El precio de la vivienda protegida sube otro 5% y marca un nuevo récord histórico, según Idealista

Madrid es la única provincia donde el metro cuadrado protegido rebasa los 1.500 euros, frente a los 1.342,6 de Barcelona y los 1.299,3 de Málaga. El sector pide rebajar el IVA al 4% y agilizar el urbanismo para contener el coste.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El valor tasado de la vivienda protegida escala a 1.247 euros por metro cuadrado en el segundo trimestre, un 2% más que en los tres meses anteriores y un 5% más que hace un año. Es el dato más alto de una serie que arranca en 2005.
  • ¿Quién está detrás? La estadística la elabora el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana (MIVAU) y la publica y analiza el portal Idealista, con las comunidades autónomas revisando al alza los módulos de precio.
  • ¿Qué impacto tiene? Siete trimestres consecutivos de subidas tensionan el coste de la promoción protegida y restan atractivo a los proyectos para los promotores, con márgenes ya comprimidos por el encarecimiento de la construcción.

El precio de la vivienda protegida marca un nuevo récord: 1.247 euros por metro cuadrado en el segundo trimestre, un 5% más interanual, el nivel más alto de una serie que arranca en 2005.

La VPO encadena siete trimestres de subidas y Madrid ya supera los 1.500 euros por metro cuadrado

El importe acumula ya siete trimestres consecutivos de ascensos interanuales. Frente a los tres primeros meses del ejercicio, el valor tasado de la vivienda protegida sube un 2%; frente al mismo periodo de 2025, un 5%. La estadística del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana no registraba una cota así desde su primera entrega, hace más de dos décadas.

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El mapa provincial deja un dato revelador: Madrid es la única provincia donde la VPO rebasa los 1.500 euros por metro cuadrado. Le siguen Barcelona (1.342,6), Málaga (1.299,3), Girona (1.272) y Almería (1.271,4). Por encima de la media nacional se colocan también Tarragona (1.260,8), Santa Cruz de Tenerife (1.252,6), Granada (1.251,2) y Sevilla (1.250,9).

En el otro extremo, solo Cáceres y Badajoz registran un metro cuadrado protegido por debajo de los 1.000 euros. La estadística, eso sí, no incluye datos actualizados de una docena larga de provincias, entre ellas Teruel, Ávila, Burgos, León, Cuenca, Ourense o Navarra, ni de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.

Por qué el encarecimiento de la VPO está enfriando nuevos proyectos

El sector consultado por Idealista coincide en un diagnóstico incómodo: cada vez que las comunidades autónomas actualizan los módulos, el suelo y el producto se encarecen, pero el margen del promotor no acompaña. La construcción industrializada, la falta de mano de obra y el coste de los materiales hacen el resto.

Las recetas que se repiten en las mesas del sector son cuatro. Limitar el precio del suelo priorizando cesiones públicas y modelos cooperativos. Rebajar la fiscalidad con el IVA al 4%, la supresión del Impuesto de Actos Jurídicos Documentados (IAJD) o bonificaciones en el IBI. Agilizar la burocracia urbanística, hoy el principal cuello de botella. Y elevar la edificabilidad y la densidad, de las promociones protegidas.

La vivienda protegida española se encarece por el mismo motivo por el que lo hace la libre: el suelo y la burocracia pesan más que cualquier receta fiscal.

Hay una petición transversal que llama la atención: abrir los concursos públicos de suelo a cooperativas y autopromociones. Es la vía que países como Países Bajos o Dinamarca llevan años usando para contener el precio y que en España apenas arranca.

La Ficha del Inversor

La métrica que resume el momento está clara: 1.247 euros por metro cuadrado de valor tasado medio nacional, un 5% por encima del año pasado y un 2% por encima del trimestre anterior. Para un promotor, ese precio es a la vez tope de venta y suelo de coste. Cualquier desviación en el módulo autonómico se come directamente el margen, y ahí está el problema.

La tendencia a seis meses apunta a más de lo mismo. Los expertos no ven techo a corto plazo y esperan nuevos máximos a medida que las comunidades vayan actualizando sus módulos, un proceso que en la mayoría de los casos llega con retraso y tensión política. La lectura estratégica es que el módulo protegido ha dejado de ser un refugio anticíclico: durante la crisis de 2008-2014 la VPO actuó como colchón del sector; ahora camina pegada al mercado libre.

El perfil al que interpela este escenario es doble. Por un lado, el comprador de vivienda habitual que busca una VPO y ve cómo el precio tasado sube sin que su capacidad de endeudamiento lo haga al mismo ritmo. Por otro, el inversor institucional y el family office que miran el suelo finalista destinado a protección oficial como activo de largo plazo en Madrid, Barcelona y Málaga.

Queda un precedente para el contexto: la Ley de Vivienda de 2023 prometió elevar el parque protegido, pero no ha resuelto el nudo de fondo, que es el coste de producirlo. Sin rebaja del suelo y sin agilización urbanística, cada actualización de módulos aleja un poco más el objetivo. La próxima entrega de la estadística del Ministerio de Vivienda, correspondiente al tercer trimestre, medirá si el séptimo trimestre de subidas se convierte en el octavo.


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