Confirman por primera vez un exoplaneta rocoso con atmósfera en la zona habitable: LHS 1140b

La detección de helio en LHS 1140b convierte a este mundo, a 40 años luz, en el primer exoplaneta rocoso con atmósfera confirmada dentro de la zona habitable. El hallazgo se publica esta semana en Science y abre la puerta a la búsqueda de compuestos biológicos en planetas pequeño

Un planeta rocoso situado a 40 años luz ha revelado el primer indicio firme de una atmósfera en un mundo similar a la Tierra. El hallazgo, capitaneado por astrónomos del Centro de Astrobiología del CSIC y otras instituciones, aparece esta semana en Science y convierte a LHS 1140b en el exoplaneta con mayor potencial para cazar huellas de vida fuera del sistema solar.

La señal de helio que delató la atmósfera

El planeta orbita una enana roja fría y antigua cada 24,7 días. Tiene 5,6 veces la masa de la Tierra y un radio 1,7 veces mayor, lo que lo sitúa en el límite de los mundos rocosos. Recibe solo el 42 % de la radiación que la Tierra obtiene del Sol, una cantidad casi ideal para mantener agua líquida en la superficie si el resto de condiciones acompañan.

Publicidad

La pieza que faltaba era la envoltura gaseosa. «Lo hemos intentado muchas veces sin éxito. LHS 1140b cargaba con todas las papeletas para ser el primero», explica José Antonio Caballero, investigador del Centro de Astrobiología y coautor del estudio. Y esta vez los espectros hablaron claro: un débil pero persistente escape de helio cruza el disco de la estrella.

Ese helio es el rastro directo de una atmósfera real, no la envoltura profunda de hidrógeno que lucen los gigantes gaseosos. «Hasta ahora habíamos visto atmósferas en planetas tipo Neptuno o más grandes; en un candidato a mundo templado y rocoso, nunca», subraya Caballero.

El helio que escapa de LHS 1140b es la prueba más sólida de que los planetas pequeños y templados pueden conservar una envoltura gaseosa durante miles de millones de años.

Un mundo a medio camino entre la Tierra y un gigante helado

Los investigadores no pueden aún dictaminar si la superficie es un océano global de cientos de kilómetros de profundidad o una corteza helada de tipo neptuniano. Las lecturas del espectro dejan abiertas las dos puertas, aunque la masa y el radio encajan mejor con un planeta oceánico muy húmedo.

«Creemos que LHS 1140b es un mundo a medio camino entre un mundo océano y un gigante helado parecido a Urano», detalla Caballero. No hay certeza absoluta: la frontera de composición es delicada. Pero la mera existencia de una atmósfera no dominada por hidrógeno convierte al sistema en un laboratorio natural de primer orden.

Una atmósfera real en un planeta rocoso: lo que frena y lo que acelera la búsqueda de vida

La detección se encarama sobre el hombro de un instrumento veterano: el espectrógrafo del telescopio Magellan Clay, en el Observatorio de Las Campanas (Chile). Fue allí, en 2024, donde los astrónomos vieron por primera vez las trazas de helio. Repetir las observaciones y refinar los modelos les ha llevado dos años, hasta la confirmación que Science recoge esta semana.

La atmósfera de LHS 1140b no es una biosfera. Pero su existencia refuta la idea de que las enanas rojas —las estrellas más abundantes de la galaxia— erosionan sin remedio las envolturas gaseosas de los planetas pequeños que las orbitan. Si un mundo como este puede retener helio durante eones, también podría retener agua, nitrógeno o, quizá, compuestos biológicos.

Lo que entusiasma a la comunidad es la cercanía: 40 años luz son, en términos astronómicos, la puerta de al lado. Una sonda como Voyager 1, a su velocidad actual, tardaría 720 000 años en llegar. Pero para telescopios como el James Webb o el futuro Extremely Large Telescope, esa distancia es óptima para diseccionar químicamente la luz que filtra su atmósfera.

El principal freno es técnico. La señal del helio es muy tenue y fue necesaria la potencia del Magellan para aislarla. Repetir el truco con moléculas más complejas —vapor de agua, metano, oxígeno— exigirá decenas de horas de observación y una calibración impecable. «Este es solo el primer gol tempranero; luego llegarán muchos más goles a lo largo del partido», afirma Caballero, que confía en anunciar nuevas atmósferas en menos de una década.

El siguiente paso será apuntar los grandes telescopios a LHS 1140b durante tránsitos sucesivos y medir si el espectro cambia de forma estacional. Una atmósfera dinámica —con nubes, tormentas o ciclos de evaporación— delataría un planeta geológicamente vivo. Por ahora, la sola presencia de una envoltura gaseosa en la zona habitable reescribe las expectativas de la astronomía moderna.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: La primera atmósfera detectada en un exoplaneta rocoso situado en la zona habitable de su estrella.
  • Dónde: Sistema LHS 1140, en la constelación de Cetus, a 40 años luz de la Tierra.
  • Institución responsable: Equipo internacional liderado por el Centro de Astrobiología (CAB CSIC-INTA), con participación de universidades de EE.UU., Chile y Europa.
  • Cuándo: Publicación en la revista Science el 16 de julio de 2026; las observaciones clave datan de 2024.
  • Impacto a futuro: Confirma que los planetas templados alrededor de enanas rojas pueden conservar atmósferas, multiplicando los escenarios donde buscar señales de vida con telescopios de nueva generación.

Publicidad