El sobrevuelo de Juice sobre la Tierra del 28 de septiembre es una maniobra de precisión, no una despedida. La sonda de la ESA pasará a 8.640 kilómetros de la superficie, sobre el océano Índico, y se llevará de nuestro planeta un empujón invisible: unos 3,5 kilómetros por segundo de velocidad extra y un giro de 20 grados en su trayectoria.
Tres años y medio después de dejar la Guayana Francesa a bordo de un cohete Ariane 5, el Jupiter Icy Moons Explorer sigue sin haber llegado a su destino. Y no por un error de cálculo. Alcanzar el sistema joviano exige una coreografía de planetas que la ESA diseñó desde el primer día, y el sobrevuelo terrestre de finales de septiembre es el tercer movimiento de esa coreografía.
El punto de máxima aproximación llegará a las 13:45 CEST (11:45 UTC), justo encima del Índico. Entre 15 y 30 minutos antes, la sonda cruzará el cielo australiano de noreste a noroeste, y un aficionado con un telescopio o unos prismáticos adecuados podría seguirla. Los datos de trayectoria actualizados se publican en la página oficial de la misión.
¿Por qué no volar en línea recta? Porque la física no regala atajos. Un viaje directo habría exigido un cohete descomunal y una cantidad de combustible impensable para alcanzar la velocidad necesaria; después, otra cantidad igual de enorme para no pasar de largo junto a Júpiter. La ESA eligió lo contrario: usar la gravedad de la Luna, de Venus y de la Tierra como una serie de asistencias gravitatorias encadenadas, sin apenas gastar propelente. Ese combustible ahorrado es el que permitirá frenar en julio de 2031 para entrar en órbita de Júpiter y, en 2034, alrededor de Ganímedes.
Para que el encuentro salga bien, el equipo de dinámica de vuelo abrió la campaña de navegación el 17 de agosto. Se reservaron seis franjas —a cuatro semanas, a dos, a una y a tres días del sobrevuelo— para corregir la trayectoria con empujes minúsculos. ‘Hasta ahora solo hizo falta una maniobra a menos cuatro semanas’, explica Angela Dietz, responsable de operaciones de la nave. ‘Fue de tamaño relativamente pequeño, pero extremadamente eficaz. Colocó a Juice en el lugar adecuado’.
La asistencia gravitatoria no es un truco de navegación: es la única forma de llegar a Júpiter con combustible suficiente para frenar cuando ya estás allí.
El sobrevuelo trae además un problema de relojería. Entre las 21:24 CEST del 27 de septiembre y las 06:03 CEST del 28, justo antes del máximo acercamiento, Juice atravesará la sombra de la Tierra. Sin luz solar, la nave tirará solo de baterías, y el equipo priorizará las observaciones con los instrumentos más importantes para no agotarlas. A las 08:00 CEST del día 28, los controladores estarán listos para ejecutar una maniobra de emergencia si fuera necesario. Si todo va bien, no se tocará nada.
Cómo se dirige una nave sin gastar una gota de más
Ajustar la posición de una sonda a cientos de millones de kilómetros de casa equivale a apuntar con un láser al centro de una moneda desde dos ciudades distintas. Un error de un metro por segundo en la corrección se convierte en miles de kilómetros de desvío al llegar. De ahí las seis franjas de la campaña, y de ahí que la última corrección se guarde para el mismo día del sobrevuelo, con margen incluso para evitar una colisión con algún satélite en órbita terrestre.
La maniobra también es una oportunidad científica. Los diez instrumentos de Juice estarán encendidos entre el 23 de septiembre y el 3 de octubre para calibrarse con un blanco real: la propia Tierra, y también la Luna.
Durante varios días, la sonda atravesará la cola de la magnetosfera terrestre, esa estructura compleja que el viento solar estira como una manga de viento, y tomará medidas de campo magnético que podrían cruzarse después con los datos de la misión europeo-china Smile. Su cámara de navegación, la que algún día esquivará las lunas de Júpiter, apuntará al horizonte lunar para ensayar una técnica de navegación óptica más precisa.
‘Todos los sobrevuelos son arriesgados y exigen una planificación muy cuidadosa’, señala Claire Vallat, científica del proyecto. ‘Pero este es mucho más sencillo desde el punto de vista operativo que el sobrevuelo lunar-terrestre de 2024’. Aquella vez, la sonda pasó primero por la Luna para colocarse un día después sobre la Tierra; ahora hay margen para girarla en todas direcciones y apuntar los instrumentos a donde interese.
Lo que la ESA se juega en este sobrevuelo
Hay una paradoja en la exploración del sistema solar exterior: cuanto más lejos quieres llegar, menos puedes permitirte gastar por el camino. Las misiones a Júpiter o Saturno dependen de trayectorias que solo son viables si se aceptan años de espera. Juice no es una excepción, y su calendario lo demuestra: lanzamiento en abril de 2023, llegada a Júpiter en julio de 2031 y entrada en órbita de Ganímedes en 2034. Ocho años de crucero para unos pocos años de ciencia.
La maniobra de septiembre también funciona como ensayo general. Cuando Juice llegue al sistema joviano hará 35 sobrevuelos de Europa, Ganímedes, y Calisto, tres lunas que esconden océanos bajo capas de hielo y que son, para buena parte de la comunidad planetaria, los mejores candidatos del sistema solar para albergar entornos habitables. Cada corrección de trayectoria que ahora se ejecuta con la Tierra como referencia será, dentro de cinco años, una maniobra alrededor de un mundo helado.
Juice no viaja hacia Júpiter: va cayendo hacia él, encadenando planetas que le prestan velocidad sin gastar una gota de combustible.
Conviene ser prudente con lo que este sobrevuelo significa. No hay hallazgo nuevo ni confirmación de nada: es ingeniería. La ESA reconoce que la fase crítica llegará en 2031, cuando la sonda tenga que frenar con precisión dentro del pozo gravitatorio de Júpiter. Sin embargo, el margen que se gana ahora es difícil de exagerar: cada kilómetro por segundo ahorrado en septiembre es combustible disponible en la maniobra de captura.
Las dos cámaras de monitoreo de Juice tomarán imágenes durante todo el sobrevuelo y las últimas llegarán el 29 de septiembre. Serán, para el gran público, la cara visible de una operación que se mide en metros por segundo. Después, la sonda seguirá su ruta en solitario hasta el sobrevuelo definitivo de enero de 2029, el último empujón antes de poner rumbo a Júpiter.
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué se ha descubierto: Que la sonda Juice de la ESA ejecutará su tercera asistencia gravitatoria terrestre para corregir su rumbo hacia Júpiter.
- Dónde: El máximo acercamiento será sobre el océano Índico, a 8.640 kilómetros de la superficie; el paso previo, sobre Australia.
- Institución responsable: Agencia Espacial Europea (ESA), con contribuciones de la NASA, la JAXA y la Agencia Espacial de Israel.
- Cuándo: 28 de septiembre de 2026, a las 13:45 CEST; la ventana de observación científica se extiende del 23 de septiembre al 3 de octubre.
- Impacto a futuro: La maniobra ahorra el combustible necesario para la captura en órbita de Júpiter en julio de 2031 y para la entrada en órbita de Ganímedes en 2034.




