Corea del Sur confirma el impuesto del 22% a las criptomonedas para 2027 mientras el volumen cae un 55%

Las ganancias por encima de 1.740 dólares tributarán al 22%, con primeras declaraciones en mayo de 2028. La oposición critica que no se puedan compensar pérdidas y advierte de una fuga de capitales a exchanges extranjeros.

Corea del Sur ha confirmado lo que muchos inversores temían: el impuesto del 22% a las ganancias con criptomonedas arrancará en enero de 2027. La decisión llega en un momento delicado para el sector, porque el volumen de trading en los principales exchanges surcoreanos se ha desplomado un 55% en el primer semestre del año.

La mecánica del gravamen es bastante simple. Quienes obtengan beneficios superiores a 2,5 millones de wones al año —equivalen a unos 1.740 dólares— pagarán un 20% de impuesto nacional, al que se suma un recargo local del 2%. El total, un 22% sobre las ganancias que excedan ese umbral. Las primeras declaraciones no llegarán hasta mayo de 2028, donde se informará de lo obtenido durante 2027. (Eso sí: quien ingrese menos de 1.740 dólares en ganancias, no paga nada).

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La confirmación oficial la dio el viceprimer ministro y ministro de Finanzas, Koo Yun-cheol, ante un comité de la Asamblea Nacional el pasado 29 de julio. Y no es una sorpresa total: la ley se aprobó en 2020 para entrar en vigor en 2022, pero se pospuso en dos ocasiones, primero a 2025 y luego al actual 2027. En otras palabras, es un impuesto que lleva seis años esperando su momento.

Los números del impuesto y la polémica sobre las pérdidas

Bajo el nuevo esquema, las ganancias por criptomonedas se clasifican como «otros ingresos» en la Ley del Impuesto sobre la Renta. Eso incluye beneficios por transferencia o préstamo de activos digitales. Y aquí surge el primer punto crítico: los inversores no podrán compensar pérdidas de un año con ganancias de ejercicios posteriores. A diferencia de lo que ocurre con las acciones o los fondos en muchos países, si este año pierdes dinero y el siguiente ganas, pagas impuesto sobre el total ganado en el segundo, sin restar lo perdido antes.

El legislador Kim Sang-hoon, del partido opositor Poder del Pueblo, criticó abiertamente esta restricción. Advirtió que podría empujar a los traders hacia exchanges en el extranjero, plataformas descentralizadas (DeFi) o mercados peer-to-peer, lo que reduciría tanto el volumen como la visibilidad fiscal en el país. Koo Yun-cheol reconoció la preocupación, pero se negó a modificar la medida. Argumentó que cambiar las cripto al marco de plusvalías de capital obligaría a revisar el tratamiento fiscal de todos los mercados financieros.

El impuesto avanza sin contemplar la compensación de pérdidas, lo que puede acelerar la salida de traders hacia plataformas menos reguladas.

El desplome del 55% en el volumen de trading

Mientras el gobierno confirma el impuesto, el mercado coreano de criptomonedas se contrae a un ritmo preocupante. Los cinco grandes exchanges —Upbit, Bithumb, Coinone, Korbit y Gopax— movieron en conjunto unos 366.580 millones de dólares durante el primer semestre. Esa cifra representa una caída del 54,6% frente al mismo período de 2025. En julio, el volumen acumulado bajó otro 16,9% respecto a junio.

La concentración está transformando el mercado. Upbit, el líder indiscutible, procesó alrededor de 11,69 billones de wones en julio. Aunque su volumen bajó un 10%, su cuota de mercado subió del 62,3% al 67,4%. En la otra cara, Bithumb vio caer su participación del 30,7% al 27,1%, ampliando la brecha con Upbit a más de 40 puntos porcentuales.

Los exchanges pequeños no se quedan quietos. Coinone, Korbit y Gopax buscan alianzas con firmas de valores, servicios institucionales y reestructuraciones para sobrevivir. La competencia futura podría depender menos del volumen puro de trading minorista y más de la liquidez en stablecoins, los servicios regulados y el acceso a clientes institucionales.

Un mercado en contracción y la advertencia de fuga de capitales

La combinación de un impuesto que impide compensar pérdidas y un mercado que se enfría es explosiva. Si los inversores minoristas dejan de operar o migran a plataformas sin obligaciones fiscales, el Estado surcoreano corre el riesgo de recaudar mucho menos de lo previsto. Y la advertencia no es teórica: en los últimos años, la fiscalidad restrictiva ha motivado salidas de capital en en países como India o, más recientemente, en algunos mercados europeos con normas poco claras.

Por eso, aún hay quienes intentan frenar la medida. Un proyecto de ley presentado en marzo por la oposición busca eliminar por completo las rentas cripto de la Ley del Impuesto sobre la Renta. El texto ha sido remitido a una subcomisión, lo que mantiene viva la posibilidad de una derogación o, al menos, un nuevo aplazamiento. Pero el calendario aprieta y el gobierno de Yoon Suk-yeol insiste en aplicar lo ya legislado.

La postura de Seúl se alinea con la tendencia global de regular las criptomonedas como activos sujetos a tributo, pero el diseño técnico del impuesto marca la diferencia. Sin mecanismos de compensación de pérdidas y con un umbral relativamente bajo, la carga fiscal puede resultar más dura que en otras jurisdicciones. Para los traders activos, la ecuación es sencilla: o asumen el coste o se van.

En el trasfondo, los exchanges pequeños podrían ser los más perjudicados. Si la liquidez se concentra en Upbit y Bithumb mientras el volumen general sigue a la baja, la competencia se volverá inviable sin un acceso diferencial a clientes institucionales o productos regulados. La paradoja es que el impuesto, pensado para recaudar sobre un mercado boyante, se pondrá en marcha en un ecosistema que ya se encoje. Y aún no está claro si los inversores se van a quedar para pagarlo.


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