VisualPolitik avisa: la nueva ‘ofensiva rusa Kiev’ preocupa a Ucrania

La inteligencia ucraniana asegura haber interceptado órdenes para una ofensiva rusa sobre Kiev desde Bielorrusia. VisualPolitik analiza si Moscú tiene capacidad real para abrir ese segundo frente y qué busca Putin con una jugada tan arriesgada.

Las cancillerías europeas han encendido todas las alarmas. Según VisualPolitik, Rusia estaría preparando un nuevo asalto terrestre sobre Kiev, esta vez lanzado desde territorio bielorruso. El canal avisa de que la operación que fracasó al inicio de la invasión, hace más de cuatro años, podría repetirse en condiciones muy distintas.

La pregunta que recorre los despachos no es menor: ¿de verdad le dan los números a Moscú para abrir un segundo frente? VisualPolitik sostiene que, con las tropas actuales, ni en broma. Pero el matiz que lo cambia todo llegaría con una movilización general, una carta que el Kremlin lleva semanas amagando con jugar.

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El contexto añade peso a la advertencia. Desde febrero de 2022, el ejército ruso avanza a duras penas y cada metro conquistado le sale carísimo. Al inicio de la guerra ya intentaron llegar a la capital ucraniana y se retiraron al poco tiempo. Que ahora, con el desgaste acumulado, se planteen repetir la jugada desde Bielorrusia suena, admite el canal, más a idea lejana con mucha bocina de por medio que a un plan de acción real.

Qué ha interceptado la inteligencia ucraniana

No se trata de rumores de pasillo. El canal explica que la inteligencia ucraniana afirma haber interceptado las órdenes de este operativo. Según las declaraciones de Oleksandr Syrskyi, comandante jefe del ejército ucraniano, Putin encargó al Estado Mayor ruso calcular distintas opciones para una ofensiva terrestre, incluida una desde Bielorrusia con la capital como objetivo.

A esa pista se suma el encuentro sorpresa que Vladimir Putin y Alexander Lukashenko mantuvieron el 29 de agosto. Para VisualPolitik, aquella reunión fue leída por muchos como un simple apretón de manos, pero encaja con la tesis de que los preparativos ya están en marcha.

Si la jugada sale bien, Putin se apunta el Donbass; si sale mal, se queda sin ejército y con un país mucho más enfadado del que tenía al empezar.

— VisualPolitik

La movilización general: la llave que cambia la partida

VisualPolitik es tajante: en las condiciones actuales, el ejército ruso a duras penas aguanta el frente que ya tiene. El desgaste de tropas y economía empeora cada día. Sin embargo, el canal avisa de que las condiciones podrían estar a punto de cambiar gracias a la tan sonada movilización general.

Las señales no han parado de acumularse. The Economist da por hecho que Putin planea una movilización masiva y cita fuentes del Kremlin según las cuales el mandatario cree que, si no se hace con el Donbass, lo que está en juego es literalmente su vida. El Wall Street Journal, por su parte, informa de que ya hubo un ensayo de movilización en Kaliningrado durante el mes de julio.

Según el análisis del canal, el momento más probable para esa movilización sería justo después de las elecciones a la Duma del próximo 20 de septiembre. Antes de eso, advierte, veremos preparativos imposibles de ocultar: decenas de miles de soldados y montañas de material acumuladas junto a la frontera.

La infraestructura que ya se ve sobre el terreno

VisualPolitik sostiene que los primeros preparativos ya son visibles. Menciona plataformas de lanzamiento de drones de largo alcance construidas y ampliadas en los últimos meses. El caso más evidente, explican, está en Simbo, donde en 2024 solo había bosque, en 2025 se levantó un complejo de lanzamiento de primer nivel y en 2026 su capacidad se ha duplicado.

Pero el elemento clave es la logística. El canal detalla que en la región de Gomel se está construyendo infraestructura ferroviaria preparada para recibir trenes militares con tropas y equipo pesado, a solo 40 kilómetros de la frontera ucraniana. A eso se suman carreteras, puentes y almacenes de munición, combustible y lubricante, todo alineado sobre los mismos ejes.

¿Tomar Kiev? Imposible, y quizá no sea el plan

La comparación con 2022 es demoledora. VisualPolitik recuerda que Rusia lo intentó con factor sorpresa, sin desgaste previo y ante un ejército ucraniano mucho más débil, y aun así fracasó. Hoy la foto es mucho peor para Moscú: según fuentes citadas por el canal, en el último año Rusia ha perdido más territorio del que ha conseguido ganar.

Sin embargo, el objetivo no tiene por qué ser plantar la bandera en la capital. El verdadero filón estaría en obligar a Ucrania a dividir fuerzas. El canal menciona el grave problema de reclutamiento ucraniano, con la conocida como busificación y los abusos asociados. Además, el Donbass lleva fortificándose desde 2014, mientras que la frontera norte tiene defensas mucho más débiles.

En la carrera por romper esas defensas juega la innovación tecnológica. VisualPolitik detalla que el 22 de julio Rusia lanzó su primer gran asalto mecanizado en años, hacia Dobropillia, con unidades de los ejércitos 8 y 4 y la 90ª división de tanques. Aquel ataque fracasó en lo esencial, pero logró romper la línea del frente en algunos puntos, apoyado en sistemas como el Arena-M, un escudo antidrones montado sobre tanques que en un sector de Jarkov derribó siete drones seguidos antes de agotar munición.

El verdadero objetivo: debilitar el Donbass y sentarse a negociar

Aquí encaja la información de The Economist. VisualPolitik la conecta con la estrategia rusa: si se abre un frente desde Bielorrusia, Ucrania tendría que enviar hombres y recursos desde el este, debilitando precisamente el frente que de verdad le importa a Putin.

El mecanismo ya se está probando en Sumy y Jarkov, donde cada empujón ruso obliga a Ucrania a tapar agujeros con tropas del frente oriental. La operación desde Bielorrusia sería eso mismo, pero a lo bestia. Y hay una segunda ganancia, esta vez sobre la mesa de negociación: un frente abierto en el norte es una amenaza permanente sobre Kiev, una carta que Moscú podría cambiar por otras concesiones.

La carta más peligrosa de Putin

El canal cierra con una lectura arriesgada pero inquietante. Una movilización general obligaría a ir casa por casa a buscar a los hijos de familias rusas que hasta hoy han vivido la guerra desde el sofá. Esa es la línea que Putin no ha querido cruzar hasta ahora. Si la cruza y pierde, advierte VisualPolitik, ya no hablaríamos solo del final de la guerra, sino quizás del principio del fin del propio Putin. Queda por ver si Occidente reacciona a tiempo o si, una vez más, la sorpresa define la siguiente fase del conflicto.


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