La banca digital de Santander quiere captar a los inversores que todavía no lo son. La entidad ha ampliado su propuesta de ahorro e inversión para menores de 30 años con una gama de fondos indexados desde 10 euros, una tarifa de 1 euro por operación en acciones y ETF, y una comisión de gestión reducida al 0,4% en carteras delegadas.
El movimiento no es anecdótico. Santander lleva años midiéndose con los neobancos y los brókers digitales en el terreno de los costes, y ahora traslada esa pugna al segmento que más crece en apertura de cuentas nuevas: los jóvenes que dan sus primeros pasos en los mercados.
Santander abre los índices desde 10 euros para los menores de 30
La nueva gama de fondos indexados permite invertir desde 10 euros en tres de los principales índices bursátiles: IBEX 35, Euro Stoxx 50 y S&P 500. Es una puerta de entrada de bajo importe, pensada para quien nunca ha comprado un producto de inversión y no quiere comprometer grandes cantidades antes de entender cómo funciona el mercado.
A esa oferta se suman 15 ETF vinculados a criptoactivos, entre ellos Bitcoin, Ethereum y Solana. Santander no comercializa criptomonedas al contado, sino exposición a través de instrumentos cotizados, una fórmula más regulada y con la que la entidad ya venía tanteando el terreno de los activos digitales sin exponerse a la custodia directa.
En el capítulo de costes, la entidad rebaja la tarifa de compraventa de acciones y ETF a 1 euro por operación y recorta al 0,4% la comisión de gestión de las carteras para los menores de 30 años. Estas carteras permiten delegar la inversión en gestores profesionales y elegir entre seis alternativas globales, desde renta fija hasta un perfil agresivo según el riesgo que cada cliente esté dispuesto a asumir.
Santander no compite por el saldo del joven de 25 años: compite por ser su primer banco cuando empiece a invertir con algo de dinero.
La plataforma da acceso a más de 15.000 acciones y 3.000 ETF de los principales mercados. Si el cliente busca un activo que aún no esté disponible, puede solicitar su incorporación y operar con él en un plazo de entre 24 y 48 horas, un detalle que hasta hace poco era territorio casi exclusivo de los brókers especializados.
El cerco de Santander a los neobancos y a los brókers digitales
La ofensiva llega en un momento delicado para los actores que llevaban la delantera en este segmento. Los neobancos y los brókers digitales han construido su crecimiento sobre comisiones bajas, interfaces sencillas y una comunicación directa con un público que desconfiaba de la banca tradicional. La irrupción de un gigante con balance, licencia y red física les obliga a defender su terreno con argumentos distintos al precio.
Porque el precio, precisamente, es donde Santander acaba de moverse. Una operación a 1 euro y una gestión al 0,4% sitúan a la entidad en la liga de los competidores digitales, y lo hacen con el respaldo de un grupo que en España opera con decenas de miles de empleados y una base de clientes difícil de igualar. La banca española, en conjunto, ha tardado en reaccionar; ahora lo hace con producto y no solo con marketing.
La banca tradicional recupera la iniciativa en el ahorro joven
Durante años, la relación entre la gran banca y el inversor joven se limitó a una cuenta sin comisiones y poco más. Los que querían invertir se iban a plataformas extranjeras, y el banco de siempre los recuperaba, si acaso, cuando ya tenían un patrimonio que justificaba un gestor personal. Santander intenta romper ese guion capturando al cliente dos o tres años antes de que tenga nada que gestionar.
La apuesta tiene lógica comercial, pero también un riesgo evidente. Regalar entrada con costes bajos sirve de poco si el producto no se entiende. Por eso el banco acompaña la oferta con formación gratuita a través de Santander Open Academy, abierta a mayores de 16 años y sin necesidad de ser cliente, y con la campaña Dinero para invertir, que bonifica con 50 euros a quienes se adhieran y cumplan la inversión mínima. La promoción arranca para jóvenes de entre 18 y 29 años que inviertan en fondos activos o indexados, y en una segunda fase ampliará el catálogo a acciones, ETF, carteras gestionadas y seguros de ahorro.
La letra pequeña importa aquí. Los 15 ETF de criptoactivos colocan al banco en un segmento que la CNMV sigue con lupa, y la propia naturaleza volátil de estos productos exige que el inversor sepa qué compra. Un joven que entra por un fondo indexado y termina en un ETF apalancado sobre Bitcoin no es el cliente que la campaña dice buscar. La formación, en ese sentido, no es un adorno: es el filtro que separa la captación sana de la próxima polémica.
Queda por ver si el modelo aguanta cuando la bonificación desaparezca y las comisiones vuelvan a subir para quien cumpla los 30. Ese es el punto que conviene vigilar de aquí a final de año, cuando caduque la formación gratuita y se conozca el volumen real de altas. Si el joven se queda por el producto, Santander habrá ganado una generación. Si se queda solo por los 50 euros, se irá con la siguiente promoción de la competencia.




