He seguido los futuros del Nikkei esta madrugada y la apertura europea se prepara para un día complicado. El índice japonés se ha desplomado casi un 4% durante la sesión asiática, arrastrado por un desplome concentrado en el sector tecnológico y por el recrudecimiento de las tensiones en el Golfo Pérsico. Lejos de ser un episodio aislado, la sacudida se ha propagado a Taipei, Shanghái, Hong Kong y Sídney, y apunta directamente a los parqués europeos.
La corrección en los valores vinculados a la inteligencia artificial ha sido el detonante principal. Tras un primer semestre de subidas fulgurantes, los inversores están recogiendo beneficios y cuestionando si las ingentes inversiones en infraestructura de IA llegarán a ofrecer una rentabilidad tangible en plazos razonables. A esa cautela se suma el temor geopolítico: la posibilidad de un conflicto abierto entre Irán e Israel ha elevado el precio del crudo Brent de forma abrupta, deteriorando aún más el sentimiento de riesgo.
El desplome se extiende por los parqués asiáticos
Los datos de la sesión no dejan margen a la interpretación:
- El Nikkei 225 ha cerrado con un recorte del 3,8%, lastrado por las caídas de Advantest y SoftBank, ambas próximas al −9%.
- Kioxia, el fabricante de memorias que había llegado a ser la mayor firma japonesa por capitalización bursátil el mes pasado, se ha hundido un 16%, perdiendo más de la mitad de su valor desde su récord histórico.
- El Taiex de Taiwán ha cedido un 4%, con TSMC retrocediendo más del 3% pese a anunciar un beneficio trimestral récord y un desembolso adicional de 100.000 millones de dólares en Arizona.
- Los índices de Shanghái, Hong Kong y Singapur han registrado pérdidas de entre el 1% y el 2%, evidenciando que la ola vendedora no se limitó a los valores tecnológicos más estrechos.
Corea del Sur permaneció cerrada por festivo, pero el Kospi ya acumula una caída del entorno del 30% desde su máximo de junio, después de haber duplicado su valor en la primera mitad del año. La referencia estadounidense, el índice Philadelphia de semiconductores, ha perdido un 19% desde ese mismo pico, lo que refuerza la magnitud global de la corrección.
“El repunte de los valores vinculados a la inteligencia artificial parece estar perdiendo impulso tras meses de ganancias casi ininterrumpidas. Algunos inversores están cuestionando cada vez más si las enormes sumas destinadas a la infraestructura de IA pueden generar rendimientos suficientes en un plazo razonable.” — Fawad Razaqzada, analista de mercados en Forex.com, 17 de julio de 2026
Análisis: ¿corrección técnica o cambio de tendencia?
Lo que estoy viendo en esta sesión asiática no es un simple recorte puntual. La velocidad con que se ha producido la rotación desde los semiconductores hacia sectores más defensivos sugiere que el mercado ha empezado a descontar un endurecimiento de las condiciones financieras globales si el crudo se mantiene al alza. No obstante, el mismo Razaqzada apunta que la venta “podría reflejar simplemente un período de rotación de cartera, con inversores recogiendo beneficios en valores ricamente valorados y reasignando capital hacia sectores con valoraciones más atractivas”.
Mi impresión es que ambos factores —la lógica de la rotación y el temor geopolítico— están operando a la vez. La clave estará en la próxima publicación de los PMI manufactureros asiáticos y en la evolución del Brent: si el crudo supera los 95 dólares y la tensión en el Estrecho de Ormuz escala, el daño al consumo europeo podría ser más profundo de lo que descuentan los futuros.
🌐 El efecto dominó en Occidente
Los futuros del Dax alemán y del Euro Stoxx 50 apuntan a caídas superiores al 1,5% en la apertura, mientras Wall Street se prepara para una sesión volátil tras el cierre negativo del Nasdaq. Para España, la factura puede llegar por dos vías: el encarecimiento del petróleo —la escalada en el Golfo ha impulsado el Brent más de un 3% en la jornada asiática— y la exposición de los grandes valores industriales del IBEX a la cadena de suministro asiática, especialmente los ligados a semiconductores y componentes electrónicos. Si la corrección tecnológica persiste, el BCE podría encontrar argumentos adicionales para retrasar la retirada de estímulos, aunque el repunte del crudo complica el escenario desinflacionista. Las decisiones de tipos de los bancos centrales asiáticos, particularmente del Banco de Japón el próximo mes, se convierten ahora en un termómetro para medir hasta qué punto esta sacudida puede alterar el ciclo monetario europeo.




