Webb revela que los ‘Little Red Dots’ son núcleos de cúmulos globulares primordiales

Los puntos rojos detectados por el telescopio Webb a 600 millones de años del Big Bang podrían ser la fase inicial de los cúmulos globulares. La muerte de una estrella supermasiva en su centro explicaría su desaparición repentina.

Durante décadas, los cúmulos globulares —esas esferas repletas de cientos de miles de estrellas viejas que orbitan las galaxias— han sido un rompecabezas. Nadie sabía cómo se formaron. Pero el James Webb acaba de ofrecer una pista inesperada: los misteriosos ‘Little Red Dots’, puntos rojizos del universo temprano que aparecen y se esfuman en apenas mil millones de años, podrían ser la primera imagen de esos cúmulos recién nacidos.

Los puntos rojos que desconcertaron a los astrónomos

Detectados por primera vez en 2022, los Little Red Dots brillaban cuando el cosmos tenía solo 600 millones de años y dejaron de verse alrededor de 1.500 millones de años después. Son objetos compactos, extremadamente brillantes y con una mezcla de luz roja y ultravioleta que no encajaba en ningún modelo. La idea más extendida los atribuía a agujeros negros supermasivos ocultos en gruesas nubes de gas. Ahora, un equipo de la Universidad de Texas en Austin propone una alternativa que reconcilia décadas de química estelar con las observaciones del Webb.

Publicidad

Un superastro en el corazón del cúmulo

Según el estudio publicado en The Astrophysical Journal, un cúmulo globular joven con una estrella supermasiva en su centro reproduce casi a la perfección la firma luminosa de un Little Red Dot. «Estos objetos no serían una población extraña sin conexión con el universo actual —explica John Chisholm, autor principal—, sino que pueden persistir más allá del universo temprano, evolucionando hasta convertirse en algo relativamente familiar».

La clave está en las colisiones. En un cúmulo recién nacido, los choques repetidos entre estrellas podrían construir una única estrella gigante de cientos de miles de masas solares. Esa estrella viviría poco, pero a temperaturas de fusión nuclear muy superiores a las de las estrellas normales. Cuando muere, expulsa material procesado que siembra la siguiente generación estelar con las mismas anomalías químicas que los astrónomos llevan un siglo observando en los cúmulos globulares: exceso de helio, nitrógeno, sodio y aluminio, y una llamativa escasez de carbono, oxígeno y magnesio.

«Una estrella supermasiva es justo el entorno capaz de producir esa combinación —señala Mike Boylan-Kolchin, coautor—. Encaja con lo que vemos».

La muerte de la estrella central apaga el brillo del Little Red Dot, pero el cúmulo puede sobrevivir miles de millones de años casi invisible.

Lo que encaja y lo que falta por confirmar

El modelo no se apoya solo en la química. La distribución espacial y el número de Little Red Dots en el universo primitivo coinciden con la distribución actual de los cúmulos globulares. Las simulaciones por ordenador indican que las masas de esos puntos rojos evolucionarían de forma natural hacia las masas de los cúmulos que hoy vemos. Y el período de tiempo también cuadra: los Little Red Dots brillaron justo cuando se cree que se formaron los cúmulos globulares más antiguos.

No obstante, los investigadores son prudentes. «No hay una única prueba definitiva que diga que los Little Red Dots son cúmulos globulares —admite Boylan-Kolchin—, pero explicaría muchas observaciones diversas y sorprendentes». Chisholm añade que «formar cúmulos globulares con estrellas supermasivas debería ser parte de la conversación».

La hipótesis compite con la del agujero negro oculto, y ambas podrían ser ciertas en distintos objetos. Lo fascinante es que el Webb no solo está viendo galaxias lejanísimas: está fotografiando los ladrillos con los que se construyó la Vía Láctea. Si los Little Red Dots son realmente núcleos de cúmulos globulares, estaríamos asistiendo al nacimiento de las estructuras estelares más antiguas que nos rodean.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: Los ‘Little Red Dots’ del universo temprano podrían ser cúmulos globulares primordiales con una estrella supermasiva en su centro.
  • Dónde: En el universo primitivo, 600 millones de años tras el Big Bang, detectados por el telescopio espacial James Webb.
  • Institución responsable: Universidad de Texas en Austin (John Chisholm, Danielle Berg, Mike Boylan-Kolchin).
  • Cuándo: Estudio publicado en The Astrophysical Journal (julio de 2026).
  • Impacto a futuro: Resuelve el enigma de la formación de los cúmulos globulares y muestra que el James Webb está viendo los bloques fundacionales de galaxias como la Vía Láctea.

Publicidad