La Expedición 74 de la Nasa regresa a la Tierra tras 241 días y 102 millones de millas en la ISS

El astronauta Chris Williams y los cosmonautas Sergey Kud-Sverchkov y Sergei Mikaev completaron 241 días en órbita, 3.856 vueltas a la Tierra y más de 164 millones de kilómetros recorridos. La Expedición 74 incluyó dos paseos espaciales y experimentos clave para futuras misiones

Chris Williams y los cosmonautas rusos aterrizan en Kazajistán tras 241 días en el espacio. La Expedición 74 de la NASA y Roscosmos tocó suelo terrestre el pasado 26 de julio a las 5:27 a.m. CDT (3:27 p.m. hora de Kazajistán), al sureste de Zhezkazgan, tras separarse de la Estación Espacial Internacional a las 2:03 a.m. a bordo de la nave Soyuz MS-28.

El regreso de la Expedición 74: 241 días en órbita y 102 millones de millas recorridas

La maniobra de retorno se ejecutó sin contratiempos. El módulo de descenso se desplegó bajo un paracaídas de gran superficie diseñado por Roscosmos, un sistema que ha traído de vuelta a astronautas y cosmonautas durante más de una década sin fallos. Las cámaras de la NASA, operadas por el fotógrafo Bill Ingalls, capturaron la cápsula envuelta en polvo fino de la estepa kazaja, mientras los helicópteros de rescate sobrevolaban la zona. El aterrizaje, filmado por las cámaras de alta velocidad de la agencia rusa, se produjo casi en el punto exacto previsto, un logro de precisión que los controladores de misión celebran con cada retorno.

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Minutos después del aterrizaje, los equipos de recuperación de Roscosmos y la NASA aseguraron la zona y abrieron la escotilla. Los tres tripulantes, ayudados por personal médico, fueron izados uno a uno y trasladados en helicóptero a Karaganda, sede de los chequeos médicos iniciales. De allí, Williams embarcará en un avión de la NASA hacia el Johnson Space Center en Houston, donde comenzará su readaptación a la gravedad terrestre.

Con este aterrizaje, la tripulación completó 241 días en el espacio, 3.856 órbitas alrededor de la Tierra y más de 102 millones de millas recorridas (unos 164 millones de kilómetros). Una distancia tan colosal que equivale a ir y volver a la Luna más de 400 veces. Para el comandante de la Soyuz, Sergey Kud-Sverchkov, era su segundo vuelo; para Chris Williams y Sergei Mikaev, el primero. Williams despegó desde Baikonur el 27 de noviembre de 2025 sin haber pisado nunca el espacio; hoy, tras ocho meses, regresa con el peso de una misión muy productiva.

La ciencia que viajó en la Soyuz MS-28: de tratamientos contra el cáncer a paseos espaciales

Chris Williams

Dentro del laboratorio orbital, Williams concentró buena parte de su tiempo en dos líneas de investigación con aplicaciones muy terrenales. La primera, nuevos tratamientos contra el cáncer. En microgravedad los cristales de proteínas crecen con menos imperfecciones, lo que permite a los farmacéuticos diseñar medicamentos con mayor precisión molecular. La segunda línea, igual de práctica pero menos conocida, fue la fabricación de materiales avanzados en órbita —lo que la NASA denomina in-space manufacturing— pensados para semiconductores y dispositivos electrónicos de alto rendimiento. Cada cristal cultivado allá arriba puede ahorrar años de ensayos clínicos en la Tierra, según el comunicado oficial de la NASA.

Cada cristal de proteína cultivado en microgravedad puede acortar años de ensayos clínicos en la industria farmacéutica terrestre.

Además de la ciencia de laboratorio, Williams realizó dos salidas extravehiculares. La primera sirvió para preparar las futuras mejoras del sistema de energía de la estación; la segunda, para para sustituir una junta defectuosa del brazo robótico Canadarm2, un instrumento indispensable para las maniobras de atraque de las naves de carga.

El fallo en el Canadarm2, aunque no era crítico, obligaba a una reparación urgente si se quería mantener la capacidad de capturar automáticamente los vehículos comerciales que llegan cada mes a la ISS. Williams y sus compañeros completaron el recambio sin incidentes, sumando unas 13 horas de trabajo en el vacío.

Un eslabón imprescindible en el camino a la Luna y Marte

Lo que ha hecho la Expedición 74 no ocupa hoy las portadas, pero construye la base sobre la que se asentarán las misiones Artemis a la Luna y, más tarde, las que viajen a Marte. Mantener operativa la Estación Espacial Internacional —donde los seres humanos viven de forma ininterrumpida desde hace más de 25 años— exige un goteo constante de relevos, reparaciones y experimentos que a menudo pasan desapercibidos. Cada tornillo sustituido en una junta del Canadarm2, cada cristal de proteína cultivado en microgravedad, añade una línea al manual de instrucciones que algún día llevarán los astronautas que pisen el polo sur lunar.

Chris Williams volverá en las próximas horas al Johnson Space Center de Houston. Allí empezará un periodo de rehabilitación y de análisis de los datos que trajo consigo. Los oncólogos esperan los resultados cristalográficos con la misma expectación que los ingenieros de la NASA revisan las imágenes de aquella junta robótica reparada. Puede que la Expedición 74 no figure en los libros de récords, pero para quienes trabajan en el vuelo espacial humano, es un eslabón más —y no menor— de una cadena que apunta a la Luna y más allá.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué ha ocurrido: La Expedición 74 —formada por el astronauta de la NASA Chris Williams y los cosmonautas Sergey Kud-Sverchkov y Sergei Mikaev— regresó a la Tierra tras 241 días en la ISS.
  • Dónde: Aterrizaje en la estepa kazaja, al sureste de Zhezkazgan, Kazajistán.
  • Institución responsable: NASA y Roscosmos.
  • Cuándo: 26 de julio de 2026 (5:27 a.m. CDT).
  • Impacto a futuro: Los experimentos realizados aceleran tratamientos oncológicos y la fabricación de materiales; los paseos espaciales garantizan las actualizaciones de la estación para futuras misiones Artemis.

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