Baker en ronda de financiación: la startup capta 525.000 euros para escalar el marketing de performance

El canal Itnig entrevista al fundador de Baker, que explica cómo pasaron de un SaaS de landing pages a una agencia de performance con agentes de IA. La clave: facturar en tres semanas más que en todo un año y captar 525.000 euros.

La startup Baker acaba de cerrar una ronda de financiación de 525.000 euros y el dato que sintetiza su momento lo contó su fundador en el último programa de Inside the fund, el espacio de entrevistas del canal Itnig: en tres semanas con su nuevo modelo de negocio facturaron más que en todo el año anterior. La cifra es llamativa por sí sola, pero lo más interesante es el giro que hay detrás. De vender un producto de software para crear landing pages, pasaron a operar como una agencia de marketing de performance impulsada por inteligencia artificial.

De Factorial a emprender: un historial de nueve fracasos

La historia de Baker no empieza en Baker. Según relató el fundador en Itnig, trabajó en Factorial hasta 2024 y lo dejó con una idea clara: el espíritu emprendedor le pesaba más que un buen puesto. No era su primer intento. Antes de Factorial, había lanzado alrededor de nueve proyectos por internet que no funcionaron, hasta que dio con un ecommerce de productos de tendencia que sí prosperó y estuvo detrás durante cuatro años.

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Durante la pandemia, explicó, se obsesionó con la ingeniería informática y el desarrollo de software. Decidió entonces abandonar aquel ecommerce y ponerse a construir productos técnicos en solitario. Esa soledad fue el detonante de algo que más tarde marcaría su trayectoria: empezó a narrar en X (antes Twitter) lo que hacía, sin filtros y sin esperar audiencia. Contaba sobre todo los fracasos, que en aquel momento chocaban con la cultura dominante de celebrar solo éxitos. Esa vulnerabilidad, según su lectura, generó empatía y le atrajo seguidores.

El pivot que lo cambió todo: de landing pages a agencia con IA

Baker nació originalmente como un producto para crear landing pages. Pero la conversación con inversores fue reveladora, tal y como contaron en la entrevista. A mitad del proceso, el equipo comprendió que aquel producto no tenía el recorrido suficiente. Decidieron cambiar de rumbo y presentar a los inversores un modelo distinto: una agencia de marketing de performance que usara agentes de inteligencia artificial para automatizar la operativa.

La reacción fue positiva. Según el fundador, los inversores vieron mucho más sentido y ambición en la nueva propuesta y les dieron apoyo total. En ese giro se encuentra la esencia de Baker: resolver con agentes de IA todo el trabajo manual que normalmente hacen personas cuando se gestionan campañas de anuncios en Google y Meta. Eso incluye la creación de creatividades, la optimización de campañas y la elaboración de landing pages.

Quien asume la responsabilidad cobra más; antes vendíamos un producto para hacer landings y si salían mal era culpa del cliente. Ahora somos un servicio y la responsabilidad es toda nuestra.

— Fundador de Baker, en Itnig

Cómo funciona el modelo: auditoría, conexión de canales y pricing

La puerta de entrada de Baker es una auditoría extensa. El fundador explicó que conectan las cuentas de Google Ads, Meta Ads, Google Search Console y el CRM del cliente a su propia plataforma, a la que describió como un cerebro de marketing de performance. Una vez conectadas, distintos agentes de IA analizan la cuenta y generan un reporte con ineficiencias detectadas: anuncios que no tienen sentido en determinados países, campañas mal orientadas, áreas de optimización pendientes.

Ese reporte es a la vez diagnóstico y propuesta de valor. Sirve como herramienta de venta: cuando el cliente ve lo que podría mejorar, entiende el servicio. En cuanto al pricing, el modelo es sencillo: un porcentaje sobre la inversión gestionada. Si una empresa gasta 100.000 euros al mes en anuncios, Baker cobra entre un 8 y un 10% de esa cantidad. Al estar todo conectado en su plataforma, tienen visibilidad completa del gasto total de cada cuenta.

El cliente típico: el fundador que delega el canal de paid

Algo que sorprendió al equipo, según contaron, es quién acaba siendo su interlocutor dentro de las empresas. Pensaban que hablarían con responsables de marketing, pero en la práctica suele ser el propio fundador. Muchos fundadores priorizan otros canales como SEO u outbound, y el canal de paid media es el que más tiende a delegarse. Ese fundador que quiere activar o mejorar sus anuncios de pago es el perfil de cliente más habitual.

Dentro de esta tipología hay dos casuísticas: empresas que no tienen nada montado y arrancan desde cero, y empresas que ya usan una agencia tradicional con malos resultados. El caso más convertible, admitió el fundador, es este segundo: cuando una compañía ya sabe que sus campañas no funcionan y llega Baker con una auditoría que lo demuestra de forma tangible.

Equipo, ronda y próximos pasos

El equipo de Baker es reducido: dos fundadores y una reciente incorporación de un ingeniero que, casualidad, también se llama David. No es un detalle menor: entre los fundadores ya hay un David, así que ahora conviven tres Davides en la plantilla. Sobre la ronda, en el programa se mencionó a Draper B1 como inversor principal, además de Angels Capital y otro fondo vinculado al entorno de Barrabés. La cifra total, según los metadatos del programa, asciende a 525.000 euros.

De cara a los próximos meses, la prioridad es profesionalizar la estructura comercial: montar un equipo de ventas y seguir contratando ingenieros con visión clara del producto. El argumento de fondo es que una agencia tradicional no puede duplicar clientes sin duplicar plantilla. Baker quiere romper esa limitación: escalar en número de clientes sin escalar en personas, apoyándose en la automatización.

Una lectura editorial: el servicio gestionado como refugio

El caso de Baker ilustra una tendencia reconocible en el ecosistema startup: cuando un producto SaaS no encuentra tracción, el giro hacia el servicio gestionado puede rescatar el negocio y darle un ancla de facturación inmediata. Es una lógica que ha funcionado antes con empresas de software que acabaron siendo consultoras o agencias especializadas. La diferencia aquí es que Baker no abandona la tecnología: pretende usar los agentes de IA como palanca para evitar el cuello de botella habitual de las agencias de marketing, que es la dependencia de personas expertas.

El riesgo, sin embargo, es delgado. Las agencias de marketing de performance basadas en IA están dejando de ser una rareza, y la competencia por el mismo cliente fundador se intensifica. El ticket alto y el cierre rápido que describe el equipo son una ventaja temprana, pero la sostenibilidad dependerá de si los agentes de IA entregan resultados mejores que una agencia tradicional bien gestionada. Si lo consiguen, el modelo de porcentaje sobre inversión puede escalar con márgenes atractivos. Si no, el fundador volverá a delegar el paid en otra parte.

Mientras tanto, la métrica que ha dado la vuelta a su conversación interna es contundente: facturar en tres semanas más que en un año. Queda por ver si ese ritmo se mantiene cuando la base de clientes crezca y la operación deje de ser un sprint. El equipo de Itnig lo planteó bien: los próximos tres meses dirán si esto es un espejismo de lanzamiento o una estructura con recorrido.

Puedes ver la conversación completa en el vídeo de Itnig:

Youtube video

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