Renfe desafía a Hacienda y mantiene su plan de crear una empresa de autobuses

La operadora pública defiende su diversificación hacia el transporte por carretera y prepara la revisión de los pliegos anulados por el Tribunal. La futura sociedad no busca competir sino garantizar una respuesta rápida ante incidencias ferroviarias.

Renfe mantiene firme su plan de crear una empresa participada de autobuses, desafiando el criterio de Hacienda y el reciente revés del Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales. La operadora pública defiende la necesidad de diversificarse hacia el transporte por carretera para ganar agilidad, aunque el Ministerio de Hacienda cuestiona el encaje fiscal y la posible distorsión de la competencia.

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El proyecto de la filial de autobuses sobrevive pese al rechazo de Hacienda

La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) y el propio Ministerio de Hacienda llevan meses mostrando reticencias internas al proyecto. La principal objeción fiscal es que una empresa pública cree una filial mercantil que compita en un sector liberalizado, con el riesgo de que el Estado acabe financiando indirectamente una actividad que ya cubren operadores privados. Sin embargo, Renfe insiste en que la sociedad no nace para competir, sino para garantizar una respuesta rápida y planificada cuando el tráfico ferroviario se vea interrumpido por incidencias o grandes obras.

La dirección de la compañía defiende que el actual sistema, basado en contrataciones puntuales y muchas veces de urgencia, resulta insuficiente para atender el volumen de servicios alternativos que prevé necesitar en los próximos años. Los estudios internos de la operadora calculan que la nueva estructura permitiría ahorrar entre 90 y 130 millones de euros durante la próxima década y disponer de una capacidad de hasta 300 autobuses para cubrir los planes alternativos de transporte que se activen en distintos puntos de la red.

El revés del Tribunal y los requisitos cuestionados

El pronunciamiento del Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales llegó tras estimar parcialmente uno de los recursos presentados por Direbús, la asociación que representa a pymes del transporte por carretera. El organismo considera injustificados algunos de los requisitos fijados por Renfe para seleccionar a su socio, al entender que limitaban de forma significativa la concurrencia.

En concreto, el Tribunal anuló parte de los pliegos que exigían una flota mínima de 500 autobuses, una facturación de 75 millones de euros y la adjudicación del contrato en un único lote para todo el territorio nacional. A juicio del órgano administrativo, estas condiciones restringían la participación de pequeñas y medianas empresas del sector, concentrando el mercado en unos pocos grandes operadores.

Requisito originalObjección del Tribunal
Flota mínima de 500 autobusesExcluye a pymes
Facturación mínima de 75 millonesBarrera desproporcionada
Lote único nacionalLimita la concurrencia

El verdadero desafío no es jurídico, sino político: Renfe necesita el visto bueno de Hacienda para que la filial de autobuses no se quede en un proyecto sobre el papel.

Renfe ya ha comunicado que no contempla abandonar la iniciativa y que trabajará en adaptar el procedimiento a las exigencias del Tribunal. Estudiará el contenido de la resolución y retrotraerá las actuaciones al momento que determine el órgano para modificar las cláusulas cuestionadas, con el objetivo de relanzar la licitación una vez corregidos los puntos débiles.

Renfe Hacienda pulso

Qué busca realmente Renfe con esta diversificación

Más allá del pulso con Hacienda, la compañía ferroviaria trata de blindar su operativa ante un escenario de liberalización creciente. La creación de una empresa de autobuses le daría un control directo sobre los servicios alternativos por carretera, reduciendo la dependencia de terceros y los costes de las contrataciones de emergencia. La fórmula elegida, una sociedad participada, le permite compartir riesgos con un socio privado especializado, manteniendo la supervisión pública.

El plan encaja en la estrategia de diversificación que Renfe inició años atrás con su entrada en el alquiler de trenes (Renfe Alquiler) o en la venta de billetes de operadores competidores a través de su plataforma. En todos estos casos, la compañía ha buscado fuentes de ingresos complementarias en un contexto donde su cuasi monopolio ferroviario se ha ido desdibujando con la irrupción de Ouigo e Iryo.

El precedente de otros operadores públicos

El movimiento de Renfe recuerda, salvando las distancias, a los pasos dados por algunas operadoras postales europeas, que crearon filiales de transporte urgente para compensar la caída del negocio tradicional. También se asemeja a la apuesta de Aena por negocios comerciales internacionales para diversificar riesgos, aunque el gestor aeroportuario lo ha hecho siempre fuera del mercado regulado. En el caso de Renfe, el reto añadido es que entra en un sector, el del autobús, en el que ya compiten miles de empresas privadas sin participación estatal.

📊 Las Claves para el Inversor

  • Qué vigilar: La fecha en que Renfe presente los nuevos pliegos adaptados al fallo del Tribunal y, sobre todo, el momento en que Hacienda deba pronunciarse definitivamente sobre la viabilidad fiscal de la sociedad.
  • Reacción del valor: Aunque Renfe no cotiza, los bonos emitidos por la operadora y su matriz (Grupo Renfe) podrían verse afectados si el conflicto con Hacienda escala y genera dudas sobre el control del gasto público.
  • Precedente sectorial: El éxito o fracaso de esta iniciativa marcará hasta dónde pueden llegar las empresas públicas españolas en su diversificación sin chocar con los límites que impone Defensa de la Competencia y el principio de neutralidad fiscal.

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