Strategy anuncia acciones preferentes de Bitcoin por 15.000 millones para acelerar su volante de capital

La firma registra pérdidas trimestrales de 8.200 millones de dólares pero acelera su volante de capital con esta innovadora estructura diseñada por inteligencia artificial. La dilución de los accionistas comunes y la dependencia del precio de Bitcoin son los principales riesgos.

Strategy, la empresa antes conocida como MicroStrategy, ha anunciado una emisión de acciones preferentes respaldadas por Bitcoin por 15.000 millones de dólares, la mayor operación de este tipo en su historia. Diseñada con ayuda de inteligencia artificial, la estructura busca acelerar lo que la compañía denomina su volante de capital, un círculo virtuoso en el que la subida del precio de Bitcoin permite más emisiones, más compras de la criptomoneda y, en teoría, un mayor valor patrimonial por acción.

La noticia llega en un momento delicado: la firma acaba de registrar pérdidas netas de 8.200 millones de dólares en el último trimestre y de 20.800 millones en el primer semestre del año, lastrada por la caída del precio de la criptomoneda. Aun así, la directiva redobla su apuesta en lugar de dar marcha atrás.

Publicidad

Qué significan estas acciones preferentes y por qué importan

Las acciones preferentes son un híbrido entre una acción ordinaria y un bono. Otorgan prioridad en el reparto de dividendos —en este caso, fijos— y, si la empresa quiebra, se pagan antes que las acciones comunes. A cambio, no suelen tener derecho a voto ni se benefician del mismo modo de las subidas del precio de la acción. En el diseño de Strategy, el respaldo con Bitcoin añade una capa de complejidad: la empresa usa parte de sus miles de millones en BTC como garantía para atraer inversores que quieran exposición a la criptomoneda sin comprarla directamente.

El objetivo declarado es exprimir el volante de capital. Cuando el precio del Bitcoin sube, el valor de la tesorería se dispara, lo que facilita emitir más deuda o acciones preferentes en condiciones ventajosas. Con ese dinero, Strategy compra más Bitcoin, que a su vez puede revalorizarse y reiniciar el ciclo. En los últimos tres años, la compañía ha acumulado cientos de miles de BTC, un movimiento que le ha valido alabanzas y críticas a partes iguales.

Pérdidas millonarias y una acción que castiga al accionista

El precio de la acción de Strategy (MSTR) cerró la semana en torno a los 100,01 dólares, con una subida del 7,2 % en los últimos siete días que maquilla un desplome del 36,4 % en lo que va de año y del 74,7 % en los últimos doce meses. Las pérdidas por acción de las operaciones continuadas fueron de 24,45 dólares en el último trimestre, un dato que refleja el fuerte impacto de la desvalorización de sus activos en criptomonedas.

Para cubrir los dividendos de estas nuevas acciones preferentes, la empresa podría verse obligada a vender parte de su Bitcoin si el precio cae o si las ganancias operativas —procedentes del negocio de software, mucho más modesto— no son suficientes. De hecho, Strategy ya está vendiendo algunos bitcoins como parte de su estrategia de rebalanceo, lo que añade una presión adicional sobre la cotización del activo.

MicroStrategy Bitcoin 15.000 millones

Strategy ha convertido sus acciones en un espejo volátil de Bitcoin, pero con una hipoteca añadida: si el mercado duda, la dilución y la venta forzosa pueden convertirse en un lastre difícil de manejar.

Más allá de los números: la apuesta más extrema del mercado corporativo

Esta emisión de preferentes representa un paso más en la transformación de Strategy de una empresa de software a un vehículo de inversión apalancado en criptomonedas. En cierto modo, la compañía actúa como un proxy de Bitcoin para inversores que no quieren o no pueden comprar la divisa digital directamente, pero con una volatilidad amplificada. Los datos a largo plazo lo confirman: en tres años, la acción acumula una subida del 160,2 %, pero en el último ejercicio el castigo ha sido brutal.

A favor de la estrategia juega el hecho de que, si el ciclo alcista de Bitcoin se reanuda, el valor patrimonial por acción podría dispararse y justificar el riesgo asumido. Pero los escépticos advierten de que cada nueva emisión diluye aún más a los accionistas comunes, que ya han visto cómo sus títulos perdían casi tres cuartas partes de su valor en un año. La estructura con inteligencia artificial, sin detalles públicos sobre su funcionamiento, añade una opacidad que los inversores más conservadores pueden ver como un factor de desconfianza.

La clave estará en los próximos trimestres: si la compañía logra cubrir los dividendos preferentes sin tener que liquidar grandes cantidades de Bitcoin y si el precio de la criptomoneda remonta, el volante de capital podría demostrar su eficacia. En caso contrario, la presión vendedora y la dilución agravarían unas cuentas ya muy tocadas. Este equilibrio entre oportunidad y riesgo es lo que mantiene divididos a los analistas y atenta a la comunidad cripto.


Publicidad