entrada al mundo digital. Para consultar un mensaje, buscar una dirección, hacer una fotografía o preguntar algo a una inteligencia artificial seguimos sacando una pantalla del bolsillo. Las nuevas gafas intentan romper esa dinámica y colocar la IA delante de los ojos.
La idea no es nueva, pero la IA acaba de volverla creíble. Que la cámara vea lo que vemos nosotros, que el micrófono escuche lo que escuchamos y que el asistente traduzca una conversación o recuerde dónde dejamos las llaves ha dejado de sonar a ciencia ficción. El concepto de gafas inteligentes acumula más de una década de intentos, pero es ahora cuando encuentra un motor capaz de sostenerlo.
Lo relevante no es la óptica, sino el dinero que se mueve. Algunas de las mayores tecnológicas del planeta dedican cada vez más recursos a convertir las gafas en una plataforma informática completa. Si logran hacerse un hueco relevante en la vida diaria, el mercado que se abre alrededor es enorme y toca varias capas de la cadena de valor.
Esta batalla no se decide solo en quien fabrica el dispositivo. Hacen falta inteligencia artificial, chips de bajo consumo, cámaras, sensores, óptica y, sobre todo, que alguien quiera realmente llevarlas puestas, el lastre histórico del sector.
En ese reparto, El Economista elige cinco nombres con perfiles muy dispares. Dos de ellos, Meta y EssilorLuxottica, forman parte de su particular lista de valores de calidad, lo que añade un argumento de largo plazo a una temática que el medio considera claramente transformadora.
El móvil no desaparecerá mañana, pero cada compañía que apueste por las gafas se juega una cuota del próximo ciclo tecnológico.
Meta y EssilorLuxottica: el producto que ya se pone la gente
Meta Platforms parte con una ventaja difícil de replicar: inteligencia artificial propia, una base de miles de millones de usuarios y, junto a EssilorLuxottica, el producto que mejor ha sacado las gafas inteligentes del terreno experimental. Su objetivo declarado es convertirlas en una extensión natural de Meta AI. En el plano técnico, el valor rompió al alza la figura triangular que acotaba la consolidación de los últimos meses: la superación de los 670 y, sobre todo, de los 700 dólares abre la puerta a un ataque a los máximos históricos de los 800 dólares.
EssilorLuxottica aporta justo lo que las tecnológicas no tienen: marcas como Ray-Ban y Oakley, experiencia en óptica y una red de distribución mundial. Su ventaja es que unas gafas llenas de tecnología parezcan gafas que alguien quiera llevar puestas. La acción ha corregido más de un 55% desde los máximos de 320 euros, hasta rondar los 139, muy cerca ya de los 134 euros que marcaron los mínimos de 2022. El entorno entre 110 y 125 euros es, para este análisis, la zona donde es más probable que la caída encuentre suelo.
Qualcomm, Snap y Xiaomi: del chip al precio
Qualcomm juega otro papel: el de proveedor. Sus plataformas Snapdragon están diseñadas para ofrecer inteligencia artificial, conectividad, cámaras y procesamiento con un consumo energético muy bajo, algo esencial en unas gafas donde el peso, el calor y la batería son determinantes. Su baza es no necesitar acertar qué fabricante gana: le basta con que varios de ellos utilicen sus chips. Técnicamente, el interés vuelve a aparecer solo si el valor corrige hacia la zona de 140 a 150 dólares.
Snap es la opción más agresiva de la selección. Lleva más de una década invirtiendo en realidad aumentada y sus nuevas SPECS pretenden ser algo más ambicioso que unas gafas con cámara: un ordenador ligero capaz de superponer información digital sobre el mundo real y de usar la IA para entender el contexto. Su ventaja es la experiencia acumulada; su reto, demostrar que toda esa tecnología se convierte en en un negocio relevante.
Xiaomi cierra la lista con la alternativa asiática. Su capacidad para integrar hardware, software e inteligencia artificial en dispositivos de consumo a precios competitivos es una ventaja difícil de ignorar, y ya desarrolla sus propias gafas. Si la categoría llega al gran público, puede jugar la carta que tantas veces le ha funcionado: democratizar una tecnología que nace como producto premium. Tras la caída desde los 60 dólares de Hong Kong hasta la zona de los 21, una vuelta hacia los 23 y 24 dólares sería, según este análisis, una buena entrada.
El hueco que el IBEX 35 no cubre
Aquí aparece el primer problema para el inversor español. El IBEX 35 no ofrece ninguna exposición pura a esta categoría. Indra, el nombre tecnológico más relevante del índice, compite en defensa, tráfico aéreo y ciberseguridad, no en electrónica de consumo. Telefónica vende conectividad, no dispositivos. El ahorrador que quiera posicionarse en esta tendencia tiene que asumir riesgo divisa y salir a Wall Street, Euronext París o Hong Kong.
El segundo problema es el de siempre en las apuestas de plataforma: la categoría puede tardar una década en despegar o no despegar nunca. Las gafas inteligentes acumulan más de diez años de promesas y varios fracasos comerciales. Google enterró sus Glass tras convertirlos en objeto de burla, y Meta vendió menos unidades de las esperadas en sus primeras versiones. Que ahora la IA cambie el cálculo no garantiza que la adopción masiva llegue en el plazo que el mercado descuenta.
Ninguno de los cinco valores es una apuesta pura. Meta vive de la publicidad digital; EssilorLuxottica, de la venta de monturas y lentes; Qualcomm, de los móviles; Xiaomi, de los dispositivos conectados. Las gafas con IA son una opción de crecimiento marginal dentro de negocios mucho más grandes. Eso limita el riesgo si la categoría tropieza, pero también diluye la recompensa si despega.
El próximo termómetro llegará con la campaña de Navidad y con los resultados anuales de Meta y EssilorLuxottica, previstos para principios de 2027. Ahí se verá si las gafas con inteligencia artificial son una moda de nicho o el arranque de la plataforma que aspira a jubilar al móvil. La tesis es sólida. La paciencia, obligatoria.





