El regulador energético sudafricano, NERSA, ha concedido licencias a cuatro proyectos solares que suman más de 1 GW de capacidad instalada, un paso firme en la descarbonización de un sistema eléctrico históricamente atado al carbón.
NERSA ha aprobado las licencias de generación para cuatro plantas fotovoltaicas desarrolladas por Red Rocket SA y Engie, con una capacidad contratada conjunta de 890 MW. Las instalaciones se ubicarán en las provincias de Mpumalanga y el Estado Libre, dos regiones con alta irradiación solar y tradición minera. En concreto, Red Rocket SA impulsa tres de los proyectos: Sculptor Energy (278 MW totales, 240 MW contratados), Springhaas Solar Facility 1 (277 MW, 240 MW) y Springhaas Solar Facility 6 (206 MW, 170 MW). La cuarta planta, Corona Energy (288 MW, 240 MW contratados), corre a cargo de la francesa Engie.
Los proyectos forman parte de la ventana 7.3 del programa REIPPPP, el esquema de compra de energía renovable que Sudáfrica puso en marcha en 2011. Esta séptima ronda acumula ya cerca de 5 GW de capacidad solar aprobada, un volumen que refleja la madurez del programa y la confianza de los inversores internacionales en un mercado con un recurso solar excepcional.
¿Qué hay detrás del REIPPPP y por qué es clave para el país?
Sudáfrica arrastra una dependencia histórica del carbón: más del 80% de su electricidad se genera a partir de este combustible fósil, lo que convierte al país en el decimocuarto emisor mundial de CO2. La red estatal, gestionada por Eskom, sufre cortes de suministro crónicos —los conocidos load shedding— que lastran la economía y la calidad de vida. En ese contexto, el REIPPPP se ha convertido en el principal instrumento para diversificar la generación y atraer capital privado.
Desde su creación, el programa ha adjudicado cerca de 10 GW de capacidad renovable, combinando solar fotovoltaica, eólica y concentración solar. Solo en 2025, el país instaló 1,6 GW de nueva capacidad solar, superando la barrera de los 10 GW acumulados. La ventana 7 ha sido especialmente ambiciosa: tras un primer cierre en diciembre de 2024 con ocho proyectos solares preferentes, se reasignaron capacidades eólicas no utilizadas para añadir otros seis proyectos en julio del año pasado, y cuatro más en diciembre. La nueva tanda de licencias eleva el total de solar aprobado en esta ventana a un umbral cercano a los 5 GW.
Sudáfrica dispone de uno de los mejores recursos solares del mundo y empieza a explotarlo en serio. El avance del REIPPPP demuestra que la transición energética no es un lujo de países ricos.
NERSA ha señalado que las cuatro nuevas solicitudes de licencia se recibieron en enero de 2026 y que el proceso de participación pública no encontró objeción alguna. “La aprobación de estas licencias contribuirá a mejorar la capacidad de generación eléctrica de Sudáfrica y apoyará objetivos nacionales más amplios, como la creación de empleo, la promoción social y el desarrollo de la industria local”, recoge el comunicado del regulador. Es la clase de declaración que los inversores ESG valoran: no solo se añaden megavatios limpios, sino que el proyecto trae consigo impacto socioeconómico tangible.
📊 Impacto ecológico en cifras
- CO2 evitado: No detallado por NERSA; la generación solar desplaza electricidad de carbón, la fuente más contaminante del país.
- Capacidad / magnitud: 890 MW contratados y más de 1 GW de capacidad total instalada.
- Inversión: No detallada en la fuente oficial; los grandes parques solares en Sudáfrica suelen requerir inversiones de entre 600.000 y 800.000 dólares por MW instalado.
- Equivalencia tangible: Con el recurso solar sudafricano, la producción estimada podría cubrir el consumo de más de 400.000 hogares.

La realidad sudafricana demuestra que las renovables renovables son rentables incluso en ausencia de subsidios directos. La energía solar es hoy la fuente más barata de nueva generación, y el programa REIPPPP ha conseguido reducciones de precio notables en cada ronda. En las últimas subastas, el coste nivelado de la electricidad solar se sitúa por debajo de los 0,03 dólares por kWh, compitiendo de forma imparable contra el carbón existente.
Además, el componente local es relevante. Red Rocket SA, con sede en Ciudad del Cabo, es uno de los actores emergentes del ecosistema renovable africano; Engie, por su parte, es un gigante francés con presencia en todo el continente. La combinación de talento local y capital internacional es la fórmula que ha funcionado en otros mercados emergentes, desde India hasta Chile, y que ahora se asienta en Sudáfrica.
Análisis: Sudáfrica acelera, pero la transición completa aún está lejos
El contexto de estos proyectos es prometedor, aunque conviene no perder de vista los obstáculos. La red de transmisión sudafricana necesita inversiones urgentes para conectar las nuevas plantas renovables, que suelen ubicarse en zonas alejadas de los centros de consumo. Sin una ampliación de la infraestructura, la integración de tanta capacidad solar puede ralentizarse o encarecerse. Además, el peso político del carbón sigue siendo enorme, con una industria minera que emplea a decenas de miles de trabajadores.
No obstante, el programa REIPPPP ha demostrado ser un modelo exitoso de colaboración público-privada en el continente africano. La séptima ronda, con cerca de 5 GW solares, es la más ambiciosa hasta la fecha y confirma que la inversión en energías limpias sigue fluyendo pese a las turbulencias globales. Para los inversores con criterios ESG, Sudáfrica ofrece una oportunidad doble: altas rentabilidades ajustadas al riesgo y un impacto climático directo y medible, al sustituir una generación eléctrica especialmente sucia.
La aprobación de más de 1 GW en una sola tanda demuestra que la transición energética ya no es una promesa en Sudáfrica, sino un pipeline de proyectos con licencia, financiación y plazos concretos. El desafío ahora es que esas plantas lleguen a construirse y operen sin los cuellos de botella que han lastrado otros proyectos en el pasado.
🌍 El Impacto Real para el Futuro
- Beneficio medible: Más de 1 GW de nueva capacidad solar que desplazará generación de carbón, evitando cientos de miles de toneladas de CO2 cada año.
- Modelo que cambia: El programa REIPPPP se consolida como referencia africana de colaboración público-privada para la descarbonización del sector eléctrico.
- Para las próximas generaciones: Una red eléctrica más limpia, con menos cortes de suministro y mejor calidad del aire, que reduce la dependencia de combustibles fósiles en una de las economías más industrializadas del continente.




