La Ley CLARITY cripto se aplaza a septiembre: las apuestas de aprobación caen al 15% en Polymarket

Los senadores demócratas han bloqueado la votación de la Ley CLARITY antes del receso de agosto al exigir límites éticos más duros sobre los negocios cripto de Trump. El sector sigue esperando reglas claras mientras las apuestas de aprobación se desploman.

El Senado de Estados Unidos ha pospuesto la votación de la Ley CLARITY hasta septiembre, un nuevo revés para una de las normas de activos digitales más esperadas por la industria cripto. Los demócratas retuvieron el consentimiento unánime necesario para que el proyecto avanzara al pleno antes del receso estival, lo que ha hundido las expectativas en los mercados de predicción: los contratos de Polymarket que apuestan por una firma en 2026 cayeron al 15%, muy lejos del más del 70% que marcaban a principios de mayo.

El bloqueo en el Senado y la disputa ética

El líder de la mayoría republicana, John Thune, confirmó que el texto de la Ley CLARITY (H.R. 3633) no llegará al debate hasta que los legisladores regresen el próximo mes. Para sortear el obstáculo, Thune podría presentar una moción de clausura que establezca una votación definitiva, pero la falta de acuerdo sobre las reglas del debate ha congelado todo el proceso.

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La norma, que repartiría la supervisión de las criptomonedas entre la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) y la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos (CFTC), necesita 60 votos para superar la cámara alta, un umbral que obliga a un apoyo bipartidista. Sin embargo, los senadores demócratas han puesto sus condiciones: exigen límites éticos más estrictos para los funcionarios federales con intereses en activos digitales – una línea roja que apunta directamente a las empresas familiares de criptomonedas del expresidente Trump.

La regulación cripto en Estados Unidos se ha convertido en una moneda de cambio político, y el sector lo sabe.

Según reveló POLITICO, una contraoferta bipartidista baraja obligar a Trump y a otros altos cargos a desinvertir cuando su participación supere el millón de dólares y represente al menos el 10% del valor de la compañía. El impasse ha enfriado cualquier posibilidad de avance inmediato, y el sector cripto, que lleva meses pidiendo reglas claras, se enfrenta a un verano sin señales concretas.

El mercado de predicción se hunde y el sector contiene la respiración

El desplome de las probabilidades en Polymarket ilustra la desmoralización de los inversores. Los contratos que auguraban una firma de la ley este año se desplomaron del 70% de mayo al 15% actual, con un volumen acumulado de 5,16 millones de dólares. La cifra refleja el escepticismo creciente, aunque no es la primera vez que un proyecto regulador parece enterrado y luego resucita.

El precedente lo ofrece la Ley GENIUS, que perdió su primera votación de clausura pero logró aprobarse semanas después tras intensas negociaciones. Sin embargo, en esta ocasión el componente ético añade una capa de complejidad política que muchos observadores no esperaban. “Los demócratas no están dispuestos a ceder si no se garantiza que los cargos públicos no se aprovechen de sus posiciones”, explican fuentes cercanas al proceso.

Análisis: un retraso previsible, pero con consecuencias

Desde esta redacción, la noticia no sorprende. La aprobación de leyes financieras con calado en año electoral siempre ha sido complicada, y el ruido ético alrededor de las criptoempresas de Trump añade una munición política difícil de ignorar. La Ley CLARITY, que hace apenas tres meses parecía encarrilada, se ha convertido en una víctima colateral de la batalla partidista.

No obstante, el bloqueo pone en pausa un marco legal que muchos proyectos consideran imprescindible para operar con seguridad jurídica en Estados Unidos. Sin un esquema claro de qué activos son valores y cuáles materias primas, las startups dudan antes de lanzar tokens y las inversiones institucionales se mantienen al ralentí. La incertidumbre regulatoria no es solo un dolor de cabeza para los abogados: está frenando innovación.

Eso sí, el precedente de la Ley GENIUS demuestra que septiembre podría traer sorpresas. Si los republicanos logran acercar posiciones y ceder en los límites éticos, la ley podría reactivarse. Pero, por ahora, el reloj corre en contra. Mientras tanto, la industria cripto se dispone a pasar un agosto sin señales claras, con los ojos puestos en un Senado que vuelve en septiembre a un clima político todavía más polarizado.


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