Anthony Willis, Senior Economist, Columbia Threadneedle Investments responde a la pregunta qué nos depararán los mercados el segundo semestre.
- Las perspectivas de crecimiento para el segundo semestre de 2026 parecen más constructivas a medida que algunas de las presiones geopolíticas que pesaron sobre los mercados a principios de año comienzan a remitir.
- La caída del precio del petróleo debería contribuir a reducir la presión inflacionaria, aunque las disrupciones en el suministro y el riesgo geopolítico residual podrían mantener la volatilidad en los mercados energéticos.
- Es probable que la política de los bancos centrales siga siendo un factor clave del mercado, con sendas de tipos de interés que divergen entre EE.UU., el Reino Unido, Europa y Japón.
- Los beneficios empresariales serán objeto de un escrutinio minucioso en busca de evidencias de que el ciclo de inversión en IA puede seguir respaldando el crecimiento de los ingresos y la rentabilidad.
- Los desarrollos políticos en el Reino Unido y EE.UU. podrían añadir incertidumbre al mercado, lo que refuerza la necesidad de que los inversores se mantengan selectivos y atentos a las publicaciones de datos.
De cara al segundo semestre de 2026, el contexto de mercado parece algo menos complicado que durante los primeros seis meses del año. Las tensiones geopolíticas han puesto a prueba las hipótesis sobre el crecimiento global, la inflación y la senda de los tipos de interés, con la disrupción en torno al Estrecho de Ormuz y la crisis con Irán desempeñando un papel central en la configuración del sentimiento inversor. Alentadoramente, algunas de las presiones que pesaron sobre los mercados en el primer semestre parecen estar remitiendo.
A corto plazo, la señal de mejora más clara ha sido la caída del precio del petróleo. Los movimientos recientes sugieren que un volumen significativo de petróleo vuelve a salir del Golfo Pérsico y llegar a los mercados globales, lo que debería contribuir a aliviar parte de la presión sobre los precios de la energía. Se trata de un desarrollo constructivo para las expectativas de crecimiento e inflación, aunque es poco probable que el proceso sea del todo fluido. Los centros de producción en Oriente Medio necesitarán tiempo para recuperar el ritmo, mientras que las disrupciones en el transporte marítimo implican que las cadenas de suministro podrían tardar más en normalizarse.
En ese contexto, el petróleo podría estabilizarse en una horquilla de entre 70 y 80 dólares por barril, dejando incorporada en los precios cierta prima de riesgo geopolítico. Los inversores también deberían esperar una volatilidad periódica a medida que EE.UU. e Irán intenten avanzar en las negociaciones de paz y trabajen hacia un acuerdo nuclear. Seis días de negociaciones es un calendario ambicioso para un asunto tan complejo, y los titulares durante ese proceso podrían seguir moviendo los mercados.

El principal motor de los mercados podría ser la política monetaria
Aunque la geopolítica sigue siendo importante, el principal motor del mercado en el segundo semestre podría ser la política monetaria. En EE.UU., la economía se mantiene resistente y la Reserva Federal ha adoptado un tono más restrictivo. A medida que los inversores reconsideran si la Fed necesita volver a subir los tipos – y con qué frecuencia – es probable que los precios de mercado sigan siendo sensibles a los datos entrantes y a la comunicación de los bancos centrales.
“El BCE no está endureciendo la política monetaria, pero sí ajustándola a la inflación”
El otro foco de atención clave serán los beneficios empresariales. Al iniciarse la temporada de publicación de resultados del segundo trimestre, los inversores estarán vigilando de cerca si hay evidencias de que el ciclo de inversión en inteligencia artificial puede seguir respaldando los beneficios. El gasto de capital de las empresas vinculadas a la IA ha sido una fuente importante de impulso al crecimiento, especialmente en EE.UU., y su influencia también se está dejando sentir en las cadenas de suministro de regiones como el Sudeste Asiático.
La pregunta crítica es si las empresas pueden monetizar ese gasto y generar un retorno sobre la inversión atractivo. Las expectativas en torno al gasto de capital relacionado con la IA, el crecimiento de los ingresos y la rentabilidad son ahora elevadas, lo que significa que los resultados empresariales podrían convertirse en una fuente importante de volatilidad en el mercado. No obstante, la magnitud de la inversión sigue siendo un estímulo al crecimiento significativo, tanto para la economía estadounidense como para la cadena de suministro tecnológica global.
El riesgo político también seguirá siendo un foco de atención. En el Reino Unido, los mercados estarán pendientes de la transición a un nuevo primer ministro y del grado en que el próximo gobierno pueda establecer una agenda de crecimiento creíble manteniéndose dentro de las restricciones fiscales existentes. La reacción de los mercados de gilts y de divisas dependerá de cuán convincentemente se logre ese equilibrio.

En EE.UU., las elecciones de mitad de mandato también podrían reconfigurar el entorno de política económica. La caída de los precios de la gasolina sería favorable para los republicanos, pero las expectativas actuales sugieren que los demócratas podrían ganar terreno. Si lograran obtener el control de una o ambas cámaras del Congreso, el presidente Trump podría encontrarse con un contexto más difícil para impulsar sus iniciativas políticas, lo que añadiría más tensión a un panorama político ya de por sí polarizado.
En conjunto, las perspectivas de crecimiento parecen algo más constructivas que a principios de año, especialmente si la disrupción en torno al Estrecho de Ormuz continúa remitiendo. Sin embargo, las perspectivas de inflación siguen siendo menos estables. La caída del precio del petróleo debería ayudar con el tiempo, pero todavía hay presión inflacionaria trabajando a través del sistema, y la inflación sigue por encima del objetivo en varias economías importantes.
Esto significa que es probable que las perspectivas sobre los tipos de interés sigan siendo diferenciadas según las regiones. En EE.UU., los mercados están empezando a descontar la posibilidad de una subida de tipos por parte de la Fed. En el Reino Unido, la esperanza es que el Banco de Inglaterra pueda mantenerse en pausa, aunque eso dependerá de los datos de inflación. En Europa, otra subida de tipos parece plausible, mientras que Japón probablemente continúe normalizando su política de forma gradual.
La implicación es que el segundo semestre de 2026 podría ofrecer un contexto de crecimiento algo más sólido, pero no exento de dificultades. Los riesgos geopolíticos no han desaparecido, la inflación aún no se ha contenido por completo y es posible que los bancos centrales no actúen al unísono. Al mismo tiempo, la distensión de las presiones energéticas y la continuación de la inversión relacionada con la IA ofrecen razones para un optimismo prudente.
El balance de riesgos ha mejorado en comparación con el primer semestre del año, pero es probable que los mercados sigan estando impulsados por los datos, las señales de política monetaria y la consecución de los resultados empresariales.




