Solana se enfrenta a una renovación estructural sin precedentes. Anza, el equipo detrás del cliente validador Agave, ha desvelado Constellation, la primera propuesta formal para implantar Múltiples Proponentes Concurrentes (Multiple Concurrent Proposers, MCP) en una blockchain en producción. El objetivo: eliminar de raíz el MEV, ese valor que los validadores pueden extraer al reordenar o censurar transacciones, y que hasta ahora se gestionaba con parches. Con Constellation, el monopolio temporal del líder sobre la construcción del bloque se diluye entre 16 proponentes que trabajan en paralelo. Son muchas las palabras técnicas, pero la promesa es clara: un mercado de transacciones más justo, donde el usuario no sea la víctima.
Por qué el líder tiene un poder excesivo (y por qué importa)
En cualquier blockchain de prueba de participación, la producción de bloques rota según un calendario de líderes. En cada ventana, un validador tiene el control exclusivo: recibe las transacciones directamente en su Unidad de Procesamiento de Transacciones (Transaction Processing Unit, TPU) y decide qué entra y en qué orden. Esa asimetría de información —saber qué hay en la cola antes que nadie— es la raíz del Maximal Extractable Value (MEV), el beneficio que un validador puede obtener manipulando la inclusión y el orden de las operaciones.
En Solana, la ausencia de una mempool pública agrava el problema: mientras que en Ethereum cualquiera puede ver las transacciones pendientes, en Solana solo el líder conoce el panorama completo. Un validador honesto no explota esa ventaja, pero los incentivos económicos son poderosos. La respuesta del sector hasta ahora ha sido el modelo de separación proponente-constructor (Proposer-Builder Separation, PBS), que en Solana tiene su reflejo en el motor de bloques de Jito. Estas soluciones reparten el MEV de forma más democrática, pero no lo evitan: la extracción sigue ocurriendo, solo cambian los beneficiarios.
Constellation: 16 proponentes, un líder constreñido
Constellation rompe con esa lógica. En lugar de aceptar el monopolio y gestionar sus consecuencias, rediseña la arquitectura para que el líder no pueda censurar transacciones de forma unilateral. La propuesta introduce dos nuevos roles: proponentes (unos 16) y atestiguadores (256). Cada 50 milisegundos, los proponentes trabajan en paralelo recopilando transacciones, las empaquetan en fragmentos (pslices) codificados con borrado y los distribuyen a los atestiguadores. Estos generan un registro de atestiguamiento que vincula criptográficamente al líder al conjunto de transacciones que debe incluir. Si un fragmento recibe suficientes atestiguamientos, el líder está obligado a incluirlo; de lo contrario, el bloque se considera inválido y la red lo rechaza.
Esto otorga lo que los investigadores llaman resistencia selectiva a la censura: en cada ciclo, o bien todas las transacciones que pagan una comisión competitiva son incluidas, o no lo es ninguna. Dicho de otra forma, el líder ya no puede elegir a dedo a quién silenciar. Sin embargo la propuesta no resuelve todos los problemas. La visibilidad del contenido y los ataques de manipulación temporal del orden (timing attacks) siguen abiertos; de hecho, la arquitectura multiproponente podría ampliar la superficie de ataque en lugar de reducirla. Los juegos de latencia basados en el tiempo no son punibles bajo el diseño actual.
Análisis: el camino hacia un mercado de transacciones más justo
Constellation representa un giro filosófico profundo. Mientras que Ethereum ha optado por institucionalizar el MEV con PBS y una cadena de suministro de constructores especializados, Solana apuesta por eliminar el monopolio que lo genera. El whitepaper lo enmarca como “la infraestructura de los mercados de capitales de Internet”, donde la equidad no depende de un regulador externo, sino del propio protocolo.
Constellation no gestiona el MEV; lo elimina. En lugar de repartir las migajas de la extracción, rediseña la cocina para que no queden migajas.
Eso sí, la propuesta introduce compensaciones importantes. La latencia de secuenciación aumenta: la ronda de atestiguamiento añade tiempo. Pero la latencia de inclusión mejora: una transacción válida tiene una garantía protocolizada de ser incluida, acotada, algo que hoy no existe. Además, el modelo es explícitamente incompatible con la separación proponente-constructor: si el líder ya no tiene discreción sobre el conjunto de transacciones, no hay nada que un constructor especializado pueda vender. Se trata de una filosofía opuesta a la de Ethereum.
Un punto crucial que señala el análisis de Helius es que la selección de roles sigue ponderada por la participación (stake). Si las dinámicas de concentración del staking se mantienen, los grandes validadores podrían dominar también los roles de proponente y atestiguador, diluyendo la descentralización real. No habrá una respuesta definitiva hasta que se presente la necesaria Propuesta de Mejora de Solana (SIMD) que concrete los parámetros económicos.
Y falta el dato más importante: benchmarks. Anza aún no ha publicado proyecciones de latencia comparativas entre los slots actuales y los de 200 milisegundos con Constellation. Hasta que no existan, la comunidad debate sobre contrapartidas que no puede cuantificar. La propuesta construye sobre Alpenglow, la actualización de consenso prevista para el tercer trimestre de 2026; si esa hoja de ruta se cumple, Constellation podría ser el siguiente gran paso.




