En febrero de 2026, mientras los mercados de criptomonedas aún digerían nuevos anuncios arancelarios y una ola de liquidaciones, la red Solana hacía algo sin precedentes: procesó 650.000 millones de dólares en stablecoins —unos 590.000 millones de euros al cambio actual— en un solo mes, duplicando su récord anterior y, por primera vez, superando a Ethereum en este indicador.
Las stablecoins son criptomonedas diseñadas para mantener un valor estable, casi siempre anclado al dólar, y se han convertido en la columna vertebral del dinero que se mueve dentro de las finanzas descentralizadas (DeFi). Que Solana las haya gestionado en ese volumen coloca a la red en el epicentro del dólar digital.
650.000 millones de dólares en un mes: una cifra sin precedentes
El récord anterior de Solana, alcanzado en octubre de 2025, fue de 325.000 millones de dólares. En apenas cuatro meses, la cifra se duplicó. Y no fue un espejismo puntual: la oferta total de stablecoins en la red pasó de 15.000 a 17.000 millones de dólares entre febrero y marzo, señal de que el capital no solo pasó de largo, sino que se quedó.
La actividad general de la blockchain también lo confirma. Durante ese mismo periodo, Solana registró más de 3.400 millones de transacciones no relacionadas con los votos de los validadores (es decir, actividad real de usuarios y aplicaciones). Es un nivel de uso que no se había visto antes, y que muestra cómo las stablecoins actúan como acelerador del resto del ecosistema.
Superar a Ethereum en volumen mensual de stablecoins es un hito simbólico importante. Hace un año, la mayoría de los analistas lo consideraban improbable. Hoy, los datos on-chain indican que la velocidad y los costes mínimos de Solana están inclinando la balanza a su favor.
JupUSD, BlackRock y el giro institucional hacia Solana
Uno de los grandes protagonistas de este crecimiento fue JupUSD, la stablecoin lanzada por el agregador descentralizado Jupiter. Respaldada en parte por el fondo tokenizado BUIDL de BlackRock —el mayor gestor de activos del mundo—, JupUSD inyectó credibilidad institucional y liquidez de alta calidad a la red. Y no fue la única: Citigroup realizó pruebas de financiación comercial tokenizada en Solana, y Western Union sumó su propia stablecoin, USDPT.
Lo más revelador es el comportamiento de las stablecoins que no son USDC ni USDT. Ese segmento se ha multiplicado casi por diez desde enero de 2025. Significa que el ecosistema de Solana está madurando más allá de las dos emisoras dominantes y que los inversores confían en alternativas respaldadas por instituciones tradicionales. La diversificación está en marcha.
La entrada de BlackRock y Citigroup no es una anécdota: es la señal de que el dinero institucional ya considera a Solana como una capa de liquidación viable para el dólar digital.
Qué significa este récord para el ecosistema (y para el inversor)
Para quienes siguen a Solana, el dato de febrero tiene varias lecturas. La más inmediata es que el valor total bloqueado (TVL, por sus siglas en inglés) en los protocolos DeFi de la red alcanzó un máximo histórico de 95.000 millones de dólares en términos denominados en SOL, lo que demuestra una confianza creciente de los usuarios. Todo ello mientras los mercados generales sufrían fuertes liquidaciones y la presión bajista se dejaba notar en otras redes.
Sin embargo, este récord también plantea preguntas incómodas. El crecimiento de las stablecoins no USDC/USDT, aunque bienvenido, introduce nuevos riesgos de contraparte: que una emisora menos consolidada sufra un problema de liquidez o un revés regulatorio. Además, el dominio creciente de JupUSD —si se consolida— podría crear una dependencia similar a la que USDC tuvo en su momento sobre Ethereum, aunque esta vez con el respaldo de BlackRock detrás.
La competencia, por supuesto, no se va a quedar de brazos cruzados. Otras cadenas rápidas (como Aptos o Sui) y la propia Ethereum con sus soluciones de capa 2 seguirán intentando capturar parte del flujo de stablecoins. Pero la combinación de velocidad, costes bajos y la llegada de gigantes financieros tradicionales ha dado a Solana una ventaja que, al menos durante el primer semestre de 2026, parece difícil de igualar.
Para el inversor, la clave está en monitorizar dos variables: si el volumen de transacciones institucionales sigue creciendo como porcentaje del total, y si la oferta de stablecoins —que ya ronda los 17.000 millones— mantiene su tendencia al alza. Un incremento sostenido confirmaría que el capital no está de paso, sino que está reconstruyendo la infraestructura financiera sobre Solana. Y ese es, en última instancia, el verdadero valor de este récord: no la cifra en sí, sino lo que dice sobre hacia dónde se está moviendo el dinero.




