Las matriculaciones de turismos en España cerraron julio de 2026 con un crecimiento del 3,7% interanual hasta las 101.949 unidades, según los datos publicados por la patronal de fabricantes ANFAC. El dato, el mejor para un séptimo mes en seis años, consolida la tendencia al alza del mercado automovilístico español, aunque aún lastrado por la cautela del comprador particular.
Se trata del volumen más alto para un mes de julio desde 2020, cuando la pandemia aún lastraba las ventas. La cifra supera en más de 3.600 unidades las ventas de julio de 2025 y se posiciona muy por encima de las registradas durante los meses más duros de la crisis sanitaria. Los concesionarios llevaban tiempo esperando una señal tan clara de recuperación.
Veinticinco de cada cien coches ya son electrificados
La gran noticia del mes la dejó el segmento de los electrificados. La suma de eléctricos puros e híbridos enchufables alcanzó por primera vez en un mes de julio una penetración del 25% sobre el total de matriculaciones. Hace apenas dos años esa proporción rondaba el 12%, lo que habla de una aceleración sin precedentes en la oferta y la demanda.
En el otro extremo, el diésel marcó un nuevo suelo. La cuota de los turismos con motor de gasóleo cayó a su registro más bajo desde que ANFAC recopila datos, una tendencia que los fabricantes no se cansan de achacar a la incertidumbre regulatoria. Las restricciones ambientales, la caída de la oferta y la mejora de las motorizaciones de gasolina han empujado a los conductores hacia otras opciones.
Las marcas que operan en España están acelerando la electrificación de sus gamas para cumplir con los estrictos límites de emisiones que la Unión Europea impone desde 2025. La consecuencia es un aluvión de nuevos modelos híbridos enchufables y eléctricos puros que están encontrando su hueco en el mercado, especialmente entre los compradores de flotas y los conductores urbanos concienciados con las restricciones medioambientales.
El 25% de cuota de los electrificados en julio confirma que la transición ecológica ha entrado en una fase de aceleración. El diésel, en cambio, ha tocado fondo y difícilmente volverá a levantar cabeza.
Análisis: una fotografía de julio con claroscuros
El balance que deja julio es agridulce. Por un lado, el mercado avanza a buen ritmo y los electrificados ganan terreno. Por otro, los números absolutos siguen sin alcanzar los niveles de 2019, cuando en un mes normal se superaban con holgura los 110.000 turismos. Aquella referencia sigue siendo el verdadero termómetro de la salud del sector, y la prueba de que la demanda particular está lejos de haberse recuperado.
Además, la penetración del coche 100% eléctrico puro sigue siendo modesta si descontamos los híbridos enchufables, que en gran medida se apoyan en el motor de combustión. La infraestructura de recarga, aunque crece, está lejos de los estándares del norte de Europa, y el precio de acceso a un eléctrico de autonomía media supera los 30.000 euros, una barrera infranqueable para muchas familias.
En cualquier caso, el dato de julio confirma que la transición ecológica del automóvil español avanza sobre dos pilares: el músculo de las flotas empresariales y la progresiva concienciación del comprador privado. Lo que suceda en la segunda mitad del año dependerá, en buena medida, de si el BCE se decide a rebajar los tipos y facilita la financiación de los vehículos que aún quedan por matricular.





