ETF XRP Grayscale vende $180M en tokens y sacude a los inversores en el primer semestre de 2026

Los rescates masivos y la caída del precio de XRP redujeron a la mitad las tenencias del Grayscale XRP Trust y evaporaron el 74% de su patrimonio en solo seis meses. La presentación trimestral ante la SEC revela pérdidas realizadas por valor de 34 millones de dólares.

El fondo cotizado (ETF) de XRP de Grayscale, uno de los vehículos más seguidos del universo cripto, acaba de revelar un dato que hiela el ánimo de sus inversores: en el primer semestre de 2026 vendió más de 180 millones de dólares en tokens de Ripple, según el formulario 10-Q trimestral depositado ante la Securities and Exchange Commission (SEC) estadounidense. El valor neto de los activos del fondo se derrumbó un 74%, desde los 223,36 millones de diciembre de 2025 a apenas 57,41 millones a 30 de junio de 2026.

La sangría no es casual. El Grayscale XRP Trust (GXRP) afrontó una oleada de rescates que le obligó a desprenderse de 103,41 millones de XRP por valor de 180,78 millones de dólares, una operación que, al realizarse por debajo del precio de adquisición, generó 34,16 millones de dólares en pérdidas realizadas. A esa factura se suman otros 17,47 millones en minusvalías latentes sobre los tokens que aún conserva. Y, como guinda, las comisiones de gestión drenaron una cantidad menor pero reveladora: 39.000 dólares en pérdidas por ventas adicionales.

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El hundimiento en cifras: cómo el ETF encogió un 74% en seis meses

Los números del 10-Q son una radiografía precisa. A cierre de 2025, el fondo acumulaba 122,23 millones de XRP. Seis meses después, la cartera se había reducido a 55,04 millones de monedas. No fue solo una cuestión de salidas: también se emitieron 36,27 millones de nuevos tokens (valorados en 66,58 millones de dólares) a favor de inversores que entraron en el periodo, pero esa inyección apenas maquilló el agujero. Las salidas netas dominaron.

El precio de XRP no ayudó. Al término del semestre, el token rondaba los 1,06 dólares, muy lejos de los máximos del ciclo y un 60% por debajo de sus mejores marcas de 2025. Con un activo tan barato, rescatar acciones obligaba a vender muchas más monedas para devolver el mismo valor a los partícipes. El efecto combinado —menos tokens y más baratos— explica que el valor liquidativo por acción cayera todavía más rápido que el número de XRP en cartera.

Las acciones en circulación también se desplomaron: de 6,30 millones a 2,84 millones. En la práctica, el fondo recompró 5,33 millones de títulos mientras solo emitía 1,87 millones. Una contracción del 55% que refleja el desinterés de los inversores. No se trata de un producto que haya perdido tracción puntualmente, sino de un vehículo que encogió en todas las métricas relevantes.

Perder la mitad de las tenencias en solo seis meses suena a señal de alarma, aunque el mecanismo de los ETF lo convierta en un proceso técnico y rutinario.

Por qué los rescates masivos no son un juicio de valor, pero las pérdidas sí duelen

Grayscale vende XRP

A menudo se interpreta que un rescate equivale a un voto de desconfianza. Pero en los ETF, los participantes autorizados —las entidades que crean y canjean acciones— actúan de forma mecánica: cuando la demanda se retira, recompran títulos y venden el subyacente para mantener el precio de mercado alineado con el valor liquidativo. Es un engranaje, no una opinión.

Sin embargo, la magnitud y el contexto sí cuentan. Grayscale no solo perdió tamaño; cristalizó pérdidas por valor de 34 millones al ejecutar las ventas. Y los tenedores restantes sufrieron una dilución indirecta: el valor por participación bajó más de lo que reflejaba la simple cotización del token, porque las comisiones de gestión consumieron parte de los activos. Además, el CEO Peter Mintzberg se deshizo de parte de su participación personal a principios de año, un gesto que, aunque menor en términos cuantitativos, añade incomodidad al relato.

Lo que este batacazo dice (y calla) sobre los ETF de cripto en 2026

El desplome del GXRP es un caso extremo, pero no aislado. Los fondos cotizados de cripto suelen vivir ciclos de euforia y retirada bruscos. En 2024, el lanzamiento de los ETF al contado de bitcoin provocó entrada récord durante semanas; en 2025, la dinámica se enfrió. Ahora, con XRP rondando el dólar y sin un catalizador claro, los inversores están restando exposición. La pregunta es si Grayscale y productos similares resisten un segundo semestre de hemorragia.

Hay quien recuerda que la propia naturaleza de estos vehículos amplifica las caídas. Cuando el activo baja y los rescates fuerzan más ventas, el valor liquidativo se comprime, lo que a su vez espanta a nuevos compradores. Es un círculo que solo se rompe con subidas de precio o con entrada de capital paciente. Y en 2026, la paciencia escasea. Las comisiones del sponsor (que Grayscale cobra puntualmente) añaden presión sobre las rentabilidades, especialmente en fondos que arrastran minusvalías.

En cualquier caso, el GXRP se ha convertido en el espejo de un mercado cripto que aún busca su rumbo en 2026. Mientras los grandes ETF de bitcoin mantienen cierto tono, los productos vinculados a altcoins como XRP sufren cuando la marea baja. Los inversores harían bien en recordar que, en estos vehículos, la pérdida de valor no es virtual: las minusvalías se materializan en cada rescate, y el reloj de las comisiones nunca se detiene.


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