Cómo la Serie A de 38 millones de Velocity valida las fintech stablecoins empresariales

La ronda, liderada por Dragonfly y FirstMark, eleva la financiación total de la compañía a casi 50 millones de dólares desde su fundación en 2025. La operación confirma el interés del venture capital por los proyectos de blockchain orientados a empresas.

La infraestructura de stablecoins para empresas está atrayendo un interés inversor que pocos habrían anticipado hace un año. La reciente Serie A de Velocity, una startup fundada en 2025 que ha levantado 38 millones de dólares, confirma que el venture capital ya ve en los pagos transfronterizos con monedas estables un negocio de escala. Lo que esta ronda enseña a cualquier founder metido en el ecosistema blockchain es que el foco en el cliente enterprise —y no en el consumidor retail— puede abrir la puerta a grandes fondos.

Según los datos recogidos por Cointelegraph, la ronda Serie A de Velocity fue liderada por los fondos Dragonfly y FirstMark, con la participación de Activant Capital, Capital One Ventures, QED Investors, Coinbase Ventures, Wintermute Ventures y Ripple. Con esta inyección, la financiación total de la compañía asciende a casi 50 millones de dólares desde su lanzamiento en 2025, un ritmo de captación espectacular para una startup que aún no ha cumplido dos años de vida.

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Una plataforma que une stablecoins, banca y cumplimiento normativo

Velocity desarrolla software que integra redes de stablecoins con sistemas bancarios, de custodia, cumplimiento normativo y liquidación. Sus clientes principales son tesorerías corporativas, empresas de pagos, fintechs e instituciones financieras. Es decir, no vende criptoactivos a inversores minoristas: construye los raíles para que el dinero corporativo se mueva con la misma fluidez que los dólares digitales.

Velocity destinará los 38 millones a expandir sus redes bancarias y de pagos, desarrollar nuevos productos y reforzar sus capacidades de respuesta regulatoria. Es una hoja de ruta que revela dónde están los cuellos de botella: la interoperabilidad bancaria y el compliance son los muros que esta startup está derribando para que las stablecoins salgan del nicho cripto y entren en el día a día de los departamentos financieros.

El contexto no puede ser más favorable. Según varios informes del sector, el uso empresarial de stablecoins se ha disparado, empujado por la necesidad de liquidaciones instantáneas y de un acceso más barato a las divisas. Velocity se posiciona como la capa de software que elimina la fricción entre el mundo blockchain y los sistemas heredados de los bancos, una propuesta de valor que recuerda a las fintech que digitalizaron los pagos hace una década.

La Serie A de Velocity no es solo una validación financiera: es la constatación de que las stablecoins han dejado de ser un experimento para convertirse en la infraestructura de pagos del futuro empresarial.

Por qué los inversores apuestan ahora por la infraestructura empresarial de stablecoins

ronda Serie A

El apetito inversor por este tipo de plataformas no surge de la nada. Después de un ciclo de fuerte especulación con tokens, el capital riesgo ha girado hacia proyectos que resuelven problemas reales en la tesorería de las empresas: costes de transacción, lentitud en los pagos transfronterizos y falta de acceso a divisas. La propuesta de Velocity casa con ese nuevo paradigma, y los nombres de los inversores lo confirman: Dragonfly, FirstMark y Coinbase Ventures no son fondos generalistas, sino especialistas en el espacio cripto y fintech, lo que da una señal de calidad al mercado.

La presencia de corporates como Capital One Ventures también tiene miga: indica que la banca tradicional quiere tener un asiento en primera fila para entender —y quizás integrar— esta tecnología. Para un founder que esté levantando su ronda seed o A, la lección es clara: conseguir que un inversor estratégico con vínculos con la industria objetivo se siente en tu cap table puede acelerar la validación del producto más que cualquier nota de prensa.

Otro dato relevante es el ticket de la ronda. Treinta y ocho millones de dólares para una empresa que apenas tiene un año de vida habla de un alto convencimiento en el product-market fit y en la capacidad del equipo para ejecutar. No es una ronda semilla, ni siquiera una Serie A modesta: es un cheque de growth en fase temprana, lo que sugiere que Velocity ya tiene tracción con clientes reales —algo que los inversores no revelan con detalle, pero que se intuye por el tamaño de la operación.

La clave no está en la tecnología blockchain en sí, sino en el conector que la hace usable para el director financiero de a pie.

El precedente de las fintech B2B y lo que Velocity enseña sobre el timing de mercado

Si miramos atrás, la historia se repite. En la década pasada, startups como Stripe, Adyen o Marqeta no crearon una nueva moneda; simplemente construyeron la infraestructura para que los pagos digitales funcionaran sin fricción. Velocity sigue ese mismo patrón, pero aplicado a las stablecoins. La oportunidad es enorme: el mercado de pagos transfronterizos B2B mueve billones al año, y cualquier reducción de costes o de tiempo de liquidación supone millones de ahorro para las empresas.

Sin embargo, el riesgo regulatorio es el elefante en la habitación. La respuesta de Velocity, según la nota recogida por Cointelegraph, es doble: reforzar sus capacidades de compliance y, al mismo tiempo, expandir las redes bancarias. No es casualidad que una parte de los fondos se destine a esto: cualquier startup que toque dinero, y más en el entorno cripto, necesita un departamento legal que sea casi tan grande como el de producto. La lección para el emprendedor español o latino es que, en sectores regulados, el cumplimiento no es un coste: es una ventaja competitiva si llegas antes que el regulador a estandarizar el mercado.

La operación de Velocity también refleja un cambio de mentalidad en el venture capital. Tras el crash de 2022-2023, los fondos han aprendido a diferenciar entre proyectos de infraestructura y pura especulación. Las startups que ofrecen capas de conectividad financiera —lo que en el argot se conoce como picks and shovels— están recibiendo valoraciones más sensatas que los tokens sin utilidad. Velocity, con una financiación total de casi 50 millones, no es un unicornio, pero va camino de ser una empresa rentable si la adopción corporativa sigue creciendo.

🚀 Hoja de Ruta para Emprender

  • Identifica capas infraestructurales: Si tu startup toca blockchain, pregunta a los directores financieros qué problemas reales les quita el sueño. Las stablecoins no ganan por ser modernas, sino por ahorrar costes de transacción.
  • Construye pensando en el enterprise: El cliente corporativo necesita integración con sistemas legados, cumplimiento normativo y SLAs. Un piloto pagado con una tesorería vale más que mil usuarios retail.
  • Mide tu runway post-Serie A: Con 38 millones, Velocity tiene margen para ejecutar. Asegura que tu próxima ronda te deje al menos 18 meses de pista: el compliance en entornos regulados come tiempo y dinero.
  • Busca inversores estratégicos: La presencia de Capital One Ventures en esta ronda no es anecdótica. Un socio bancario en el accionariado abre puertas que ningún business angel puede ofrecer.

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