Los depósitos de activos del mundo real (RWA, por sus siglas en inglés) tokenizados en las finanzas descentralizadas (DeFi) se han triplicado a lo largo del último año. Según el informe conjunto de CoinShares y Token Terminal, alcanzaron los 7.400 millones de dólares al cierre del segundo trimestre de 2026, frente a los 2.300 millones del mismo periodo de 2025. Es un salto notable, sobre todo porque el resto del ecosistema DeFi ha ido en dirección contraria.
El salto de los depósitos tokenizados: 7.400 millones en un año
La foto es clara. El informe, que mide la actividad on-chain desde el segundo trimestre de 2025 hasta el segundo trimestre de 2026, muestra cómo los depósitos de RWA han pasado de 2.300 millones a 7.400 millones de dólares al comparar año contra año. La subida, cercana al 220 %, se apoya en productos que generan rendimientos: fondos tokenizados de deuda pública y estrategias diversificadas como JTRSY, BUIDL o sUSDS. Los protocolos que más liquidez han captado son Aave (AAVE), Morpho (MORPHO) y Kamino (KMNO).
Mientras tanto, los depósitos totales en DeFi cayeron cerca del 15 %, y los volúmenes spot en exchanges descentralizados se desplomaron un 70 % en el mismo periodo. El mercado cripto, en general, ha vivido meses de corrección, pero los RWA tokenizados han seguido su propio camino.
La consultora añade un dato adicional: el trading spot de RWA subió un 220 %, aunque desde una base más pequeña. Es la primera vez que una categoría de activos DeFi crece de forma tan acusada mientras el resto del sector se reduce.
Por qué los RWA avanzan incluso cuando el resto del DeFi se contrae
Para Jean-Marie Mognetti, cofundador y CEO de CoinShares, la explicación es sencilla pero contundente: “Si una clase de activos crece mientras el mercado donde pertenece baja, la demanda viene por su utilidad, no por especulación”. El ejecutivo añade que la tokenización es un cambio estructural, no cíclico, y que “todavía estamos al inicio”.
Los RWA tokenizados funcionan, en esencia, como un ancla estable dentro de DeFi. Son activos reales —bonos, letras del Tesoro, estrategias de gestión de patrimonio— que se representan digitalmente en la cadena de bloques. Al generar un rendimiento predecible y estar respaldados por activos tradicionales, atraen a inversores que buscan estabilidad incluso cuando las criptomonedas se tambalean. Es un poco como colocar una hipoteca en el mismo circuito digital donde se mueven bitcoins y ethereums, pero con las mismas garantías que un producto financiero regulado.
Los datos de CoinShares apuntan a que los fondos tokenizados de estrategias múltiples están funcionando como el principal activo de garantía dentro de estos protocolos. Aave y Morpho, dos de los mayores mercados de préstamos descentralizados, concentran la mayor parte de la liquidez, junto con Kamino en la órbita de Solana.
¿Un cambio estructural o una moda pasajera? El análisis de CoinShares
El informe subraya una señal de madurez: la tokenización de activos reales ya no depende del ciclo del mercado cripto. 2.200 millones de dólares del mercado global de acciones, valorado en más de 100 billones de dólares, ya han sido tokenizados. Es una cifra similar al avance que tenían las stablecoins en 2019. Si la comparación sirve de guía, el recorrido potencial es enorme.
Cabe recordar que hace apenas dos años los RWA tokenizados eran un nicho experimental. Hoy, el valor de mercado on-chain de esta categoría supera los 40.000 millones de dólares, y los depósitos efectivos en DeFi —la parte que realmente se está utilizando— se sitúan en 7.400 millones. El resto está en custodia o en espera de integración. Lo que ha cambiado es la demanda: los inversores ya no buscan solo exposición al riesgo cripto, sino productos con rendimiento real, transparencia y liquidez las 24 horas.
Si una clase de activos crece mientras el mercado donde pertenece baja, la demanda viene por su utilidad y no por especulación.
No hay garantías de que esta tendencia se mantenga. Pero los números actuales, y el hecho de que fondos como el BUIDL de BlackRock ya estén operativos en DeFi, indican que la tokenización ha entrado en una fase distinta. Mognetti lo resume con cautela: “Todavía estamos al inicio”. Quizá lo más relevante no sea la cifra de 7.400 millones en sí, sino el camino que traza: el de unos activos que, por primera vez, crecen al margen del ciclo cripto.
La gran duda es si este divorcio entre los RWA y el resto de DeFi se mantendrá cuando el mercado vuelva a girar al alza. Por ahora, los datos dan una respuesta provisional: los inversores parecen estar premiando la utilidad por encima de la narrativa.





