La inflación estadounidense dio este miércoles un respiro a los mercados. En el programa The Pulse de Bloomberg Television, emitido desde Londres, se analizó un dato clave: la inflación general y la subyacente de Estados Unidos coincidieron con lo previsto por los analistas, un desenlace que desactiva, al menos temporalmente, el temor a una subida inminente de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal.
El dato llegó tras el informe de empleo del viernes y, en conjunto, ambos indicadores refuerzan la idea de que la Fed podría mantener el statu quo en su cita de septiembre. Eso sí, el calendario no se detiene: este mismo miércoles se publicó el índice de precios de producción y quedan pendientes otro IPC, otro informe de empleo y la medición de PCE antes de la reunión. La responsable de renta fija internacional de J.P. Morgan Asset Management, entrevistada en el programa, explicó que si el IPC hubiera salido más caliente de lo esperado el mercado habría empezado a preguntarse si la subida de septiembre era factible. Por ahora, sostuvo, esas preocupaciones quedan ‘fuera de la mesa’.
Un nuevo presidente de la Fed con menos ganas de hablar
La conversación giró también hacia el estilo de comunicación del nuevo presidente de la Reserva Federal. Según la entrevistada, el mercado espera que en la próxima cita de Jackson Hole el banquero central deje de esquivar la pregunta y ofrezca pistas creíbles sobre la dirección de la política monetaria. La tesis que comparte es que el nuevo responsable considera que la Fed se ha vuelto demasiado transparente en las últimas décadas y quiere reducir la frecuencia de sus mensajes. El problema, apuntó, es que el mercado rara vez concede ese margen de tiempo.
Energía y alimentos, el riesgo de fondo
Pese al alivio, la invitada advirtió de que el riesgo no ha desaparecido. Los precios de la energía llevan semanas moviéndose al alza y la inflación de los alimentos podría convertirse en el próximo foco de presión por el clima extremo y las temperaturas récord. La cuestión, explicó, es si los bancos centrales podrán seguir ‘mirando a través’ de estos shocks si se repiten uno tras otro. En su escenario base, los bancos centrales seguirán en pausa, pero todo cambiaría si los precios energéticos y alimentarios siguen escalando.
Si seguimos viendo subir los precios de la energía y repuntan los alimentos, tendremos otra conversación sobre si los bancos centrales necesitan moverse o no.
— Responsable de renta fija internacional de J.P. Morgan Asset Management
La subasta del Tesoro estadounidense a 30 años, celebrada más tarde ese mismo día, era otro de los focos de atención. La entrevistada anticipó que saldría bien, tras las emisiones de los días previos, y defendió que los niveles actuales del tramo largo ofrecen una oportunidad convincente para el inversor paciente. Eso sí, el extremo largo a 30 años sufre más por la situación fiscal y las preocupaciones de oferta.
Irán y el petróleo: un bloqueo que asfixia pero no doblega
El programa dedicó un tramo a la tensión entre Estados Unidos e Irán, con ambas partes endureciendo posiciones. Stewart Wallace, corresponsal de Bloomberg para Oriente Medio desde Dubái, explicó que Washington presiona con un bloqueo de puertos y que las negociaciones se articulan en tres niveles: el acuerdo entre Irán y Omán para la gestión del estrecho, el regreso a un entendimiento más amplio firmado en junio y, por último, el expediente nuclear, que todas las partes asumen que tardará meses en resolverse.
La presión económica sí tiene efecto, según Wallace. La moneda iraní cotiza en mínimos históricos, la hiperinflación es una realidad y los apagones son habituales. Pero si el objetivo es un cambio de régimen, matizó, la historia sugiere que las sanciones no bastan: Cuba lleva seis décadas bajo ellas y Corea del Norte siete, y ambos regímenes siguen en pie.
Asia, el yen y un Banco de Japón bajo presión
El repunte energético golpea con especial dureza a Asia. La invitada de J.P. Morgan Asset Management señaló que los países importadores de energía y alimentos necesitan divisas más fuertes para frenar la inflación importada y que la credibilidad de sus bancos centrales es clave. Japón es el gran ejemplo: los rumores apuntan a que el Banco de Japón subiría tipos en septiembre, pero una subida aislada no bastará, advirtió, si no se acompaña de un ritmo más rápido y creíble. Para ella, solo una acción decidida frenará la depreciación del yen.
Dónde ve el mercado las mejores oportunidades
Sobre posicionamiento, la responsable de renta fija internacional se mostró más convencida fuera de Estados Unidos. Prefiere el tramo corto europeo, especialmente Reino Unido, porque cree que el Banco de Inglaterra no tiene prisa por subir tipos. También ve atractivo en los mercados emergentes, donde hay altos rendimientos reales y bancos centrales con más colchón que la Fed. Brasil, dijo, es un ejemplo de rendimiento real elevado con margen de maniobra. Su posición en Japón es de aplanamiento de la curva, al esperar que el tramo corto sufra si el banco central acelera.
En conjunto, el mensaje que deja la emisión de este miércoles es que la Fed tiene margen para no precipitarse, pero que la energía y los alimentos pueden reabrir el debate en cualquier momento. La prueba de comunicación en Jackson Hole será clave para un nuevo presidente que, según la invitada, quiere hablar menos pero sabe que el mercado no regala tiempo. La pregunta que queda flotando es sencilla: ¿aguantará la paciencia de la Fed si los precios de la energía siguen subiendo? El próximo dato de PCE y los informes de empleo venideros tendran la última palabra.
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Bloomberg Television en YouTube.




