Endesa lanza bajas voluntarias a 230 empleados: 208 millones de provisión sin tocar el dividendo

La eléctrica provisiona 208 millones en sus cuentas de 2026 y el plan se enmarca en su nueva hoja de ruta hasta 2028. La compañía garantiza que el dividendo para este ejercicio queda a salvo.

Endesa ha comunicado este jueves a la representación legal de los trabajadores la puesta en marcha de un programa de bajas voluntarias que afectará a un máximo de 230 empleados durante el periodo 2026-2029. La compañía realizará una provisión contable de 208 millones de euros en las cuentas del presente ejercicio, aunque ha recalcado que el dividendo correspondiente a 2026 queda a salvo.

La iniciativa, que tiene un carácter estrictamente voluntario, se enmarca en el plan de transformación estratégica para el trienio 2026-2028 presentado recientemente. Los trabajadores que se acojan al programa recibirán condiciones sustancialmente similares a las de procesos anteriores, según ha detallado Endesa a través de un hecho relevante remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

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Detalles del plan de bajas voluntarias

El programa de salidas voluntarias contempla la extinción o suspensión de la relación laboral para 230 trabajadores a lo largo de los próximos tres años. La adhesión dependerá de que los empleados cumplan los requisitos establecidos, que no han sido detallados públicamente, pero se espera que prioricen perfiles cercanos a la jubilación o áreas afectadas por la reorganización operativa.

Endesa ha precisado que las condiciones serán ‘sustancialmente similares’ a las aplicadas en planes de bajas voluntarias anteriores, lo que sugiere indemnizaciones por encima de las legales y prejubilaciones. En los últimos procesos de este tipo en el sector eléctrico, las prejubilaciones han llegado a cubrir hasta el 80% del salario neto, complementadas con pagos únicos. La compañía no ha detallado el coste medio por empleado, pero la provisión de 208 millones implica un desembolso medio cercano a los 900.000 euros por cada trabajador, una cifra que incluye seguros sociales, indemnizaciones y otros compromisos.

El plan se extenderá hasta 2029, lo que permitirá una desvinculación escalonada sin un impacto brusco en la operativa diaria. Las fuentes sindicales consultadas por Expansión consideran que la oferta es ‘razonable’, aunque algunos representantes temen que la voluntariedad pueda no cubrir todas las salidas deseadas por la empresa, forzando un ajuste más traumático en el futuro.

Impacto financiero y compromiso con el dividendo

ajuste empleo Endesa

La dotación de 208 millones de euros se cargará íntegramente contra los resultados de 2026. A pesar de este desembolso, Endesa ha querido dejar claro que la retribución al accionista del presente ejercicio no sufrirá variación. La eléctrica se ha comprometido a mantener un dividendo atractivo, una política que ha sido clave para su atractivo en bolsa, especialmente en un entorno de tipos de interés a la baja.

Este mensaje llega en un contexto de fortaleza financiera: Endesa presentó en julio un beneficio neto del primer semestre con un incremento del 41% respecto al mismo periodo de 2025, hasta superar los 1.200 millones de euros, impulsado por los mayores precios de la electricidad y una contención de costes. La compañía ha elevado sus previsiones para el conjunto del año y se muestra confiada en alcanzar los objetivos de su plan estratégico.

Con todo, analistas consultados por este medio señalan que una provisión de este calibre sin afectar al dividendo demuestra ‘una gestión conservadora del balance’, pero también podría limitar la capacidad de inversión en proyectos renovables si no se compensa con mayores eficiencias. Endesa, no obstante, mantiene un programa de inversiones de 8.900 millones hasta 2028, centrado en redes y renovables.

El plan de transformación estratégica hasta 2028

El programa de bajas se inscribe en un plan más amplio de transformación que busca ‘optimizar el modelo operativo, acelerar el cambio y la digitalización de procesos y mejorar de forma estructural la eficiencia y competitividad’, según ha detallado la compañía. Entre las iniciativas previstas figuran la simplificación organizativa, la revisión del perímetro de actividades y la racionalización de los servicios corporativos.

La nueva cúpula directiva, con José Bogas al frente, ha impulsado una reorganización que apunta a reducir estructuras redundantes heredadas de la etapa de Enel. Fuentes cercanas a la eléctrica señalan que la digitalización de procesos comerciales y de mantenimiento permitirá absorber la reducción de plantilla sin mermar la calidad del servicio. Además, Endesa está externalizando ciertas funciones no estratégicas, como la atención al cliente de segundo nivel.

Este ajuste es el tercero de calado que la empresa acomete en menos de una década. En 2019, Endesa pactó un ERE voluntario para 1.700 trabajadores, y en 2022 lanzó otro programa de bajas incentivadas para 300 empleados del área corporativa. La compañía ha reducido su plantilla en España en más de 4.000 puestos desde 2018 hasta situarse por debajo de los 9.000 trabajadores.

La provisión de 208 millones es la mayor asociada a un plan de salidas individualizado en la eléctrica desde 2019, pero no compromete el dividendo ni la hoja de ruta inversora.

Análisis: eficiencia sin sacrificar talento en un sector en plena transición

El movimiento de Endesa ilustra una tendencia que recorre el sector eléctrico español: la búsqueda de eficiencia operativa a través de la reducción de costes laborales en un momento de altos márgenes. Iberdrola y Naturgy también han llevado a cabo programas de salidas voluntarias en los últimos tres años, y Repsol ha anunciado un ajuste de 900 empleos en su división química para 2027. Sin embargo, la firma de Bogas opta por una fórmula menos traumática, la voluntariedad, que evita el conflicto sindical pero no siempre garantiza que los perfiles clave permanezcan en la organización.

Expertos en recursos humanos del sector apuntan a que el gran riesgo de estas políticas es la fuga de talento senior, justo cuando las utilities necesitan ingenieros experimentados para abordar la transición energética. La electrificación de la economía, el despliegue de redes inteligentes y la integración masiva de renovables requieren conocimientos especializados que no se improvisan. Endesa deberá equilibrar la salida de veteranos con la incorporación de nuevas competencias digitales y de análisis de datos.

Por otro lado, la garantía del dividendo refleja un compromiso firme con los inversores que puede ser bien recibido en un contexto de mayor competencia por el capital. El valor ha subido un 12% en lo que va de año y cotiza con un PER de 14 veces, en línea con el sector. La rentabilidad por dividendo se sitúa en el entorno del 5,5%, uno de los más altos del Ibex 35.

No obstante, la presión sobre los costes laborales seguirá siendo un tema recurrente. La digitalización y la automatización avanzan, y el margen para nuevas reducciones de plantilla sin tocar la operativa es limitado. La dirección de Endesa ha dejado entrever que el plan 2026-2028 será el último gran ajuste de empleo antes de una fase de estabilización. Los próximos resultados trimestrales, previstos para octubre, serán determinantes para comprobar si la provisión afecta a la visión de los analistas y si el dividendo se mantiene incólume como promete la compañía.

El tiempo dirá si la fórmula de las bajas voluntarias es suficiente para aligerar la estructura sin erosionar la capacidad de ejecución. De momento, Endesa ha tranquilizado a los mercados con un mensaje claro: no hay recorte de dividendo. Y en el contexto actual, eso es media victoria.


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