Diecisiete bancos, entre ellos Citi, HSBC y UBS, han empezado a procesar depósitos tokenizados en el nuevo ledger blockchain de SWIFT. Es el primer paso en vivo de un proyecto que promete acelerar las transferencias transfronterizas, aunque con una salvedad importante: la liquidación final de los fondos sigue dependiendo de la infraestructura de mensajería tradicional que la propia SWIFT opera desde hace décadas.
El consorcio bancario, que incluye a entidades como Standard Chartered, BNP Paribas o Itaú Unibanco, ha lanzado hoy mismo la fase piloto. El ledger compartido funciona como una capa de organización, no como un reemplazo de la liquidación. Los bancos emiten depósitos tokenizados en sus sistemas y usan la infraestructura de SWIFT para mover fondos 24 horas al día, fines de semana incluidos. Pero el dinero solo se considera definitivo cuando se liquida a través de la red de mensajería tradicional de SWIFT.
Un piloto con 17 bancos en vivo, pero no es dinero en tiempo real
El nuevo ledger se ha construido sobre Linea, una red de Capa 2 de Ethereum desarrollada por ConsenSys. Utiliza un modelo compatible con EVM basado en Hyperledger Besu, pero el acceso es completamente restringido: solo el consorcio bancario decide quién puede operar en la red. Este diseño cerrado contrasta con las críticas que SWIFT ha volcado en el pasado contra redes públicas como XRP Ledger, cuyos validadores externos generaban dudas de confianza.
Más de 30 bancos participaron en el asesoramiento del diseño, aunque el grupo se ha reducido a los 17 que ahora prueban transferencias reales. Durante los próximos meses, el piloto moverá depósitos tokenizados entre las entidades participantes, con la promesa de reducir los tiempos de conciliación y dar más visibilidad de liquidez a los clientes corporativos. HSBC y Standard Chartered ya han señalado que esa es la principal ventaja para sus clientes empresariales.
Sin embargo, la liquidación —el momento en que el dinero cambia de manos de forma irrevocable— sigue pasando por los canales de banca corresponsal de toda la vida. La diferencia es que ahora los bancos pueden organizar los pagos con antelación y confirmarlos casi en tiempo real, aunque el cierre definitivo llegue unas horas después por la vía tradicional.
Por qué los bancos se apresuran: 320 billones de dólares en juego
Los pagos transfronterizos podrían pasar de 194,6 billones de dólares en 2024 a 320 billones en 2032, según estimaciones de JPMorgan citadas por el propio SWIFT. Ese crecimiento —equivalente a multiplicar casi por dos el movimiento actual— da a la red de mensajería mucho que defender. Y también explica que 17 bancos de seis continentes estén dispuestos a probar un sistema que aún no es completamente autónomo.
El piloto escala rápido: en solo nueve meses desde la fase de diseño, ya se procesan transacciones reales. Pero el alcance sigue siendo limitado. SWIFT conecta a más de 11.500 instituciones en todo el mundo, por lo que 17 bancos representan una fracción minúscula de su capacidad. Mientras tanto, redes públicas de stablecoins ya mueven dinero las 24 horas sin necesidad de un consorcio bancario que construya infraestructura compartida.
La promesa de la tokenización, pero con cuentagotas
El movimiento de SWIFT tiene lógica: tokenizar depósitos reduce fricciones sin tocar la infraestructura de liquidación que todos los bancos centrales supervisan. Así evita el riesgo regulatorio de las stablecoins puras y mantiene a la banca tradicional como intermediaria necesaria. Pero eso mismo limita la velocidad del cambio. Las fintech y las redes de stablecoins como USDC o la respaldada por dirham de Emiratos Árabes Unidos ya operan sin esperar a que los grandes consorcios se pongan de acuerdo.
La tokenización de depósitos avanza, pero la banca no suelta la liquidación tradicional: quiere ir rápido sin perder el control.
Cabe recordar que SWIFT ha sido el estándar global de mensajería financiera durante décadas, y su confianza institucional es uno de los activos más difíciles de replicar. Si este piloto consigue escalar a volumen diario, la ventaja competitiva podría ser enorme. Pero el ritmo al que se mueven los competidores —Coinbase, MoneyGram o los propios emisores de stablecoins— hace pensar que el margen de maniobra no es infinito.
Por ahora, el ledger de SWIFT sobre Linea es una promesa interesante, pero la dependencia de la liquidación tradicional recuerda que la gran banca prefiere evolucionar sin romper nada. Y eso, en un mundo donde las criptomonedas ya liquidan las 24 horas sin pedir permiso, puede que no sea suficiente.




