Un equipo de la NASA ha logrado por primera vez cartografiar directamente los campos magnéticos de un púlsar, el cadáver estelar que gira a toda velocidad en el interior de la Nebulosa del Faro (Lighthouse Nebula). El hallazgo, publicado en The Astrophysical Journal el 9 de julio de 2026, desvela la arquitectura oculta de uno de los objetos más extremos del cosmos.
El púlsar, bautizado como PSR J1101−6101, se encuentra a unos 23.000 años luz de la Tierra, en la constelación de Carina. Su existencia se conocía desde hace décadas gracias a los pulsos regulares de radiación que emite, como un faro interestelar. Pero hasta ahora su campo magnético —un ingrediente clave para entender cómo estas estrellas muertas aceleran partículas a velocidades cercanas a la de la luz— había permanecido invisible.
Un púlsar en la Nebulosa del Faro
La Nebulosa del Faro debe su nombre a la apariencia de su estrella central: un púlsar que barre el espacio con haces de rayos X y ondas de radio en cada rotación. El nuevo retrato del sistema se ha construido combinando tres miradas distintas. El observatorio Chandra de la NASA captó los rayos X en tonalidades púrpura, mientras que los datos del telescopio IXPE (Imaging X-ray Polarimetry Explorer) aparecen en azul intenso. A todo ello se suman las emisiones de radio recogidas por el Australia Telescope Compact Array (ATCA), coloreadas en verde.
La estrella de neutrones tiene un campo magnético billones de veces más intenso que el terrestre, comprimido en una esfera de apenas 20 kilómetros de diámetro. Gira sobre sí misma a una velocidad vertiginosa y, al hacerlo, arrastra consigo las líneas de fuerza magnética. Hasta este trabajo, nadie había podido medir directamente la orientación de esas líneas; solo se inferían a partir de modelos teóricos.
IXPE: la brújula de rayos X
El instrumento que ha roto la barrera es IXPE, lanzado por la NASA en diciembre de 2021 y especializado en medir la polarización de los rayos X. Cuando la luz de estos púlsares atraviesa un campo magnético fuerte, su plano de vibración se tuerce. Analizando ese retorcimiento, los científicos pueden reconstruir la forma y la dirección del campo magnético, como un navegante que usa una brújula cósmica.
El equipo, liderado por investigadores de la Universidad de Stanford, analizó las emisiones polarizadas del púlsar PSR J1101−6101 y encontró que el campo magnético se retuerce de una manera que los modelos predecían pero que jamás se había confirmado de forma empírica. «Es como pasar de ver una foto borrosa a obtener un mapa topográfico de alta resolución», explicó Jack Dinsmore, autor principal del estudio.
Por primera vez, la polarización de los rayos X ha pintado el campo magnético de un púlsar, revelando su estructura torcida tal y como se predijo pero nunca se había visto.
Los datos muestran que las líneas de campo no son radiales ni perfectamente ordenadas, sino que presentan una configuración en espiral, coherente con la idea de que el púlsar actúa como un dínamo que acelera partículas hacia el exterior. La publicación oficial de la NASA recoge que el estudio, aparecido en The Astrophysical Journal, supone un antes y un después en la física de estrellas de neutrones.

Por qué importa este ‘mapa magnético’
Comprender la geometría de los campos magnéticos de los púlsares es fundamental para descifrar algunos de los fenómenos más energéticos del universo. Estas estrellas muertas son los aceleradores de partículas más potentes que conocemos; entender cómo canalizan la energía a través de sus campos magnéticos puede ayudar a resolver el origen de los rayos cósmicos de ultra alta energía que bombardean constantemente la Tierra.
Además, la técnica empleada con IXPE abre la puerta a cartografiar los campos magnéticos de otros púlsares, e incluso de agujeros negros. La misión, que ya ha cumplido más de cuatro años en órbita, se confirma así como una herramienta única para la astronomía de altas energías, capaz de mirar lo que antes era invisible.
Eso sí, los propios investigadores advierten de que este es solo el primer paso. El púlsar PSR J1101−6101 es relativamente joven y brillante en rayos X; falta por ver si la misma técnica funciona con púlsares más viejos o más débiles. La campaña de observación continuará durante los próximos meses, con el objetivo de ampliar la muestra y confirmar si la estructura magnética observada es una norma o una excepción.
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué se ha descubierto: Primera medición directa del campo magnético de un púlsar, revelando una configuración en espiral.
- Dónde: Púlsar PSR J1101−6101, en la Nebulosa del Faro, constelación de Carina, a unos 23.000 años luz de la Tierra.
- Institución responsable: NASA, con datos de IXPE, Chandra y ATCA; estudio liderado por la Universidad de Stanford.
- Cuándo: Publicado en The Astrophysical Journal el 9 de julio de 2026.
- Impacto a futuro: Permite estudiar cómo los púlsares aceleran partículas y abre la posibilidad de cartografiar campos magnéticos de otros objetos extremos del cosmos.





