Tom Lee sitúa el precio Ethereum 2026 por encima de 3.000$ y ve el mayor mercado alcista cripto en marcha

El estratega de Fundstrat mantiene su objetivo de 150.000 dólares para bitcoin y eleva el techo del ether hasta los 60.000 en un par de años. Advierte de que las mayores subidas del mercado se concentran en muy pocos días de negociación.

Tom Lee, el estratega jefe de Fundstrat, sostiene que el mayor mercado alcista del cripto puede estar ya en marcha. En una entrevista emitida el pasado 24 de septiembre, ha mantenido su objetivo de 150.000 dólares para bitcoin y ha colocado el precio de Ethereum en 2026 por encima de los 3.000 dólares como primer escalón de un recorrido mucho más ambicioso.

El ether cotiza estos días peleando por sostener los 2.700 dólares, muy lejos de los 5.000 que marcó en su máximo histórico. Bitcoin se mueve alrededor de los 85.000 después de haber tocado los 87.000 en un rally de dos semanas. La tesis de Lee no es un pronóstico de mes: es una apuesta a varios años.

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Qué ha dicho Tom Lee sobre el precio de Ethereum en 2026

La previsión tiene dos velocidades. En el corto plazo, el estratega de Fundstrat considera que 3.000 dólares es un objetivo razonable para el ether. Después espera que el activo avance con holgura por encima de sus máximos previos y cierre el ejercicio marcando un nuevo récord histórico.

A más largo plazo, su escenario central es bastante más agresivo: multiplicar por diez o por doce el techo anterior de 5.000 dólares, lo que situaría al ether en torno a 60.000 dólares en un par de años. Para bitcoin mantiene los 150.000 pese a las semanas de consolidación.

El argumento que sostiene la parte alta de esa horquilla es la duración del rango. Ethereum acumula aproximadamente cinco años moviéndose dentro de una banda amplia, sin una tendencia sostenida. Lee compara esa situación con la que se vivió tras el mercado bajista de 2018, cuando el ether rompió al alza y multiplicó su precio por diecisiete.

Ese paralelismo tiene truco y conviene señalarlo. En 2018 se partía de una capitalización mínima, con muy pocos participantes y una liquidez casi anecdótica. Repetir ese múltiplo desde los niveles actuales exigiría un flujo de capital que todavía no se ha visto de forma sostenida.

Una previsión de 60.000 dólares solo se sostiene si el dinero institucional deja de ser una visita puntual y pasa a ser el inquilino principal de la red.

Los cuatro motores del mercado alcista que ve Fundstrat

Lee lleva años defendiendo que este ciclo no se parece a los anteriores, y esta vez ha detallado por qué. Los mercados alcistas previos se apoyaron casi siempre en un tema único: las ofertas iniciales de monedas en 2017, los NFT y las meme coins durante la pandemia, y más recientemente las stablecoins, monedas digitales atadas al valor del dólar o del euro.

Ahora ve cuatro motores funcionando a la vez. El primero es la tokenización, es decir, llevar bonos, fondos o inmuebles al registro de una blockchain para que puedan negociarse de forma fraccionada. El segundo, un entorno regulatorio que ha dejado de jugar en contra. El tercero, la entrada decidida de entidades financieras tradicionales que hasta hace poco trataban la tecnología como un experimento de laboratorio.

El cuarto es la inteligencia artificial. Los agentes autónomos capaces de operar sin intervención humana necesitarán infraestructura para pagar y liquidar operaciones, y Lee cree que ahí hay una fuente de demanda nueva para redes públicas como Ethereum. Es también el punto más especulativo de su tesis.

Tom Lee Ethereum

La regla de los diez mejores días y los riesgos que no aparecen

Lee insiste en un detalle que suele pasar desapercibido: buena parte de las ganancias del cripto se concentra en un puñado de jornadas muy concretas. Lo llama la regla de los diez mejores días. Quien sale del mercado para esquivar una caída suele quedarse fuera precisamente de los rebotes que definen el ciclo. ‘Creo que estamos al principio’, ha resumido. ‘Creo que el cripto puede subir mucho’.

Hay tres riesgos que su tesis no menciona y que cualquier inversor debería tener presentes. El primero es la concentración: unos pocos proveedores de staking, el mecanismo por el que se bloquean 32 ETH para validar la red a cambio de recompensas, custodian una parte muy relevante del ether bloqueado. Eso les da un peso desproporcionado sobre el funcionamiento del protocolo.

El segundo es la dependencia de un puñado de rollups, las capas secundarias que procesan transacciones fuera de la red principal y luego resumen el resultado en Ethereum para abaratar costes. Si dos o tres concentran casi toda la actividad, la escalabilidad tan celebrada descansa sobre muy pocas piezas.

El tercero es la propia historia reciente. Ethereum completó The Merge en septiembre de 2022, el cambio al mecanismo de validación actual, cuyas reglas siguen publicadas en la web oficial de la red. Después llegaron Dencun en marzo de 2024, que abarató las comisiones de las capas secundarias, y la aprobación de los ETF spot de ether en julio de ese mismo año. Ninguno de los dos tradujo ese avance en una subida inmediata y sostenida.

Eso no invalida el diagnóstico de Lee, pero matiza el calendario. La tokenización, la adopción institucional y el relato de la inteligencia artificial, explican buena parte del optimismo que recorre el sector. Lo que falta es el flujo de dinero que convierta esas condiciones en precio.

La condición que cambiaría el panorama es concreta y pública: las entradas netas en los ETF spot de ether. Si esas compras se sostienen durante varias semanas consecutivas, la tesis dejará de ser una opinión de estratega y empezará a verse en la cotización. Mientras tanto, con el ether peleando los 2.700 y su máximo histórico en 5.000, la distancia entre la previsión y la realidad sigue siendo de casi el doble.


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