Netflix apuesta por deportes e IA, pero no convence a inversores

La plataforma facturó 12.560 millones de dólares, en línea con lo esperado, pero el guidance para el tercer trimestre se queda corto y el flujo de caja decepciona. Las acciones se desploman un 6% en after-hours y acumulan una caída del 45% en el último año.

Netflix ha conseguido cumplir con las expectativas de ingresos en el segundo trimestre de 2026, pero su orientación para el próximo periodo y su giro estratégico hacia los deportes en directo y la inteligencia artificial generativa han dejado un regusto amargo entre los inversores. Las acciones de la plataforma de streaming se desplomaron hasta un 6% en las operaciones after-hours, una reacción que sintetiza el escepticismo del mercado ante un modelo que, de momento, no convence.

Claves de la operación

  • Los ingresos repiten las previsiones, sin sorpresas. La compañía facturó 12.560 millones de dólares, apenas 10 millones por debajo del consenso, y obtuvo un beneficio por acción de 0,80 dólares frente a los 0,79 esperados.
  • Las proyecciones para el trimestre estival se quedan cortas. Netflix anticipa unos ingresos de 12.860 millones y un BPA de 0,82 dólares, cuando los analistas apuntaban a 13.000 millones y 0,84 dólares, respectivamente.
  • El flujo de caja libre se desmorona frente a lo estimado. La firma ha comunicado que generará 1.530 millones de dólares en el trimestre, muy lejos de los 2.700 millones que anticipaba el mercado.

Los números no cuadran: el flujo de caja libre se desploma y el guidance no ilusiona

La facturación del gigante del streaming coincidió prácticamente con las estimaciones del consenso —12.560 millones de dólares frente a 12.570 millones— y el beneficio por acción superó en un céntimo lo esperado. Sin embargo, la atención de los inversores se centró de inmediato en las cifras que vienen y en la estrategia para recuperar el brillo perdido.

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Y ahí es donde Netflix ha pinchado. Su previsión de ingresos para el tercer trimestre, clave por el verano y el calendario deportivo, es de 12.860 millones de dólares, con un BPA de 0,82 dólares, mientras los analistas habían proyectado 13.000 millones y 0,84 dólares respectivamente. El guidance vuelve a quedarse corto, una señal de que la máquina de crecimiento empieza a oxidarse.

La sorpresa más negativa llegó del flujo de caja libre. La compañía ha comunicado que esta partida se quedará en 1.530 millones de dólares en el trimestre muy lejos de los 2.700 millones que anticipaba el mercado. Es un desplome que refleja mayores inversiones en contenido y en infraestructura tecnológica, precisamente cuando la necesidad de gastar en producciones diferenciales es más acuciante.

El polémico plan de crecimiento: deportes, youtubers y 300 programas con IA

En paralelo, Ted Sarandos y su equipo han desvelado el plan para revertir dos trimestres consecutivos de estancamiento de ventas: una ofensiva basada en deportes en directo, la incorporación de influencers y personalidades de YouTube y, sobre todo, el lanzamiento de 300 programas y películas con el apoyo de la inteligencia artificial generativa. La idea es acelerar la producción y personalizar contenidos, pero el mercado teme que esta apuesta erosione la calidad y la identidad de la plataforma sin garantizar un retorno inmediato.

Netflix sigue atrapado en la paradoja de gastar más para no crecer, mientras el mercado exige rentabilidad.

Netflix contra el abismo: competencia, caída en bolsa y la sombra de Reed Hastings

El telón de fondo no ayuda. En los últimos doce meses, las acciones de Netflix se han desplomado un 45%, lo que las coloca entre las 20 peores del índice S&P 500. La mayor parte de ese batacazo se produjo tras los resultados del primer trimestre, cuando la empresa ya lanzó unas previsiones de beneficios decepcionantes y reveló que Reed Hastings, presidente y cofundador, dejaría su cargo, un golpe simbólico para una compañía que lleva su ADN.

En España, un mercado que Netflix conquistó en 2015 y que hoy le disputan Movistar Plus+, Amazon Prime Video y HBO Max, la competencia es igual de intensa. Telefónica, a través de su plataforma integrada con fibra y fútbol, ha conseguido retener a parte del público que Netflix aspiraba a capturar con sus producciones originales. La semana pasada, Movistar Plus+ anunció un acuerdo con la Liga para emitir partidos en 4K, una iniciativa que refuerza el valor diferencial del deporte en directo, justo cuando Netflix intenta colarse en ese terreno sin los derechos consolidados. La batalla por el salón se libra en todos los frentes, y el gigante estadounidense ya no gana por inercia.

Con todo, el mercado sigue valorando a Netflix como un campeón del streaming, pero cada vez son más las voces que cuestionan su capacidad de volver a crecimientos de doble dígito. La inteligencia artificial generativa puede acelerar la producción de series y películas, pero no garantiza que esas creaciones enganchen. Y los youtubers, por sí solos, no construyen un ecosistema de suscripción estable.

La próxima cita con los inversores será el trimestre estival, una ventana en la que tradicionalmente se ralentiza el consumo de televisión. Si el plan de deportes y creadores no consigue reactivar la máquina de altas, Netflix podría enfrentarse a una revisión a la baja de su valoración que arrastre todo el sector del entretenimiento digital.


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