BBVA cerró ayer en 24,60 euros por acción, un 3,8% por encima del nuevo precio objetivo de Deutsche Bank. La firma alemana ha retirado la recomendación de compra sobre el banco español y la ha rebajado hasta mantener, al considerar que la cotización no ofrece potencial alcista adicional tras el rally de los últimos meses.
Deutsche Bank rebaja a mantener y fija el precio en 23,65 euros
Los analistas de la entidad germana han revisado al alza su valoración de BBVA desde los 21,30 euros hasta los 23,65 euros por acción. Sin embargo, la velocidad con la que han subido los títulos del banco ha situado el precio de mercado por encima incluso de ese nuevo techo. Al cierre de la sesión del martes, BBVA cotizaba a 24,60 euros, un 3,8% por encima de la valoración que Deutsche Bank publicó esta mañana.
El movimiento supone un jarro de agua fría para uno de los principales motores del Ibex 35. BBVA acumula una revalorización del 26,7% en lo que va de 2026, a la que se suma el repunte del 112% registrado durante el ejercicio anterior. Solo en los últimos días, el banco ha arrebatado a Iberdrola el puesto como tercera mayor empresa del índice por capitalización bursátil —137.298 millones de euros frente a 137.267 millones—, situándose únicamente por detrás de Santander e Inditex.
La recomendación más conservadora de Deutsche Bank llega tras la publicación de los resultados trimestrales de BBVA el jueves pasado. Aunque las cuentas fueron sólidas, la firma alemana considera que el potencial de revalorización se ha agotado y que el riesgo de corrección empieza a ser más relevante que el de quedarse fuera.
El consenso de analistas se enfría tras el rally
La decisión de Deutsche Bank no es aislada. Según datos recopilados por LSEG, de las 25 firmas que cubren a BBVA, 13 recomiendan mantener la inversión, 11 aconsejan comprar y una propone vender sus títulos. Hace apenas un mes, ninguna firma sugería deshacer posiciones y las recomendaciones de compra (14) superaban a las de mantener (11). El incremento del valor en Bolsa ha ido erosionando el margen de seguridad que los analistas veían en el banco.
El giro en las recomendaciones refleja una lectura compartida por buena parte del mercado: BBVA ha sido uno de los valores que mejor ha canalizado la recuperación del sector bancario europeo, pero los precios actuales descuentan ya un escenario muy favorable que no admite tropiezos. El rally se ha apoyado en la mejora de los márgenes por la subida de tipos y en la expectativa de un aterrizaje suave de la economía, pero ambos pilares empiezan a mostrar grietas.
La recuperación bursátil de BBVA ha superado con creces los fundamentales más optimistas que los analistas manejaban hace solo un trimestre.
¿Fin de fiesta para el rally de BBVA?
La pregunta que ahora se plantea es si la decisión de Deutsche Bank marca un punto de inflexión en el recorrido del valor. Creo que hay argumentos para pensar que sí, al menos en el corto plazo. La cotización está en máximos de varios años, las valoraciones han alcanzado niveles que exigen una ejecución casi perfecta de los resultados y la operación corporativa con el Sabadell sigue sin despejarse, lo que añade una prima de riesgo difusa pero real.
No obstante, BBVA sigue siendo uno de los bancos mejor gestionados de Europa, con una exposición diversificada que le ha permitido sortear mejor que otros las turbulencias en mercados emergentes. El dividendo y las recompras de acciones siguen siendo un atractivo para el inversor paciente. La cuestión es si esos argumentos justifican pagar más de 24 euros por acción cuando el consenso de analistas, ahora más frío, ya no ve más recorrido. A mi juicio, la prudencia se impone: el rally ha sido extraordinario, pero los precios actuales dejan poco margen para sorpresas positivas.
Lo que está claro es que la retirada de la recomendación de compra por parte de una firma del calibre de Deutsche Bank envía una señal al mercado. Si otros bancos de inversión siguen el mismo camino, la presión vendedora podría intensificarse. BBVA necesita demostrar que puede seguir generando valor más allá del viento de cola de los tipos de interés, y la próxima temporada de resultados será la prueba de fuego.




