El estrecho de Ormuz al borde del colapso: EE.UU. e Irán reanudan bombardeos y el petróleo sube un 5%

Los bombardeos mutuos dejan 14 muertos en Irán y paralizan el principal corredor energético mundial. El Brent sube un 5% y 6.000 marineros quedan varados, mientras Teherán y Washington miden su próximo movimiento.

He seguido con consternación la escalada que se ha producido en las últimas horas en el Golfo Pérsico. La reactivación de los bombardeos entre Estados Unidos e Irán ha dejado al menos 14 muertos en Irán y ha paralizado el tráfico en el estrecho de Ormuz, el corredor por donde transita el 25% del crudo mundial. La respuesta inmediata del mercado ha sido contundente: el Brent ha repuntado un 5%, mientras cerca de 6.000 marineros permanecen varados en los buques mercantes atrapados en la zona.

La anatomía de la crisis: del programa nuclear al control marítimo

La decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de dar por terminado el memorando de entendimiento con Irán marca un cambio de eje en el conflicto. El centro de gravedad ya no es el programa nuclear iraní sino el control directo del estrecho de Ormuz. Los ataques de esta madrugada han sido respondidos por Teherán con una batería de misiles que ha afectado a instalaciones militares estadounidenses en la región, según fuentes militares citadas por France 24.

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  • 14 fallecidos en Irán, según los primeros balances oficiales.
  • El 25% del suministro marítimo de crudo, bloqueado en una ruta de apenas 33 kilómetros de ancho.
  • Brent: +5%, superando de nuevo el umbral de los 85 dólares por barril.
  • 6.000 marineros de una flota de más de 200 buques, atrapados en el bloqueo naval.

La ruptura del memorando deja a ambas partes con opciones limitadas y el riesgo permanente de una escalada que ninguno parece dispuesto a asumir plenamente. Sin embargo, la dinámica de presión mutua sitúa al crudo como el principal rehén de la contienda.

Análisis: La factura energética que asoma en el horizonte

Lo que más me preocupa no es la subida puntual del petróleo, sino la disrupción prolongada del tránsito marítimo en Ormuz. Aproximadamente 17 millones de barriles diarios cruzan este punto. Un cierre sostenido durante días o semanas dispararía el precio por encima de los 100 dólares, un nivel que no se toca desde la crisis de 2014. Basta recordar el impacto del ataque a las refinerías saudíes en 2019, cuando el Brent saltó un 15% en una sola sesión.

Para los bancos centrales, esta tensión supone un quebradero de cabeza adicional. La Reserva Federal se enfrenta a un choque de oferta inflacionista —energía más cara— justo cuando intenta culminar su ciclo de recortes de tipos. Si el crudo se estabiliza en estos niveles, la inflación subyacente en Occidente podría repuntar y retrasar la normalización monetaria. Es un escenario que ni Powell ni Lagarde deseaban.

Veo una contradicción adicional: la propia administración Trump, que ha hecho de la baja inflación una bandera, está alimentando el riesgo energético con su decisión de reanudar los bombardeos. La estrategia de máxima presión sobre Irán está chocando con la necesidad de mantener estables los precios de la gasolina a menos de un año de las elecciones de medio mandato.

🌍 El impacto en España y Europa

España importa cerca del 80% de los hidrocarburos que consume, y un porcentaje significativo del crudo que procesa procede de Oriente Medio. La interrupción del tráfico en Ormuz afecta directamente al coste del barril que llega a las refinerías de la Península. El precio de la gasolina, ya tensionado por la retirada de las subvenciones en varios estados miembros, podría encarecerse entre un 5% y un 10% en las próximas semanas si el bloqueo persiste.

  • Euríbor: La presión inflacionista provocada por la energía suele traducirse en expectativas de tipos más altos. Si el BCE interpreta la subida del crudo como un obstáculo para alcanzar el 2%, los tipos de referencia tardarían más en bajar, lo que mantendría el Euríbor a 12 meses en torno al 3,5% más tiempo del previsto. Las hipotecas variables que se revisen en los próximos meses verán un encarecimiento adicional.
  • Poder adquisitivo: La inflación energética en España se filtraría rápidamente al transporte y a la cesta de la compra, erosionando la capacidad de gasto de los hogares.
  • Empresas: Las compañías del IBEX 35 con exposición al transporte marítimo, como Acerinox o ArcelorMittal, sufrirían nuevos costes logísticos. Las aerolíneas y navieras verán un impacto directo en el queroseno y el fuel.

En Bruselas, la Comisión Europea sigue de cerca los acontecimientos, consciente de que una escalada prolongada en Ormuz podría obligar a liberar reservas estratégicas de crudo, como ya sucedió en 2022 con la guerra de Ucrania.


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