Uber ha lanzado hoy una oferta pública de adquisición (OPA) por el 100% del grupo alemán Delivery Hero, propietario de la plataforma española Glovo, valorada en 13.000 millones de euros. Como parte de la operación, la filial de reparto a domicilio Glovo será vendida al fondo estadounidense SSW Partners, un movimiento diseñado para sortear los previsibles obstáculos de competencia que Bruselas habría interpuesto de mantenerse bajo el mismo paraguas.
La estructura de la operación, confirmada por ambas compañías, responde a una estrategia de Uber para consolidar su presencia en el mercado europeo del delivery sin chocar frontalmente con la Comisión Europea. Delivery Hero, dueña de marcas como Foodora, Yemeksepeti y la propia Glovo, se integrará en el ecosistema de Uber Eats, mientras que la unidad española cambia de manos para mantener la competencia en la Península y otros mercados donde la suma de cuotas habría sido excesiva, según fuentes de de la operación.
La OPA de 13.000 millones que reconfigura el delivery europeo
La oferta de Uber por Delivery Hero supone una prima cercana al 20% respecto al cierre del viernes en la Bolsa de Fráncfort y eleva la valoración del grupo alemán muy por encima de los 10.000 millones en los que cotizaba antes de conocerse la noticia. El pago se realizará en efectivo y en acciones de la propia Uber, un formato habitual en las grandes operaciones del sector tecnológico.
Delivery Hero, fundada en 2011 en Berlín, había escalado hasta convertirse en el principal actor local tras la salida de Just Eat Takeaway de varios mercados. Su cartera abarca más de cuarenta países y una facturación anual superior a los 4.500 millones de euros. Con esta compra, Uber Eats se coloca como el líder indiscutible del reparto a domicilio en Europa, Asia Central y Oriente Medio, regiones donde hasta ahora competía en desventaja con el grupo alemán.
Glovo, el activo español que cambia de manos por exigencias regulatorias
La venta de Glovo a SSW Partners es la pieza clave para despejar el camino regulatorio. La Comisión Europea ya había mostrado su preocupación por la concentración de mercado en el sector de las plataformas digitales y esta desinversión voluntaria evita un veto similar al que frustró la fusión de Uber Eats y Glovo en 2020.
SSW Partners, un fondo estadounidense vinculado a un ex secretario del Tesoro de la administración Obama, asumirá el control de la plataforma española con todas sus operaciones en el sur de Europa. El fondo ha evitado comentar los planes futuros, pero fuentes cercanas indican que podría buscar sinergias con otros activos logísticos en Europa o preparar una futura salida a bolsa una vez consolidado el negocio.
La presión regulatoria está forzando a las grandes tecnológicas a elegir entre crecer con cautela o desinvertir para convencer a Bruselas.
El movimiento ha sido recibido con cautela por los representantes de los trabajadores. FSC-CCOO anunció ayer que exigirá “la protección y mejora de los derechos laborales de los repartidores” en Glovo tras conocerse la venta, recordando los conflictos judiciales que la compañía mantiene abiertos por la relación laboral de sus riders. El sindicato teme que un cambio de propietario pueda diluir las responsabilidades adquiridas por la empresa en los últimos años.
Por su parte, UBS ha rebajado la recomendación de Delivery Hero a neutral y advierte de que “los obstáculos regulatorios no desaparecen por completo” a pesar de la venta de Glovo, ya que la operación principal seguirá bajo el escrutinio de las autoridades de competencia de varios países durante los próximos meses.
Análisis: el pulso entre concentración y competencia en el reparto a domicilio
La compra de Delivery Hero por Uber es la mayor operación de consolidación en el sector del delivery desde la fusión de Just Eat y Takeaway.com en 2020, y refleja una realidad incómoda para los reguladores: las plataformas necesitan escala para ser rentables, pero esa misma escala las convierte en un oligopolio. Uber, que perdió dinero durante años en su división de reparto, ha optado por comprar volumen y cuota de mercado en lugar de crecer orgánicamente, un atajo que la Comisión Europea observa con lupa.
La venta de Glovo a un tercero es un guiño deliberado a Bruselas y repite la estrategia que la propia Uber utilizó en 2020 cuando vendió su negocio en Rusia para aprobar la fusión con Yandex Taxi. Aquella operación se cerró con condiciones similares y estableció un precedente que ahora se replica. Lo relevante es si la Comisión acepta esta vez una desinversión sin imponer restricciones adicionales, como la obligación de no recomprar el activo en un plazo determinado o la apertura de los datos a terceros.
Para España, la operación tiene una lectura dual. Por un lado, Glovo mantiene su identidad y su sede en Barcelona, al menos por ahora, y pasa a manos de un inversor financiero que podría inyectar capital fresco. Por otro, la plataforma queda descolgada de la matriz tecnológica de Uber, lo que podría ralentizar su innovación y su capacidad para competir en precios. Como en toda operación financiera de este calibre, la clave no está solo en quién compra hoy, sino en quién querrá vender mañana.





