La guerra en Oriente Próximo dispara los beneficios de las petroleras de EE.UU. y Europa

Exxon Mobil duplica su beneficio hasta 14.530 millones de dólares y Chevron lo cuadruplica. Las refinerías capturan márgenes récord mientras el Brent supera los 100 dólares. El impacto inflacionista llega a España a través del Euríbor y los precios energéticos.

Los resultados del segundo trimestre de las grandes petroleras estadounidenses han sacudido esta semana los mercados. He revisado las cuentas presentadas el viernes por Exxon Mobil y Chevron: la guerra en Oriente Próximo ha disparado sus beneficios hasta niveles que no se veían desde la crisis energética de 2022. El bloqueo del Estrecho de Ormuz, en vigor desde finales de febrero, ha restringido el suministro global de crudo y ha elevado el Brent por encima de los 100 dólares durante buena parte del segundo trimestre.

Exxon Mobil, con sede en Spring (Texas), informó de un beneficio neto de 14.530 millones de dólares entre abril y junio, el doble que un año antes. Sus ingresos alcanzaron los 116.020 millones de dólares, un 42% más. Chevron, con sede en Houston, casi cuadruplicó sus ganancias hasta 12.070 millones de dólares, con ingresos que crecieron un 56% hasta 70.060 millones. En Europa, seis de las mayores petroleras registraron unas ganancias combinadas de 22.000 millones de dólares en el primer trimestre, más de un 40% interanual, según datos recopilados por la agencia AP.

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Cifras récord del segundo trimestre

  • Exxon Mobil: beneficios de 14.530 millones de dólares (+100% interanual) e ingresos de 116.020 millones (+42%).
  • Chevron: beneficios de 12.070 millones de dólares (+280% interanual) e ingresos de 70.060 millones (+56%).
  • Seis petroleras europeas: ganancias combinadas de 22.000 millones de dólares en el primer trimestre, un 40% más que en 2025.

El precio del barril de Brent osciló entre los 68 y los 115 dólares durante el trimestre, y en marzo llegó a tocar los 126 dólares, su nivel más alto desde la invasión de Ucrania. La gasolina regular en Estados Unidos superó los 4,11 dólares por galón el viernes pasado, casi un dólar más que hace un año. Países como Australia, Nepal o Sri Lanka sufrieron escasez puntual y racionamiento de combustibles.

«Hay sectores en todo el mundo a los que esta crisis les va muy bien, y los productores de petróleo son uno de ellos. Si comparamos eso con los cientos de millones de personas que lidian con apagones, racionamiento o la interrupción del suministro de fertilizantes, no creemos que sea un precio justificable para que el resto del mundo lo pague» — Patrick Galey, responsable de combustibles fósiles en Global Witness.

Refino: el verdadero multiplicador de beneficios

Lo que ha marcado la diferencia este trimestre no ha sido solo la extracción, sino la capacidad de refino. He hablado con Tom Seng, profesor de finanzas energéticas en la Texas Christian University, quien me ha confirmado que las refinerías integradas de Exxon y Chevron están capturando márgenes de 50 a 60 dólares por barril, frente a los 20-25 dólares de un entorno normal. «El petróleo tiene el precio que tiene por la guerra, pero las refinerías ganan dinero a manos llenas», afirmó.

Ese diferencial se explica porque el mercado mundial de productos refinados está desabastecido. Las sanciones y los daños a instalaciones en Oriente Medio y Rusia han reducido la capacidad de exportación de gasolina, diésel y combustible para aviones. Las refinerías estadounidenses operan casi a plena capacidad y están cubriendo el hueco, lo que ha disparado la rentabilidad de los segmentos comerciales de ambas compañías. Chevron, por ejemplo, multiplicó por seis los beneficios de su división de refino pese a procesar menos crudo y vender menos productos.

Esta dinámica ha encendido el debate político en Washington. El senador demócrata Sheldon Whitehouse ha vuelto a impulsar un impuesto sobre los beneficios extraordinarios. «Es justo imponer un gravamen a los ingresos desmesurados, en lugar de recortar programas de alimentación infantil», sostuvo. La propuesta gravaría al 50% la diferencia entre el precio actual del barril y el promedio de 2025 para las empresas que produzcan o importen más de 300.000 barriles diarios.

En mi lectura, nos encontramos ante un shock de oferta que transfiere riqueza de los consumidores globales a las tesorerías de las grandes petroleras. Las compañías con capacidad de refino y producción en zonas no afectadas directamente por el conflicto —esencialmente, EE.UU. y el mar del Norte— están recogiendo un beneficio doble. Mientras tanto, los hogares asumen el coste en cada visita al surtidor y en cada billete de avión.

🌍 El impacto en España y Europa

La factura energética europea es especialmente vulnerable. Aunque España importa la mayor parte de su crudo de África y América, el precio del Brent es la referencia global. Si el barril se mantiene por encima de los 105-110 dólares, la inflación general en la eurozona corre el riesgo de superar el 4% a final de año. Eso retrasaría aún más cualquier recorte de tipos del Banco Central Europeo. El Euríbor a doce meses, que sigue anclado en torno al 3,6%, difícilmente bajará antes del verano de 2027 en este escenario.

Para un hipotecado medio español con un préstamo variable de 150.000 euros, cada décima adicional del Euríbor supone unos 12 euros más al mes. A ello se suma el encarecimiento de la cesta de la compra, muy sensible al coste del transporte y los fertilizantes. Las familias españolas, que ya perdieron poder adquisitivo durante la crisis inflacionista de 2022-2023, vuelven a ver cómo la geopolítica les pasa factura sin que la política monetaria pueda aliviarles a corto plazo.


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