Colombia ha cerrado su primera gran subasta de energía limpia con la adjudicación de 995 megavatios (MW) de energía solar y 100 MW de baterías de almacenamiento, un bloque de potencia que abastecerá a más de 800.000 familias y consolida la apuesta renovable de un país embarcado en la transición energética. El Ministerio de Minas y Energía, encabezado por Edwin Palma, difundió los resultados de las dos jornadas que sumaron más de un gigavatio en nueva capacidad solar.
Una subasta en dos jornadas que suma casi un gigavatio solar
La puja, gestionada por la Bolsa Mercantil de Colombia, se desarrolló en dos días y dejó un balance contundente. En la primera jornada se adjudicaron 270 MW solares ligados a 100 MW en baterías, con un precio de cierre de 315,87 pesos colombianos por kilovatio hora (0,099 dólares). La segunda jornada aportó otros 725 MW solares, aunque el ministerio aún no ha desvelado el precio, la energía contratada diaria, la ubicación ni las empresas responsables de esa parte. Esos detalles los tendrá la auditoría final de la Bolsa.
El resultado global —995 MW fotovoltaicos y 100 MW en almacenamiento— supone aproximadamente el 3 % de la demanda regulada del país. Todos los contratos tendrán una duración de 15 años y la obligación de suministro arranca en 2030, un calendario que da margen para desarrollar las plantas pero que, a la vez, exige tramitación y ejecución impecables.
Precios, plazos y la letra pequeña de la adjudicación
Aunque el foco de los primeros titulares se lo lleva la potencia total, la letra pequeña es tan relevante como los megavatios. El precio del primer día —0,099 dólares por kWh— se sitúa entre los más competitivos de América Latina y confirma que la solar, incluso hibridada con baterías, ya es la opción más barata para añadir nueva capacidad al sistema. Ahora mismo la tecnología fotovoltaica compite de tú a tú con el gas natural y, en muchos mercados, incluso con el carbón.
El Ministerio de Minas y Energía han detallado que los contratos cubrirán la demanda regulada, un segmento que agrupa a los consumidores residenciales y pequeñas empresas. Aunque las adjudicaciones representan solo el 3 % de esa demanda, el efecto demostración es enorme: por primera vez una subasta colombiana coloca almacenamiento a escala de red junto a generación solar, un paso imprescindible para gestionar la intermitencia y desplazar las centrales térmicas de respaldo.
995 MW solares y 100 MW en baterías firmarán contratos a 15 años; el verdadero reto es que los proyectos lleguen a la fase de operación en 2030.
A falta de los datos completos de la segunda jornada, la gran incógnita es quién se ha llevado los 725 MW. La Bolsa Mercantil de Colombia entregará los resultados auditados al cierre del proceso, un paso que permitirá identificar a los desarrolladores y los emplazamientos. Por ahora, lo único cierto es que el volumen total adjudicado se acerca al gigavatio solar y que las baterías tendrán un papel protagonista en los nuevos contratos.

📊 Impacto ecológico en cifras
- Capacidad solar adjudicada: 995 MW en total, sumando las dos jornadas de la subasta.
- Almacenamiento en baterías: 100 MW ligados a 270 MW solares en el primer día.
- Equivalencia tangible: Abastecerá a más de 800.000 hogares colombianos bajo contratos de 15 años.
- Precio de referencia (1er día): 315,87 pesos colombianos por kWh (0,099 dólares), uno de los más competitivos de la región.
El despegue solar colombiano y el reto de que los proyectos lleguen a operar
Colombia llega a esta subasta con una capacidad solar instalada de 4,58 GW, según cifras oficiales, y con cerca de 7 GW listos para convertirse en la base del suministro eléctrico de la próxima década, en palabras del ministro Edwin Palma. Sin embargo, la distancia entre el megavatio adjudicado y el megavatio que entra en operación real se ha convertido en el gran cuello de botella de la transición en muchos países en desarrollo, y Colombia no es una excepción.
En mercados como Chile, México o Brasil, las subastas renovables han conseguido precios récord, pero la ejecución ha tropezado con permisos, conflictos sociales y restricciones de red. El propio Palma fue claro al señalar que “el gran reto del próximo gobierno será que estos proyectos se vuelvan operativos y entreguen energía firme a los hogares, la industria y el desarrollo del país”. La frase encierra una advertencia implícita: el éxito de la subasta se medirá en 2030, no en 2026.
Desde el punto de vista de la inversión responsable, la inclusión de baterías en el primer bloque es una señal de madurez. El almacenamiento permite desplazar generación fósil en las horas nocturnas y mejora la firmeza del suministro, algo que los agentes financieros y los criterios ESG valoran cada vez más. Si los 725 MW restantes también integran almacenamiento cuando se conozcan los detalles, la subasta colombiana habrá colocado al país en una senda similar a la de los mercados más avanzados del continente.
🌍 El Impacto Real para el Futuro
- Beneficio medible: 995 MW de nueva solar y 100 MW en baterías evitarán la quema de combustibles fósiles para cubrir la demanda de más de 800.000 familias durante al menos 15 años.
- Modelo que cambia: La subasta inaugura en Colombia el esquema de contratos a largo plazo con energía solar y almacenamiento a escala de red, desplazando la dependencia de las grandes hidroeléctricas y de las térmicas de respaldo.
- Para las próximas generaciones: Si los proyectos se ejecutan en plazo, la matriz eléctrica colombiana será más diversa, más barata y más resiliente frente a sequías y crisis climáticas, un legado energético que heredarán los ciudadanos de las próximas décadas.




