Kraken solicita la primera licencia bancaria para un exchange de criptomonedas en Europa

La solicitud en Lituania abre la vía para que la plataforma ofrezca cuentas, créditos y tarjetas en todo el Espacio Económico Europeo. Kraken ya cuenta con una cuenta maestra en la Reserva Federal y la licencia MiCA.

Kraken ha solicitado una licencia bancaria en Lituania. Si el Banco Central de Lituania la concede, la plataforma de intercambio de criptomonedas se convertiría en el primer exchange del mundo en operar como banco de pleno derecho en Europa. No es una simple ampliación del catálogo de servicios: es el salto hacia una infraestructura financiera global que ya venían dibujando sus responsables.

Lituania, la llave para entrar en la banca europea

La elección de Lituania no es casual. El país báltico alberga un ecosistema fintech maduro y su banco central ya ha concedido licencias de banco especializado a entidades como Mano Bank, PayRay o European Merchant Bank. Kraken, que ya dispone de la licencia europea MiCA y de una cuenta maestra en la Reserva Federal estadounidense desde marzo, busca ahora el pasaporte bancario que le permitiría operar en todo el Espacio Económico Europeo sin fricciones.

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Con la licencia bancaria, Kraken dejaría de ser solo un exchange para transformarse en un neobanco completo, al estilo de Revolut. Podría ofrecer cuentas corrientes, conceder créditos y préstamos, emitir y ampliar servicios de tarjetas y procesar pagos integrando directamente sus fondos cripto. La pieza encaja en el proyecto que Arjun Sethi, co-CEO de la matriz Payward, definió en Money 20/20 Europe: “El plan para los próximos 10 años es obtener todas estas licencias, ya sea comprando un negocio existente o creando una nueva empresa en cada región y empezando desde cero”.

De exchange a infraestructura financiera global

El movimiento se produce en un momento delicado para el sector. Kraken paralizó su salida a bolsa en EE.UU. en marzo de 2026, cuando el estallido del conflicto en Oriente Medio hundió las criptomonedas y secó la demanda de activos de riesgo. La compañía, valorada entonces en 20.000 millones de dólares, prefiere ahora construir una base regulatoria sólida antes de volver a tocar la puerta de los mercados.

La solicitud de licencia en Lituania suma una pieza más a un rompecabezas global. En marzo, Kraken se convirtió en la primera firma de activos digitales con acceso a la infraestructura de pagos de la Fed. Ahora, la apuesta europea consolida un mensaje que Sethi repitió en la entrevista concedida a Expansión el mes pasado: “Lo que queremos es ser la primera infraestructura financiera capaz de ayudar a hacer banca y servicios financieros”.

La licencia bancaria no es un adorno regulatorio: es el permiso para que las criptomonedas compitan con la banca tradicional en su propio terreno.

¿Un paso lógico o una jugada arriesgada?

Visto con perspectiva, el movimiento es tan ambicioso como coherente. Europa ya ha demostrado con MiCA que quiere regular, no prohibir. Kraken, con la autorización ya en el bolsillo, solo necesita un supervisor dispuesto a cruzar la frontera entre cripto y banca. Lituania, con su cultura fintech y una supervisión proporcionada, encaja en ese perfil.

Sin embargo, el camino no está exento de riesgos. Un banco cripto debe cumplir con requisitos de capital, controles de blanqueo y protección al consumidor mucho más estrictos que un exchange. Y el historial del sector no ayuda: basta recordar los colapsos de 2022 para que los supervisores miren con lupa cada solicitud. Kraken tendrá que demostrar que sus balances y su gobierno corporativo aguantan el escrutinio que se le exige a cualquier banco tradicional.

La decisión del Banco de Lituania se convierte así en un test de fuego para la convergencia cripto-banca. Si la licencia se aprueba, marcará un antes y un después en la forma en que entendemos el dinero digital en Europa. Si se deniega, el sector habrá perdido una oportunidad única de demostrar que ha madurado. Por ahora, la pelota está en el tejado del supervisor lituano.


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