El Hubble y el Webb de la NASA detectan por primera vez los objetos transneptunianos más pequeños y lejanos jamás vistos

Los dos trabajos publicados en The Astronomical Journal analizan 27 cuerpos diminutos y confirman que conservan la huella química de su nacimiento. La visión combinada del Hubble y el Webb permite distinguir objetos tan tenues como luciérnagas en la Luna desde la Tierra.

La NASA ha unido al Hubble y al Webb para explorar los objetos transneptunianos más pequeños y tenues jamás vistos. El resultado son 27 cuerpos diminutos, algunos tan tenues como luciérnagas en la Luna. Dos estudios publicados esta semana en The Astronomical Journal confirman que conservan la firma química de su nacimiento y obligan a repensar cómo se formaron los planetas.

Los objetos transneptunianos orbitan más allá de Neptuno y son los escombros helados que nunca llegaron a integrarse en planetas. Representan la fase inaugural de la construcción planetaria, cuando un disco de polvo y guijarros dio lugar a planetesimales del tamaño de una ciudad. La mayoría brillan más de 100 millones de veces menos que lo que percibe el ojo humano desnudo.

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Una firma química conservada durante 4.600 millones de años

Los equipos liderados por Anastasia Morgan, de la Universidad del Norte de Arizona, y Marielle Eduardo, de la Universidad de Victoria en Canadá, examinaron dos tipos de transneptunianos. Por un lado, los objetos dinámicamente fríos, que conservan órbitas casi circulares en el plano del sistema solar. Por otro, los dinámicamente calientes, nacidos entre Urano y Neptuno y lanzados hacia los confines cuando los gigantes gaseosos migraron.

Antes de estas observaciones, los astrónomos suponían que los cuerpos pequeños habrían sufrido más colisiones y alterado sus superficies. No fue lo que vieron. Los transneptunianos diminutos presentan los mismos colores que sus hermanos mayores, como si las colisiones apenas hubieran modificado su composición primordial, según el comunicado de la NASA. La señal química sigue intacta.

«Resulta fascinante ver que los objetos más pequeños están, de alguna manera, recordando y conservando la historia de cómo se formaron», explica Anastasia Morgan, autora principal del estudio sobre color y composición. En particular, los transneptunianos calientes retienen una marca de su lugar de nacimiento aun después de haber sido desplazados por la migración de los planetas gigantes.

El segundo hallazgo llegó con la distribución de tamaños. El Webb permitió medir cuántos objetos existen de cada diámetro y las poblaciones fría y caliente resultaron sorprendentemente parecidas. Es un dato incómodo para algunos modelos: el proceso de formación de planetesimales parece insensible a las condiciones del disco original, ya fuera denso o disperso, caliente o frío.

Los transneptunianos más pequeños conservan una memoria química del disco del que nacieron: su superficie contiene la historia de su origen.

El equipo también contó menos cuerpos pequeños de los que predicen algunos modelos. Entre los 27 nuevos transneptunianos descubiertos, el Webb identificó uno tan tenue que equivale a mirar desde la Tierra una pequeña bandada de luciérnagas en la Luna. El más diminuto mide unos 5 kilómetros de diámetro.

Dos telescopios, una sola mirada al borde del sistema solar

La campaña dividió las tareas. El Hubble observó la luz visible de los transneptunianos; el Webb añadió la luz infrarroja. Juntos midieron colores, tamaños y órbitas con una precisión inalcanzable para uno solo. La colaboración entre ambos telescopios espaciales convierte un punto de luz casi imperceptible en una fuente de datos sobre la química superficial.

Para conseguir esa sensibilidad, la campaña combinó la luz visible del Hubble con el infrarrojo del Webb en la misma parcela del cielo. Los cuerpos aparecen como puntos casi imperceptibles; su historia se esconde en el color y en la variación del brillo. Ningún observatorio terrestre, por potente que sea, alcanza hoy esa resolución en el sistema solar exterior.

Hubble Webb sistema solar

Por qué importa para el origen de los planetas

Este resultado toca un punto débil de la narración estándar sobre cómo se ensamblan los planetas. La teoría dice que los primeros granos de polvo se agruparon en planetesimales del tamaño de una ciudad; más tarde, solo algunos siguieron creciendo. Los objetos transneptunianos son la instantánea congelada de aquella etapa. Si la distribución de tamaños no depende de la densidad ni de la temperatura del disco original, el proceso de formación es más robusto de lo que imaginábamos.

No obstante, conviene mantener la cautela. El análisis cubre 27 objetos, una muestra modesta para inferir reglas estadísticas. Los propios autores reconocen que el déficit de cuerpos pequeños podría tener otras explicaciones: quizá las colisiones los fragmentan más de lo modelizado o su albedo los oculta a los telescopios actuales. De confirmarse con muestras mayores, el hallazgo obligaría a revisar los modelos de acreción temprana.

La siguiente jugada está clara. El programa Webb ya ha tomado espectros de alta calidad de más de 75 transneptunianos en sus dos primeros años de operaciones. Los nuevos estudios de color y tamaño son solo el primer fruto de una campaña que promete reformular nuestra idea del sistema solar exterior antes de que termine la década.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: 27 objetos transneptunianos diminutos, los más pequeños y tenues observados directamente hasta la fecha.
  • Dónde: Más allá de la órbita de Neptuno, en el cinturón de Kuiper y los confines del sistema solar exterior.
  • Institución responsable: NASA (telescopios Hubble y James Webb), con equipos de las universidades del Norte de Arizona y de Victoria en Canadá.
  • Cuándo: Publicado esta semana en The Astronomical Journal.
  • Impacto a futuro: Obliga a revisar los modelos de formación planetaria y conecta la química de estos cuerpos con el disco original del sistema solar.

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