La prima de riesgo de España frente a la de Francia marca un máximo histórico por la debilidad fiscal gala

La rentabilidad del bono francés a diez años alcanza el 3,94%, por encima del 3,6% español, en un contexto de debilidad fiscal en Francia y tensiones geopolíticas. El FMI prevé que el ratio de deuda sobre PIB francés suba al 120,5% en 2027, frente a la senda de reducción española

No todos los días la deuda española cotiza con diferenciales frente a Francia que superan la treintena de puntos básicos. Hoy es uno de esos días. El mercado ha abierto una grieta en el mapa clásico de la renta fija europea: la prima de riesgo de España frente a los bonos galos se amplía por encima de los 30 puntos básicos y toca un máximo histórico.

El detonante inmediato es la nueva escalada de tensión en Oriente Medio, que devuelve el temor a un repunte inflacionista y empuja al alza las rentabilidades de todos los soberanos de la eurozona. El bono español a diez años cotiza en el 3,6%, mientras que el francés roza el 4% tras alcanzar el 3,94%: niveles que no se veían desde junio de 2009.

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El diferencial franco-español cruza los 30 puntos básicos.

La brecha entre la deuda española y la francesa llevaba ensanchándose desde finales de 2024, pero hasta el arranque del segundo semestre de 2026 no había superado de manera consistente la barrera de los 30 puntos básicos. Ahora lo hace con decisión. El bono galo cotiza más castigado que el italiano (3,93%), el portugués (3,5%) o, naturalmente, el español (3,6%). Solo el bono alemán, la referencia sin riesgo del bloque, amortigua mejor las turbulencias mientras el resto de la periferia sufre menos que el corazón histórico de la unión monetaria.

Que el Tesoro español pague menos que el francés por colocar deuda a diez años ha dejado de ser una rareza estadística para convertirse en un hecho estructural.

Las razones del castigo a la deuda francesa

Hay tres vectores que explican el castigo. El primero es fiscal. Francia arrastra desde 2024 una parálisis política que impide cualquier consolidación de sus cuentas públicas. El Fondo Monetario Internacional proyecta un ratio de deuda sobre PIB del 120,5% en 2027, mientras España apunta a que el valor de todos los bienes y servicios producidos supere por fin al stock de deuda. El Ministerio de Finanzas galo ha publicado esta misma semana un informe con las proyecciones fiscales hasta 2030 que recoge un déficit cercano al 7% del PIB en esa fecha. El sucesor de Emmanuel Macron, que dejará el Elíseo al vencer su mandato en 2027, necesitará encontrar 126.000 millones de euros solo para estabilizar la deuda en los próximos cuatro años.

El segundo vector es técnico y viene de Japón. Bank of America advierte que los cambios en la regulación de los fondos de pensiones japoneses, diseñados para incentivar los activos locales, pueden detonar una salida de 10.400 millones de dólares de los bonos soberanos franceses: un 5% del total que estos vehículos tienen en deuda gala. Shusuke Yamada, analista del banco, lo resume así: “Francia es el mercado que podría tener un rendimiento más bajo ante la expectativa de cambios de flujos cuando el país se enfrenta a una creciente incertidumbre presupuestaria”.

bono español 10 años

El tercer vector es el crediticio. Las agencias de calificación revisaron a la baja sus expectativas sobre Francia durante 2025, mientras mantuvieron sin cambios o incluso mejoraron las de los periféricos de la eurozona. Société Générale apunta que el diferencial entre el bono español y el alemán seguirá moviéndose casi en paralelo, pero con un ligero estrechamiento favorable a España. El próximo test será la actualización de Fitch, prevista para el 28 de agosto, y las revisiones de DBRS y Scope Ratings el 18 de septiembre.

Una anomalía que dura más de lo esperado

Conviene detenerse en lo que significa que España financie a tipos más bajos que Francia. Hace apenas dos años, la prima de riesgo española cotizaba por encima de la francesa como norma casi geológica. Ese suelo se ha quebrado. El mercado está valorando la combinación de un perfil fiscal español en mejora gradual frente a un estancamiento francés que se cronifica. No es una anomalía pasajera: es un cambio de percepción que se ha forjado trimestre a trimestre.

El punto débil del esquema está en la energía, un apartado que históricamente ha penalizado a la deuda española. Hoy, sin embargo, ese riesgo pesa menos. Las tensiones en el estrecho de Ormuz encarecen el crudo para toda Europa, pero la estructura de suministro ibérica y el desacople parcial del gas argelino respecto a otras rutas centroeuropeas amortiguan el golpe. Los bonos españoles no muestran la misma sensibilidad a un repunte de precios energéticos que los centroeuropeos, y menos aún que los franceses, donde el envejecimiento del parque nuclear introduce incertidumbres adicionales cuando la inflación aprieta.

A mi juicio, lo relevante no es que la brecha se haya ampliado a niveles récord, sino que haya aguantado el test del estrés geopolítico. Si el estrecho de Ormuz se convierte en un polvorín recurrente y los inversores siguen rotando desde deuda francesa hacia deuda periférica durante los episodios de aversión al riesgo, estamos ante un reequilibrio de carteras que va más allá de un susto puntual. Esto tendrá consecuencias en las próximas subastas del Tesoro francés y, sobre todo, en las futuras emisiones sindicadas de largo plazo que París necesite colocar para cubrir el déficit.

Veredicto Merca2

Cotización al cierre o apertura: El bono español a 10 años cotiza en el entorno del 3,6% en la sesión del 17 de julio, con la prima de riesgo frente a Francia superando los 30 puntos básicos y el bund alemán a la baja.

Clave técnica: El diferencial franco-español ha roto por encima de la resistencia psicológica de los 30 puntos básicos que habían contenido los avances durante el primer semestre de 2026; la siguiente referencia está en los 35-38 puntos básicos si Fitch revisa la perspectiva en agosto.

Apunte macro: La prima de riesgo española frente a Alemania se sitúa en torno a los 65 puntos básicos, estable pese a las turbulencias, lo que confirma que el repricing por el conflicto de Oriente Medio no está penalizando a la periferia clásica.


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