EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Barcelona abre el 15 de septiembre las ayudas de 600 euros para cambiar un ciclomotor de combustión por uno eléctrico.
- ¿Quién está detrás? El Ayuntamiento de Barcelona, a través de B:SM (Barcelona de Serveis Municipals), gestiona la convocatoria.
- ¿Qué impacto tiene? Los 5,2 millones de presupuesto se repartirán por orden de llegada hasta el 30 de septiembre de 2028, y es obligatorio acreditar el achatarramiento del vehículo antiguo para obtener la subvención.
Barcelona activa el 15 de septiembre la primera línea de ayudas directas para la descarbonización de la flota de dos ruedas en la ciudad. La partida, dotada con 5,2 millones de euros, subvenciona con 600 euros la compra de un ciclomotor eléctrico nuevo siempre que se entregue para desguace el viejo de combustión. La convocatoria, aprobada por la Comisión de Gobierno municipal, estará abierta a particulares y empresas durante algo más de dos años, hasta el 30 de septiembre de 2028, y el Ayuntamiento estima que permitirá retirar de la circulación 18.000 ciclomotores contaminantes.
Requisitos y documentación: achatarramiento y compra reciente, las dos llaves
Para optar a los 600 euros no basta con comprar un ciclomotor eléctrico. El programa exige dos pasos simultáneos: adquirir un vehículo nuevo de categoría ciclomotor (hasta 50 cc en equivalencia eléctrica) y desballestar el antiguo de combustión que se quiere reemplazar. La compra puede haberse realizado a partir del 1 de marzo de 2026, por lo que las operaciones de los últimos meses son retroactivamente válidas. En cuanto al achatarramiento, el consistorio ha habilitado un servicio gratuito a través de B:SM (B:SM) que extiende el certificado necesario sin coste para el solicitante. La documentación justificativa de ambas gestiones (factura de compra y certificado de de achatarramiento) debe presentarse telemáticamente en la plataforma municipal a partir del 15 de septiembre.
Presupuesto, calendario y riesgo de agotamiento rápido
La línea de ciclomotores se financia con 5,2 millones de euros, una cantidad que, a 600 euros por ayuda, alcanzaría para unas 8.600 solicitudes. Sin embargo, el Ayuntamiento maneja un censo de 24.000 ciclomotores de combustión censados en la ciudad, de los que unos 18.000 circulan de forma habitual. La sustitución de todos ellos ahorraría aproximadamente 3.000 toneladas de CO2 al año, según datos municipales. La convocatoria estará vigente hasta septiembre de 2028, pero el reparto es por riguroso orden de llegada. El Ayuntamiento ya anticipa que los fondos pueden agotarse mucho antes de la fecha de cierre si la demanda responde como esperan. Además, el programa global de 15 millones incluye una segunda línea de ayudas para estaciones de intercambio de baterías que se anunciará próximamente y una tercera para el periodo 2028-2030.
La sustitución de los 18.000 ciclomotores de combustión que circulan por Barcelona ahorraría 3.000 toneladas de CO2 al año. Pero la llave la tiene la agilidad del vecino: las ayudas se reparten por orden de llegada.
Hoja de Ruta: Claves del Viaje
La medida tiene un impacto directo sobre la calidad del aire en Barcelona, donde los ciclomotores de combustión representan una porción pequeña pero ruidosa y visible del tráfico urbano. Los 600 euros cubren aproximadamente una tercera parte del coste medio de un ciclomotor eléctrico, que oscila entre 1.500 y 2.000 euros. El achatarramiento del vehículo antiguo es la pieza que cierra el círculo: sin ese paso, no hay ayuda. Para el consistorio, la meta declarada es eliminar progresivamente todos los ciclomotores de combustión antes de 2030, alineándose con el plan de Zona de Bajas Emisiones y la estrategia de descarbonización del transporte en la ciudad.
El dato clave es la horquilla temporal: aunque el plazo oficial llega hasta 2028, la experiencia de otras convocatorias municipales por orden de llegada (como las de patinetes eléctricos o la renovación de electrodomésticos) sugiere que los 5,2 millones podrían agotarse en apenas unos meses. Por eso, la ventana para aprovechar la ayuda con seguridad es estrecha. La convivencia con el resto del programa de 15 millones, que incluye estaciones de intercambio de baterías, refuerza la apuesta de Barcelona por una micromovilidad eléctrica que abarque no solo bicicletas y patinetes, sino también el segmento del reparto de última milla y desplazamientos cortos, donde el ciclomotor sigue siendo protagonista.
La clave para quien esté interesado es sencilla: tener la factura de compra posterior al 1 de marzo de 2026 y acudir pronto a B:SM para el certificado de achatarramiento. Sin esos dos documentos, no hay subvención. Y, sobre todo, madrugar: la orden de llegada no perdona.



