Recompensas staking Ethereum podrían caer a la mitad: EIP-8361 enciende el debate

El borrador propone eliminar los incentivos cuando la mitad del ether esté en staking, lo que recortaría los rendimientos a cero. La iniciativa divide a la comunidad: desde la EF defienden la medida como protección del ether, mientras que solostakers y protocolos DeFi creen que d

Las recompensas del staking de Ethereum podrían caer a cero si la propuesta EIP-8361 sale adelante. El borrador, presentado el 4 de agosto por un grupo de investigadores entre los que figura Justin Drake (Ethereum Foundation), plantea eliminar por completo los incentivos para los validadores cuando la mitad del ether en circulación esté en staking. La medida busca frenar una concentración que, según sus autores, amenaza la neutralidad del activo y diluye el valor de quienes no hacen staking.

La quema de recompensas sería progresiva. Cuanto más ether se deposite en el contrato de staking, mayor será el porcentaje de comisiones que se destruirán. El límite se alcanzaría con 60,25 millones de ETH bloqueados —cerca del 50% del suministro actual—, momento en el que los validadores dejarían de percibir rendimiento alguno. Para ponerlo en contexto, hoy hay unos 38 millones de ether en staking; la tasa de staking aún está lejos del umbral, pero ha crecido sin parar desde Shanghái.

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La lógica de los autores es simple: el incentivo al staking nunca se apaga porque la emisión de nuevos ethers no se detiene. «El staking no se frena por sí solo. ¿Dónde terminará? En ninguna parte», resumió Jerome de Tychey, uno de los coautores. Si el 100% del ether se depositara en staking, la rentabilidad anual no bajaría del 1,5%. Eso convierte al ether en un activo que castiga a quien no lo bloquea y favorece la concentración en grandes proveedores de staking líquido, como Lido o los exchanges.

¿Por qué la Ethereum Foundation impulsa una medida tan polémica?

La propuesta se apoya en dos argumentos de peso. El primero: proteger la neutralidad del ether como activo. Si la mayor parte del ETH queda retenida en validadores o en tokens de staking líquido (LST), el activo se convierte en una suerte de bono perpetuo más que en una moneda digital útil para pagos o aplicaciones. El segundo: reducir la dilución para los holders que no hacen staking. Cada ether emitido para recompensar a los validadores diluye a quienes simplemente guardan ETH en su cartera. «Es un impuesto encubierto: o haces staking o te diluyen», insistió de Tychey.

Además, un staking masivo podría desplazar al ether nativo de los protocolos DeFi —las finanzas descentralizadas construidas sobre Ethereum— en favor de tokens representativos como el stETH de Lido. Estos tokens dependen de la solvencia del emisor o de un contrato inteligente, lo que introduce riesgos que el ETH original no tiene.

Solostakers, Aave y Ether.fi alzan la voz

La iniciativa ha encendido un frente de críticas. El fundador de Aave, Stani Kulechov, considera que la medida «no logra lo que pretende y perjudica a Ethereum» y que la incertidumbre sobre el rendimiento alejará al capital institucional. Por su parte, el CEO de Ether.fi, Mike Silagadze, fue aún más duro: «Esto es malo para la descentralización, para la adopción y para la reputación de una red que implementa cambios de esta forma».

El temor compartido es que la quema de recompensas golpee de lleno a los solostakers, aquellos validadores independientes que asumen mayores costes operativos y no tienen economías de escala. Para ellos, reducir los ingresos a cero cuando el staking supere el 50% haría inviable seguir operando, lo que aceleraría la concentración en grandes pools de staking y custodios. El plazo para enviar comentarios sobre la EIP fue de apenas 48 horas, lo que sumó críticas sobre la falta de transparencia.

Eliminar las recompensas por encima del 50% de ETH en staking es, en la práctica, ponerle un freno deliberado al crecimiento de la prueba de participación.

¿Está en juego la descentralización o el precio del ether?

El debate que introduce la EIP-8361 no es menor. Por un lado, la Ethereum Foundation y los autores del borrador apuntan a un riesgo real: una red donde la mayoría del ether circula en forma de LST y los incentivos empujan a los usuarios a ceder la custodia a grandes plataformas (exchanges, staking pools) puede vaciar de significado el concepto de “dinero programable” que dio origen al proyecto. Por otro, cortar las recompensas de raíz cuando se alcance el 50% de staking podría provocar el efecto contrario al buscado. Si los pequeños validadores abandonan, los grandes se quedan con el pastel.

Desde Merca2 creemos que la propuesta aborda un problema genuino —el crecimiento desbocado del staking sin límite—, pero la forma de implementarla despierta recelos justificados. La falta de aviso y la sensación de que el debate se impone desde un círculo reducido de investigadores no ayuda a construir consenso en una comunidad que valora la gobernanza abierta. De momento, la EIP está en fase de borrador y no se ha incluido en la hoja de ruta oficial. Pero el simple hecho de haberse presentado ya ha reabierto una vieja pregunta: ¿quién decide cómo debe evolucionar Ethereum?


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