La DGT reforma el Reglamento General de Circulación: los usuarios vulnerables son la mitad de los muertos

La reforma castiga con 200 euros circular sin casco, chaleco o guantes y retira la dispensa del cinturón a taxis y autoescuelas. El alumbrado de los patinetes y la homologación de cascos y guantes de moto se aplazan a octubre de 2027.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El Gobierno aprobó el 23 de junio la reforma del Reglamento General de Circulación, en vigor el 1 de octubre de 2026.
  • ¿Quién está detrás? La Dirección General de Tráfico (DGT), que fija por primera vez una definición legal de usuario vulnerable.
  • ¿Qué impacto tiene? Las infracciones graves se castigan con 200 euros y los motoristas tienen hasta octubre de 2027 para homologar cascos y guantes.

El Reglamento General de Circulación entra en vigor el 1 de octubre con normas específicas para motoristas, ciclistas, patinetes y ‘riders’. La reforma aterriza con una cifra incómoda: la mitad de los fallecidos en siniestros de tráfico ya es usuario vulnerable.

Qué cambia el 1 de octubre: patinetes desde los 15 años, casco para todos y guantes obligatorios

El texto, aprobado por el Consejo de Ministros el 23 de junio, incorpora un Título VI con reglas diferenciadas para vías urbanas e interurbanas. Y estrena una definición inédita, la de ‘usuario vulnerable de la vía’, ligada al medio de desplazamiento y a características físicas y de edad. Entran en ella peatones, ciclistas, motoristas y usuarios de vehículos de movilidad personal (VMP, los patinetes). También se consideran vulnerables los menores y las personas mayores o con discapacidad.

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Los números explican la urgencia. En 2024 murieron 1.785 personas en siniestros de tráfico en España y 907 eran usuarios vulnerables: el 51% del total. Desde 2019, al menos la mitad de los fallecidos pertenece a este grupo, según los datos que maneja la Dirección General de Tráfico. Los motoristas son el colectivo más castigado, con 481 muertos; los peatones, con 320, de los que 208 murieron atropellados en vías urbanas.

Para los patinetes, el reglamento fija en 15 años la edad mínima y obliga a llevar casco y chaleco reflectante de noche o con escasa visibilidad; los profesionales deberán llevarlo en todo momento. El alumbrado irá siempre encendido y, fuera de los núcleos urbanos, podrán circular por vías segregadas del tráfico motorizado. Incumplir es infracción grave: 200 euros.

Entre los ciclistas desaparecen las exenciones al casco: todos deberán llevarlo en vías interurbanas, y los ‘riders’ que pedalean por trabajo, también el chaleco. Al adelantar a una bici en carretera, el conductor reducirá al menos 20 kilómetros por hora respecto al límite; con más de un carril por sentido deberá cambiar de carril y guardar 1,5 metros. En ciudad, los coches mantendrán cinco metros con la bici que lleven delante.

Los motoristas afrontan el paquete más exigente. Los guantes serán obligatorios para conductor y pasajero en vías interurbanas, y el calzado cerrado, en todo tipo de vías, con 200 euros de sanción. Podrán circular por el arcén derecho cuando haya congestión, sin superar los 30 km/h. Los cascos de ciclomotor deberán estar homologados, no bastará la certificación, y los repartidores en moto llevarán chaleco reflectante siempre.

La reforma no persigue al patinete ni a la moto: reordena una calle donde el usuario frágil lleva años pagando el precio de un diseño que nunca se pensó para él.

Las multas de 200 euros y el año de prórroga para el motorista

La reforma también retira exenciones que llevaban décadas vigentes. Los conductores de taxi, de vehículos de mercancías y de autoescuela ya no podrán acogerse a la dispensa del cinturón. La única excepción que sobrevive ampara a los pasajeros de ambulancias asistenciales acondicionadas para prestar asistencia técnico-sanitaria en ruta.

En vías interurbanas, quien rebase un vehículo inmovilizado por accidente o avería deberá dejar 1,5 metros de separación lateral y reducir al menos 20 km/h. Con nieve en autopistas y autovías queda prohibido adelantar y se circulará solo por el carril derecho. El calendario tiene dos velocidades: las normas generales entran en vigor el 1 de octubre de 2026, pero el alumbrado obligatorio de los VMP y los cascos y guantes homologados de moto llegan un año después, el 1 de octubre de 2027.

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El impacto se mide en el bolsillo y en la rutina. Una multa de 200 euros equivale a más de dos abonos mensuales de transporte público en Madrid, y las infracciones graves son las que más crecen entre repartidores que usan la moto o el patinete como herramienta de trabajo. Zona cero: las ciudades, donde se concentran los atropellos y donde la norma gana músculo con los caminos escolares seguros, que por primera vez tienen entidad jurídica.

El dato que resume la reforma es el 51%. Desde 2019 no baja de esa mitad y el colectivo motorista tira del conjunto hacia arriba. Conviene recordar el precedente: Madrid Central primero y Madrid 360 después demostraron que una norma no reduce por decreto la siniestralidad, la reduce la combinación de diseño de calle, control real y sanción efectiva. La prórroga de un año para homologar cascos y guantes admite una lectura generosa —dar tiempo al sector— y otra más crítica: aplazar lo que, en teoría, es lo más fácil de cumplir.

Los ayuntamientos tienen ahora la pelota en su tejado: deberán señalizar los tramos donde permiten circular a las bicis en doble sentido o a las motos por el arcén, y las asociaciones de ciclistas y de víctimas vigilarán que no quede en papel mojado. El primer hito llega el 1 de octubre de 2026; el segundo, doce meses después. Entre ambos, la DGT se juega que la mitad vulnerable del asfalto deje de ser, por fin, la mitad de los muertos.


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