La alta velocidad sigue siendo el medio de transporte que más usuarios mueve en el territorio español, pero el accidente en Adamuz y la sucesión de problemas posteriores han acabado por empujar a una parte de los usuarios del AVE de Renfe, así como de Ouigo e Iryo, a otros medios de transporte. Así lo confirma el más reciente informe del Instituto Nacional de Estadística (INE), que muestra que hasta el mes de julio la ocupación de los trenes de alta velocidad en España se ha reducido en comparación con el año previo, mientras que tanto el autobús como el avión siguen creciendo.
Es un dato que da algo de vida a las ofertas de aerolíneas como Iberia y Vueling o de empresas de autobús de larga distancia, como Alsa, que en años anteriores habían visto cómo su ocupación caía frente a la del tren. Y es que, antes del accidente, la liberalización se había traducido en un aumento permanente en la ocupación y el número de usuarios, pero las incidencias y el aumento de precios en algunas rutas clave, como la que conecta Madrid y Barcelona, han generado espacios para el resto de medios de transporte.
En concreto, la ocupación de los trenes cayó un 14,4 % comparada con el año previo en el mes de enero, un 32 % en febrero —el mes del accidente—, un 18 % en marzo, un 15 % en abril, un 7 % en mayo y un 10 % en junio. No es un dato menor, pues mientras la ocupación de los autobuses ha crecido un promedio del 9 % mes a mes desde principios de año, el avión, que ha tenido un proceso más lento, ha empezado a crecer desde el mes de abril y ya ha mejorado un 2,05 % desde entonces en comparación con el año anterior.

Es un dato preocupante para la alta velocidad. A pesar del aumento en el número de pasajeros, las tres empresas que compiten en el sector se han visto en números rojos desde la liberalización. Si bien Ouigo y Renfe han asegurado que en 2025 han tenido beneficios por primera vez en años, una caída en sus datos de ocupación puede suponer otro retroceso para la industria.
¿Qué pueden hacer Ouigo, Iryo y Renfe para mejorar sus datos?
El inconveniente es que Ouigo, Iryo y Renfe no tienen demasiadas opciones para resolver esta situación. La única solución es recuperar la confianza del usuario, no solo tras el accidente, sino por las incidencias posteriores que han afectado a la puntualidad de los trenes, las cuales incluyen tanto la huelga en la empresa pública del mes de julio como los límites de velocidad impuestos en parte de las rutas por Adif por motivos de seguridad.
Se suma el haber perdido una de las opciones low cost en la ruta más popular del país: los Avlo de Renfe en la línea Madrid-Barcelona. No es un dato menor y apunta a un proceso lento para solucionar cada una de sus crisis. Al mismo tiempo, la propia Adif se encuentra presionada por FACUA y la CNMC para mejorar las rutas de Galicia, una de las más importantes del país, pero en la que de momento la empresa pública es la única que puede operar.
La buena noticia es que, a pesar de la caída en la ocupación de los trenes, siguen manteniendo su popularidad. En el mes de junio, el dato más reciente del INE, la alta velocidad transportó a 3.655.000 pasajeros, mientras tanto, el avión movilizó a 2.495.000 pasajeros en el mismo periodo y los autobuses de larga distancia a unos 1.790.000. Es decir, de momento, el problema es que tienen más capacidad que la demanda posterior al accidente.
El corredor Madrid-Barcelona más allá de la crisis
Parte del reto para las tres empresas es la caída de la ocupación en la ruta Madrid-Barcelona, que ya se había iniciado antes del accidente. El cierre, de momento, del servicio low cost de Renfe y el aumento generalizado de los precios de las tres operadoras ya habían hecho que las opciones del avión, el autobús y el vehículo particular recuperaran fuerza en este trayecto.

El problema es que el objetivo de Bruselas ha sido siempre que los usuarios den el paso de mudarse a los trenes de alta velocidad. Y es que los trenes son considerados un medio de transporte más limpio, por lo que son priorizados como parte de los objetivos de la Agenda 2030 no solo en España, sino en todos los territorios de la Unión Europea.
El resto del verano se perfila como clave
De momento, la apuesta de Renfe, Ouigo e Iryo es que el resto del verano sirva para mejorar estos datos. Tras haber atravesado las fechas de huelga en la empresa pública, la operación salida de agosto debería ser suficiente para que se normalicen sus cifras, al menos de momento.
Pero estos datos no estarán completos hasta finales de agosto. De momento no queda sino esperar y ver cómo promociones como el Verano Joven y los descuentos especiales afectan a la ocupación; pero que las tres operadoras de alta velocidad mejoren sus datos es un reto a corto plazo, importante no solo por sus propios resultados, sino también para que España cumpla con sus objetivos de sostenibilidad.




