
A partir del 1 de enero de 2027, la edad legal de jubilación ordinaria alcanzará los 67 años para los trabajadores que no sumen 38 años y 6 meses de cotización. La medida, que culmina el calendario progresivo iniciado con la reforma de 2011, afecta de lleno a los autónomos del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA), un colectivo que tradicionalmente cotiza por bases más bajas y que ahora tiene que revisar su vida laboral con urgencia si quiere anticiparse y no encontrarse con sorpresas al final de su carrera.
¿Quién se jubila con 67 años desde 2027?
El sistema público de pensiones español establece dos edades de jubilación en función de los años cotizados. Desde 2027, la edad ordinaria será de 65 años para quienes acrediten al menos 38 años y medio de cotización, y de 67 años para el resto de los trabajadores que no alcancen ese periodo. Esta es la última etapa de una transición gradual que comenzó en 2013 y que cada año ha ido retrasando la edad en meses. En 2026, por ejemplo, la edad era de 66 años y 2 meses (o 65 con 38 años y 3 meses cotizados). Así, en solo un año se suman diez meses al requisito general.
La norma aplica tanto a asalariados como a autónomos, pero estos últimos tienen una particularidad: su base de cotización es elegida por ellos mismos dentro de los tramos del nuevo sistema de cotización por ingresos reales, que entró en vigor en 2023. Esto significa que la pensión futura depende directamente de lo que se haya pagado cada mes al RETA, y no de una nómina ajena. Muchos autónomos cotizaron durante años por la base mínima y ahora pueden encontrarse con una pensión muy baja y una edad de jubilación tardía.
Lo que cambia para el autónomo del RETA y cómo anticiparte
Para el autónomo, la subida de la edad a los 67 años tiene dos caras. Por un lado, si no llega a los 38 años y medio cotizados, tendrá que esperar a los 67 para jubilarse con el 100% de la base reguladora (si reúne los años necesarios para ello, que son 37 años cotizados para el 100% en 2027). Por otro lado, si se ve obligado a esperar, los años extra de cotización podrían mejorar la pensión, siempre que se mantengan bases altas. La clave está en planificar con al menos una década de antelación.
Existen alternativas como la jubilación anticipada voluntaria, a partir de los 63 años si se tienen 35 años cotizados, aunque con coeficientes reductores que pueden rebajar la pensión un 8% por cada año de adelanto. La jubilación parcial o activa (compatible con el trabajo por cuenta propia) también está en el menú, pero exige requisitos de cotización y la contratación de un relevista, algo más complejo para el autónomo. El error más habitual es no pedir un informe de vida laboral actualizado para comprobar los años cotizados y detectar posibles lagunas que puedan corregirse mediante convenios especiales con la Seguridad Social o la integración de periodos en los que se estuvo de alta sin cotización efectiva (como durante una baja por enfermedad común).
La diferencia entre jubilarse a los 65 o a los 67 años puede suponer dos años más de cotización, pero también dos años menos de pensión cobrada. Planificar a tiempo es la única forma de decidir.
La reforma de 2013 culmina en 2027: ¿qué significa para el futuro del autónomo?
La Ley 27/2011, de reforma de las pensiones, fijó un calendario de endurecimiento que ahora toca a su fin. Fue una de las medidas más relevantes para garantizar la sostenibilidad del sistema, pero para los autónomos la sensación es agridulce. Mientras que los asalariados suelen tener carreras de cotización más estables y con bases crecientes, el trabajador por cuenta propia ha vivido épocas de cotizaciones mínimas y lagunas frecuentes. Según datos de la Seguridad Social, la pensión media del autónomo en 2026 es de unos 820 euros, frente a los 1.100 del régimen general. Con la edad de jubilación subiendo, la brecha puede ampliarse si no se actúa ahora.
Desde la redacción consideramos que la medida, aunque necesaria, pone el foco en un problema de fondo: la falta de cultura de previsión entre los autónomos. Muchos no revisan sus bases hasta que se acercan a la jubilación y entonces ya es tarde para mejorar la pensión. La entrada en vigor de los tramos de cotización por ingresos reales, en 2023, fue un primer paso para que el autónomo cotice por lo que gana de verdad, pero la planificación activa sigue siendo la asignatura pendiente. La subida a 67 años actúa como un aviso: si no se toman decisiones hoy, la jubilación será más tardía y, probablemente, más austera.
En cualquier caso, la reforma no es caprichosa: surge de la necesidad de adaptar el sistema a una esperanza de vida que no para de crecer. Los autónomos, como el resto, se beneficiarán de prestaciones más ajustadas a la realidad económica, pero para eso deben implicarse en su propia carrera de cotización.
Guía rápida del trámite
- 📅 Plazos: La edad de 67 años se aplica a las jubilaciones solicitadas a partir del 1 de enero de 2027. No hay plazo de solicitud: la jubilación se pide cuando se cumple la edad.
- ✅ Requisitos clave: Tener al menos 15 años cotizados (2 en los últimos 15). Para jubilarse a los 65, hay que acreditar 38 años y 6 meses de cotización.
- 🌐 Dónde informarse: En la web de la Seguridad Social o en la sede electrónica sede.seg-social.gob.es, con certificado digital o Cl@ve. Para revisar tu vida laboral, usa el servicio ‘Tu Seguridad Social’ en Import@ss.
- 💰 Importe o coste: La pensión depende de la base reguladora de los últimos 25 años. Si cotizaste por la base mínima, la pensión puede rondar los 800 euros mensuales. Subir la base en los últimos años no es suficiente; hay que planificar a largo plazo.
- ⚠️ Error a evitar: Confiar en que la Seguridad Social te avisará de los años que te faltan. Solicita ya el informe de vida laboral en Import@ss y comprueba que no haya periodos sin cotizar que puedas recuperar con un convenio especial.




