En solo tres horas, un empleado de una empresa no identificada disparó la factura de inteligencia artificial en 38.000 dólares al lanzar un proceso sin supervisión. El caso, revelado por Oded Tahori, CEO de Jeen.ai, sirve como aviso urgente para cualquier startup que esté adoptando herramientas de IA: sin controles financieros desde el primer día, los costes pueden volverse inmanejables.
Tahori contó a Calcalistech que su plataforma de gestión de tokens ha documentado incidentes similares. «Hemos visto casos en los que un único empleado ejecutó un proceso de IA durante la noche que generó una factura de 38.000 dólares en solo tres horas», explicó. La cifra se multiplica si pensamos en equipos de cientos de personas utilizando estas herramientas sin restricciones: los costes pueden alcanzar millones de dólares rápidamente.
Tokens: la unidad de gasto que todo fundador debe entender
Los tokens son la unidad de medida que utilizan los modelos de IA para facturar el consumo. Cada pregunta a un chatbot, cada documento analizado y cada respuesta generada se traduce en tokens, cuyo coste varía según la complejidad del modelo. Inbal Namir, Managing Director de Deloitte y líder de la práctica de Futuro del Trabajo, lo resume: «Ya sea una pregunta que haces o una respuesta que recibes, todo se mide en tokens».
Hasta hace poco, las organizaciones calculaban sus costes laborales con precisión a partir de salarios y beneficios. Ahora, la IA introduce un segundo motor de producción con un gasto impredecible. «A diferencia de la nómina, este gasto no es del todo predecible, y las organizaciones están corriendo para para construir las herramientas de forecasting que necesitan», apunta Namir.
Esta transformación obliga a los gestores a supervisar no solo a los empleados humanos, sino también a una fuerza de trabajo digital que consume recursos en tiempo real. La eficiencia ya no se mide solo por horas trabajadas, sino por el output generado en relación con los tokens consumidos.
La IA ya no es solo una herramienta: es un centro de coste que exige la misma disciplina financiera que cualquier otra partida operativa.
Namir advierte que muchas empresas recompensaron inicialmente la adopción de IA sin medir su eficiencia. «Ahora se están dando cuenta de que el uso por sí solo no basta; también necesitan medir la eficiencia y el valor para el negocio», señala. Para los fundadores, esto implica diseñar políticas de uso desde la primera línea de código.
El impacto en la gestión de equipos y presupuestos

El cambio afecta especialmente a los mandos intermedios y líderes de equipo. «Ahora necesitan capacidades de gestión completamente nuevas», explica Namir. Deben decidir qué modelos de IA utilizan los empleados para cada tarea, monitorizar el consumo de tokens e investigar picos de gasto inusuales. Si un colaborador elige sistemáticamente el modelo más caro, el manager debe entender por qué.
Asignar recursos de IA de forma justa se ha vuelto otro quebradero de cabeza. Un equipo de desarrollo de software complejo puede necesitar presupuestos de miles de dólares al mes, mientras que otros departamentos requieren mucho menos. «Las organizaciones tienen que definir políticas de asignación de tokens y comunicarlas con claridad; si no, se generan tensiones entre equipos», advierte Namir.
Controles y políticas: lo que las startups deben implementar ya
La solución, según Tahori, pasa por integrar controles financieros y de seguridad en las plataformas de IA. «Si quieres que los empleados tengan libertad para innovar, también necesitas controles financieros. De lo contrario, los costes se disparan», afirma. Su empresa, Jeen.ai, permite a los managers asignar presupuestos de IA por departamento, con flujos de aprobación cuando se excede el límite.
📦 Caso de estudio: El gasto de 38.000 dólares en IA en tres horas
- El reto: Un empleado lanzó un proceso de IA no supervisado, probablemente un análisis masivo o una automatización, sin que existieran límites de consumo de tokens.
- La jugada: La empresa carecía de políticas de uso, alertas de gasto y flujos de aprobación; los costes escalaron sin control.
- El resultado: En solo tres horas, la factura de IA ascendió a 38.000 dólares, un agujero inesperado que podría haberse evitado con un simple límite de gasto diario.
- La lección: Implementar desde el primer día presupuestos por usuario o equipo, alertas automáticas cuando el gasto supere un umbral y revisiones periódicas del consumo.
¿Medir a los empleados por tokens o por resultados?
No todos están de acuerdo en convertir el consumo de tokens en una métrica de rendimiento. Dor Atias, fundador y Chief Product Officer de Cycode, lo califica de «disparate». «Medir a los empleados por el gasto en tokens no tiene sentido. Deberían ser evaluados por lo que entregan, la calidad de su trabajo y el valor que crean, igual que siempre», argumenta. La IA ha cambiado cómo se hace el trabajo, no cómo se juzga el desempeño.
Eso sí, la contratación se ha vuelto más exigente: las empresas prefieren ingenieros con experiencia capaces de supervisar el output generado por IA, mientras que los perfiles junior enfrentan más dificultades. Hoy contratamos a gente más versátil y con rodaje», añade Atias. La clave está en automatizar tareas repetitivas y mejorar los prompts para reducir el consumo sin sacrificar resultados.
🚀 Hoja de Ruta para Emprender
- Define presupuestos de tokens por equipo: Asigna un límite mensual de gasto en IA para cada departamento, como si fuera una partida de viajes o software. Reasigna el presupuesto de un empleado ausente a otro si es necesario.
- Configura alertas de gasto inmediatas: Usa herramientas de monitorización que notifiquen cuando un usuario supere un umbral diario o ejecute procesos inusualmente largos. Un aviso a tiempo evita facturas sorpresa.
- Forma a tus equipos en eficiencia de IA: Los empleados deben entender que cada prompt tiene un coste. Cursos internos sobre cómo elegir el modelo adecuado y redactar instrucciones concisas pueden reducir el consumo de tokens hasta un 40%.
- Revisa el retorno de la inversión en IA: No persigas solo la adopción; mide si el output generado con IA justifica el gasto. Si un proceso automatizado produce resultados mediocres a un coste alto, rediseña el flujo o vuelve a métodos tradicionales.





