La Crypto Clarity Act, la gran ley que aspira a poner orden en el sector de los criptoactivos en Estados Unidos, se queda sin votación antes del receso de verano del Senado. El parón, que arranca este jueves o viernes y durará cinco semanas, aleja una norma que lleva más de un año encallada en la Cámara Alta pese a contar con apoyos de peso como Coinbase, Fidelity o Goldman Sachs.
La iniciativa ya fue aprobada por la Cámara de Representantes con respaldo republicano y demócrata, pero en el Senado se ha topado con frenos constantes. La senadora demócrata Elizabeth Warren llegó a decir este fin de semana, según recogió Punchbowl News, que «cada vez más senadores cuestionan la supuesta invencibilidad electoral del sector cripto». Mientras, la republicana Cynthia Lummis, firme defensora de la norma, ha acusado a los demócratas de bloquear deliberadamente la votación.
¿Por qué se ha vuelto a atascar?
La razón inmediata es de agenda: los legisladores han dado prioridad a otros proyectos antes de las cinco semanas de vacaciones. Pero el problema de fondo es más político. La banca tradicional, a través de sus lobbies, ha expresado su malestar con la posibilidad de que las stablecoins ofrezcan rendimientos atractivos y drenen la base de depósitos de los bancos. Ese temor, junto con las tensiones partidistas, ha frenado el debate.
Además, la sombra del conflicto de intereses sobrevuela el texto. La nueva redacción que circuló en julio incluye un apartado sobre ética que prohíbe a los cargos públicos y a sus familiares emitir o promocionar criptoactivos. El gesto intenta acallar las críticas que apuntan a los negocios de la familia del presidente Trump —memecoins y la plataforma DeFi World Liberty Financial— como una injerencia en el proceso legislativo.
Los apoyos y los frenos de la ley
Pese a los obstáculos, la Crypto Clarity Act mantiene un respaldo amplio entre las grandes firmas de Wall Street. Fidelity, Goldman Sachs y varias agencias de seguridad respaldan la versión actual del proyecto. Coinbase, que ha participado activamente en las negociaciones, se mostró optimista la semana pasada: su director de Políticas, Faryar Shirzad, destacó el trabajo conjunto de republicanos y demócratas para perfilar la legislación.
A eso se suma la labor bipartidista que, según Kristin Smith —presidenta de la Solana Institution y exdirectora de la Blockchain Association—, continúa entre bastidores. Smith señaló en X que los senadores Thom Tillis (republicano) y Ruben Gallego (demócrata) están redactando nuevo lenguaje sobre ética, con la esperanza de desbloquear la votación a la vuelta de septiembre.
La parálisis legislativa estadounidense sigue siendo el mayor lastre para que el sector cripto madure con reglas claras y certidumbre jurídica.
Un limbo que pesa sobre el mercado cripto
El retraso de la Crypto Clarity Act no es un hecho aislado. Mientras la Unión Europea ya aplica el reglamento MiCA desde 2025, y otras jurisdicciones como Singapur o Suiza han definido sus marcos normativos, Estados Unidos sigue sin una ley federal que aclare qué es un valor digital, qué obligaciones tienen los emisores de tokens o cómo deben operar las plataformas. Esta indefinición lastra la inversión institucional y empuja al talento y a las empresas hacia mercados con reglas más previsibles.
No obstante, la situación también refleja la complejidad de regular un sector que se cruza con intereses financieros, comerciales y políticos muy variados. La preocupación de la banca por las stablecoins con rendimiento es legítima en el contexto de la competencia por los depósitos, pero la solución no puede ser bloquear sine die una ley que aportaría claridad a todo el ecosistema. La pregunta, de cara a septiembre, es si el trabajo de los senadores Tillis y Gallego será suficiente para superar los recelos o si, una vez más, el calendario electoral pesará más que la voluntad de legislar.




