Galaxy Research: la demanda, no el recorte de emisión, decide el precio de Solana (SOL)

El informe de Galaxy Research desmonta la idea de que reducir la emisión de tokens elevará automáticamente el precio. La firma advierte de que la demanda sigue siendo el factor determinante para SOL y ETH.

Galaxy Research ha publicado un análisis que apunta directamente a la clave del precio de Solana (SOL): la demanda, no el recorte de emisión, es lo que moverá la cotización. La firma de inversión advierte a sus clientes de que las propuestas para reducir la creación de nuevos tokens en Solana y Ethereum —ambas en fase de discusión— tendrán un impacto limitado si no hay compradores reales detrás.

Lucas Tcheyan, vicepresidente de investigación de Galaxy, lo resume en una nota a clientes recogida por Cryptopolitan: la oferta importa, pero la demanda decide hacia dónde van los activos. El contexto es el debate abierto en las dos redes sobre cuántos tokens deben emitirse para recompensar a los validadores y qué parte quemar.

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El argumento de Galaxy: la demanda manda

La nota de Galaxy se publica mientras los desarrolladores de Ethereum discuten una propuesta (EIP-8361) que quemaría las recompensas de los validadores hasta dejarlas a cero cuando el 50% de todo el ETH esté en staking. Con el nivel actual —alrededor de un tercio—, la rentabilidad del consenso caería del 2,6% al 1,2%. El cambio, si se aprueba, se implantaría gradualmente en 18 meses. De momento, el clima es tenso: una encuesta entre validadores mostró un rechazo del 99,77%, y en la última llamada de desarrolladores incluso se planteó retirar la propuesta.

En el ecosistema de Solana, la discusión es más sosegada, pero no menos relevante. Dos propuestas están avanzando por el nuevo sistema de gobernanza on-chain. La primera, SIMD-0550, duplicaría la tasa de desinflación anual al 30%, lo que adelantaría el suelo terminal del 1,5% de emisión a 2029 (en lugar de 2032) y eliminaría unos 18,9 millones de SOL de las emisiones futuras. La segunda, SIMD-0553, sustituiría la tarifa plana por firma por un cargo variable según el consumo de cómputo, que además se quemaría íntegramente.

Bajo el escenario de los autores de SIMD-0550, con un 68% del suministro en staking, el rendimiento del staking bajaría del 5,84% al 4,34% en un año, al 3% en dos años y al 2,25% en tres. La quema diaria de SOL, según Galaxy, podría pasar de unos 650 SOL a entre 7.500 y 9.000 SOL al día. A precios actuales, eso elevaría la quema de 47.000 dólares diarios hasta 650.000 dólares. Aun así, la firma recuerda que incluso en el escenario más agresivo, esa quema se compensa con una emisión diaria de unos 60.000 SOL.

La gran diferencia con Ethereum es que estas ideas llevan circulando más de un año en foros de Solana y el debate no ha sido tan encendido. De hecho, DeFi Development Corp. (Nasdaq: DFDV), que mantiene SOL como su principal activo de reserva, ha anunciado su apoyo a ambas propuestas y votará a favor. La votación está abierta: el plazo de discusión finaliza el 22 de agosto de 2026.

El inversor que apuesta por el recorte de emisión está comprando una historia, pero el comprador real es quien decide si vale la pena comprar SOL.

Más allá de la emisión: una lectura crítica del ecosistema Solana

Galaxy no niega que una menor emisión pueda ser positiva, pero coloca el foco donde realmente se juega el precio: en la demanda. Y aquí, Solana tiene argumentos sólidos. Tras sobrevivir la caída de FTX en 2022 —cuando el token cotizaba a 8 dólares y la red sufrió paradas—, el ecosistema ha demostrado una resiliencia notable. El despliegue de Firedancer, el segundo cliente validador desarrollado por Jump Crypto, reduce el riesgo de paradas de red y atrae a inversores institucionales que antes recelaban de depender de un único cliente (Agave).

En paralelo, la adopción de DePIN —redes de infraestructura descentralizada como Helium o Hivemapper—, el crecimiento de los volúmenes en DEX nativos (Jupiter, Raydium) y la inminente llegada de ETFs al contado de SOL, con VanEck y 21Shares a la cabeza, son catalizadores de demanda mucho más potentes que un simple ajuste de inflación. La quema de comisiones puede ser un acicate, pero si no entran nuevos usuarios —ya sean traders, empresas que tokenizan activos o proyectos que lanzan su gobernanza sobre Solana—, el precio no se moverá por arte de magia.

La principal incertidumbre sigue siendo la gobernanza. Aunque el modelo on-chain de Solana es más ágil que el de Ethereum, reunir dos tercios del stake decisivo para aprobar cambios de este calado no es trivial, especialmente si los grandes validadores perciben que sus ingresos por staking van a menguar. Además, una caída demasiado brusca del rendimiento podría desincentivar el staking y reducir la seguridad de la red. Es un equilibrio delicado.

Con todo, la tesis de Galaxy tiene sentido: los fundamentales de la red son más fuertes que hace dos años, y el recorte de emisión —si sale adelante— será un refuerzo, no un motor. Lo que de verdad moverá la aguja son los compradores que aparezcan a partir de ahora. Y esa historia aún se está escribiendo.


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