Bitcoin cayó este viernes por debajo de los 63.000 dólares, un descenso del 1,25% en 24 horas, mientras las bolsas estadounidenses registraban ganancias moderadas. El motivo hay que buscarlo a 9.600 kilómetros: en Tokio, donde Estados Unidos y Japón coordinaron una intervención masiva en el mercado de divisas para frenar la caída del yen, algo que Washington no hacía desde 1998.
La operación, confirmada por la Reserva Federal de Nueva York, consistió en vender dólares y comprar yenes, con un importe que, según la libreta del secretario del Tesoro Scott Bessent, se movió entre los 5.000 y 10.000 millones de dólares. Japón había actuado el jueves con una inyección estimada de 8,45 billones de yenes, unos 52.800 millones de dólares, según cálculos de Bloomberg basados en las cuentas del Banco de Japón.
Por qué una compra de yenes golpea al bitcoin
El yen lleva años debilitándose. La semana pasada tocó los 163,99 por dólar, cerca de un mínimo de cuatro décadas. Con tipos de interés cercanos a cero en Japón, muchos inversores pedían préstamos en yenes baratos, los cambiaban por dólares y compraban activos de más riesgo, desde acciones tecnológicas hasta bitcoin. Ese mecanismo se conoce como carry trade (pedir prestado en una moneda débil para invertir en otra más rentable, asumiendo que el tipo de cambio no se moverá en contra).
Cuando el yen se fortalece de golpe, como ocurrió el viernes al cerrar en 157,40 por dólar, el carry trade se deshace. Los inversores venden sus activos de riesgo, recompran yenes y devuelven los préstamos. «Es como pedir una hipoteca barata para comprar una casa que de repente se revaloriza menos que la deuda», explica un analista. Bitcoin, muy sensible a este flujo de capital apalancado, acusó el golpe.
Bitcoin se desmarca de Wall Street
Ese viernes, el Nasdaq subió un 1%, el S&P 500 sumó un 0,7% y el Dow Jones ganó un 0,53%, según datos de CNBC. Bitcoin, sin embargo, se movió en dirección contraria. La divergencia muestra que no fue un mal día general para los activos de riesgo, sino una perturbación localizada en los mercados que dependen del crédito barato en yenes.
La memoria del mercado es corta, pero este episodio tiene un precedente muy reciente. El 31 de julio de 2024, el Banco de Japón subió tipos y el yen se disparó. En apenas dos días, el Nikkei 225 se desplomó un 12,4%, su peor jornada desde 1987, y las criptomonedas también sufrieron fuertes pérdidas. Aquella vez, la subida de tasas cerró la brecha de tipos de forma definitiva. Esta vez, sin embargo, se trata solo de una intervención cambiaria, sin respaldo de política monetaria.
La pregunta no es si la intervención funcionó este viernes, sino cuánto tiempo aguantará el yen por debajo de los 160 sin que los tipos de interés cambien realmente.
La pregunta no es si la intervención funcionó este viernes, sino cuánto tiempo aguantará el yen por debajo de los 160 sin que los tipos de interés cambien realmente.
Lo que enseña esta intervención sobre el carry trade
El episodio recuerda que bitcoin no es un activo aislado de la política monetaria global. Lleva años beneficiándose del exceso de liquidez y del apetito por el riesgo que generan los tipos bajos, pero también puede ser la primera víctima cuando esos flujos se revierten. Evercore ISI advertía el viernes en una nota recogida por Bloomberg que «sin respaldo de las diferencias de tasas, el impacto de las intervenciones en divisas probablemente será relativamente de corta duración».
Hay tres fechas clave para calibrar si este movimiento tuvo recorrido. A finales de agosto, Japón publicará los datos reales de su intervención del jueves. Ese mismo mes, Bessent y el gobernador del Banco de Japón, Kazuo Ueda, se encontrarán en la reunión del G20 en Asheville (Carolina del Norte). Y después llegarán las decisiones de tipos de la Fed y del BoJ. Si el dólar se mantiene por debajo de los 160 yenes, la defensa habrá funcionado; si no, la factura de la próxima ronda será aún mayor. El carry trade sigue siendo un arma de doble filo.
Con información de Bloomberg, Reuters y Financial Times.




