Papa John’s ha dado un nuevo paso adelante. Recientemente, la compañía ha alcanzado un acuerdo con BBVA para financiar tanto su crecimiento en España como el desarrollo de su red de franquiciados. Anteriormente, la cadena ya había logrado otro hito relevante al alcanzar un EBITDA positivo en su principal sociedad operativa en el país, PJ España Pizzerías. Sin embargo, la historia de su principal filial todavía está lejos de poder calificarse como un éxito. De hecho, la empresa continúa registrando pérdidas mientras intenta alcanzar el ansiado punto de equilibrio.
Para entender el complejo manual de supervivencia de Papa John’s en España conviene analizar su evolución por partes. La primera, y más llamativa, es la línea superior de su cuenta de resultados. El crecimiento de los ingresos se ha convertido en el principal motor que ha permitido a la compañía seguir avanzando. En concreto, el importe neto de la cifra de negocios pasó de 42,7 millones de euros en 2021 a rozar los 55 millones de euros al cierre de 2024.
Sin embargo, a medida que se desciende por la cuenta de resultados, el relato cambia. La historia deja de ser la del crecimiento para convertirse en la de la supervivencia. Detrás del humo de los hornos se esconde una de las reestructuraciones financieras y operativas más profundas, silenciosas y paradójicas del sector de la comida rápida en España. Las cuentas anuales de la compañía, auditadas por KPMG entre 2021 y 2024, reflejan cómo Papa John’s logró alejarse de una situación de disolución legal y transformarse por completo para resistir el impacto de la inflación y alcanzar, por fin, un EBITDA positivo de aproximadamente 2,4 millones de euros.
La ingeniería laboral de Papa John’s en España
Uno de los principales logros de Papa John’s ha sido contener el fuerte incremento de los costes laborales. Pese al aumento del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), el gasto de personal apenas ha crecido durante los últimos años. Eso sí, la estrategia ha tenido un coste: reducir hasta un 60 % el equivalente a jornada completa de su plantilla.
En 2021, la empresa contaba con una plantilla media equivalente a 1.676 trabajadores a jornada completa (FTE). En 2024, según las últimas cuentas auditadas, esa cifra se había reducido hasta los 669 trabajadores equivalentes.
La dirección reconoce en sus informes de gestión que quedó atrapada por las sucesivas subidas del SMI aprobadas por el Gobierno. Para amortiguar ese impacto, Papa John’s atomizó su estructura laboral. A cierre de 2024 contaba con 1.273 empleados, pero, debido al peso de los contratos por horas y los miniturnos, esa plantilla equivalía únicamente a 669 jornadas completas. Cada hora trabajada se encareció por ley, neutralizando buena parte del ahorro derivado de la reducción de personal.
La tijera, sin embargo, solo afectó a la base de la organización. A finales de 2024, la compañía mantenía exactamente la misma estructura directiva que en 2021: seis directores y 78 gerentes de restaurante.
Para poder operar con cerca de 1.000 trabajadores equivalentes menos en sus establecimientos, Papa John’s externalizó prácticamente toda la actividad logística vinculada al reparto. El ahorro esperado al eliminar repartidores propios de la plantilla terminó diluyéndose. De hecho, el gasto en «Servicios profesionales independientes» —las comisiones pagadas a Uber, Glovo y Just Eat— pasó de 4,5 millones de euros en 2021 a 8,08 millones en 2024.
Aun así, la estrategia perseguía un objetivo distinto: transformar costes fijos en costes variables, dotando a la compañía de una estructura mucho más flexible y adaptada a la demanda.
Papa John’s aprovecha su tamaño para frenar la inflación de las materias primas
Otro de los hitos de Papa John’s ha sido contener el coste de los aprovisionamientos en plena escalada de los precios de los alimentos. Mientras la facturación aumentó en 3,1 millones de euros entre 2023 y 2024, el coste de los ingredientes descendió ligeramente, pasando de 13,1 millones a 12,89 millones de euros.
La explicación reside en su mayor poder de negociación. La compañía frenó la expansión mediante franquicias independientes y concentró el crecimiento en tiendas propias, pasando de 78 a 86 establecimientos corporativos. Al negociar un mayor volumen de compras como un único operador, incrementó significativamente su capacidad para obtener mejores condiciones de sus proveedores.
La estrategia queda reflejada en la partida de «Descuentos y devoluciones por compras». Los rappels por volumen pasaron de 1,17 millones de euros en 2023 a 2,79 millones en 2024. En la práctica, Papa John’s consiguió trasladar gran parte del impacto de la inflación alimentaria a sus proveedores, multiplicando por más de dos los descuentos comerciales y protegiendo así su margen bruto.
Paralelamente, la dirección puso en marcha un plan de eficiencia operativa apoyado en su gran centro logístico y fábrica de Alcalá de Henares. En el informe de gestión de 2024, la compañía destaca expresamente la implantación de «programas de reducción de costes y optimización de las operaciones tanto en tienda como en fábrica y oficina».
Gracias a esta reorganización, Papa John’s ha logrado mejorar la planificación de compras, optimizar el suministro a los restaurantes y reducir el desperdicio de producto, liberando más caja para financiar la actividad.
Papa John’s, más allá de las pizzas
La estrategia de la compañía también pasa por rentabilizar sus establecimientos con nuevas líneas de negocio. En 2024, Papa John’s obtuvo 229.000 euros de ingresos procedentes de Unilever gracias a que sus restaurantes funcionan como pick-up points para que los repartidores recojan helados comercializados a través de las principales plataformas de delivery.
A estos ingresos se sumaron otros 385.000 euros correspondientes a campañas promocionales como «Uber Week», además de una aportación de 100.000 euros de Mastercard por incentivar el uso de sus tarjetas en los pedidos realizados a través de las plataformas de la cadena.
En definitiva, Papa John’s ha estado al borde del colapso financiero en varias ocasiones. El fondo inversor propietario de la marca tuvo que acudir al rescate mediante una inyección de 4,6 millones de euros en mayo de 2024 y, el último día del año, capitalizó deuda por casi 3,1 millones de euros.
Pese a ello, la compañía ha conseguido sobrevivir gracias a una profunda transformación de su modelo de negocio. Ha trasladado parte de la presión inflacionaria a sus proveedores, ha externalizado el riesgo del reparto hacia los agregadores tecnológicos y ha flexibilizado al máximo la organización de su plantilla. La gran incógnita ahora es si este manual de supervivencia será suficiente para convertir, por fin, el crecimiento de Papa John’s en una rentabilidad sostenida.





